5 procesiones de Sevilla y los mejores lugares donde verlas

Burgos, Pasión, Gran Poder, Macarena y Cachorro son cinco procesiones icónicas en Sevilla. He aquí las calles y plazas donde emocionarte a su paso.

Manuel Mateo Pérez
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Foto: epicurean / GETTY

Cristo de Burgos

Solo música de capilla acompaña los pasos del Cristo de Burgos, crucificado anónimo de mediados del XVI, por las calles del centro de Sevilla. La Cruz de Guía marca a las ocho menos cuarto de la tarde del Miércoles Santo el inicio de la procesión. Junto al crucificado de estilo renacentista, de pelo natural y faldellín de tela, procesiona la Virgen de la Palma, de finales del XIX. La iglesia de San Pedro, el templo donde fue bautizado Velázquez, es un poso de silencio a pesar de la muchedumbre agolpada en torno a su portada principal. La procesión encara la calle Orfila para llegar a La Campana pasadas las nueve de la noche. Es especialmente recomendable ver la procesión en la estrecha calle Placentines o a la vuelta en la plaza de la Alfalfa, otro de los grandes salones de estar de los vecinos de Sevilla.

Kim Kaminski / ALAMY

Pasión

El Nazareno de Pasión (1615) es una de las obras más bellas del imaginero jiennense Juan Martínez Montañés, el mayor maestro de la escultura barroca. A las ocho y veinte cinco minutos de la tarde la Cruz de Guía sale del umbral de la iglesia de El Salvador, el segundo gran templo de la ciudad después de la Catedral. Hay un silencio respetuoso en la plaza. El cortejo encara La Campana, uno de los lugares icónicos de la Semana Santa sevillana antes de encarar la calle Sierpes. Se escucha el sonido de las zapatillas de los costaleros sobre el suelo de la ciudad como uno de esos instantes mágicos e imborrables en la memoria de vecinos y foráneos. Por detrás camina Nuestra Señora de la Merced y los feligreses más acostumbrados esperan el desfile de ambos pasos por la calles Orfila, Lasso de la Vega y Francos. Pasada la una de la madrugada la procesión se encierra.

Alessandro Riggio / ALAMY

El Gran Poder

Es el Señor de Sevilla. Y junto a la Macarena los dos iconos más sagrados de la Semana Santa hispalense. La talla más bella del escultor cordobés Juan de Mesa (1620) representa a un nazareno con la cruz a cuesta camino del Calvario. Sale en la célebre Madrugada (así, con mayúsculas) del Viernes Santo desde su capilla de San Lorenzo. La salida es uno de sus momentos grandes, así como su paso por el Postigo del Aceite y la plaza del Museo, donde se sintetizan los valores del barroco sevillano. Al Gran Poder lo acompaña en su silencioso desfile la Virgen del Mayor Dolor, una talla anónima del siglo XVIII. Su recogida, bajo los plátanos de sombra de la plaza, es otro de esos instantes poéticos y místicos que ningún ‘capillita’ acostumbra a perderse.

Macarena

David_Evora / ISTOCK

Es la gran procesión de la Madrugada sevillana. De la basílica de La Macarena, cumplida la medianoche y la luna llena del Viernes Santo ilumina la capital de Andalucía, parte el cortejo procesional que encabeza el paso de misterio de Jesús de la Sentencia, obra de Felipe Morales (1645), un imponente conjunto escultórico que representa el momento en que Pilatos se lava las manos y condena a muerte a Jesús. Detrás desfila la Virgen Macarena, obra anónima de finales del XVII. Hay tres lugares repartidos por la ciudad donde emocionarse ante ambos pasos: La plaza del Salvador, uno de los grandes salones de estar de la ciudad, la calle Santa Ángela de la Cruz y el regreso al templo por la calle Resolana antes de cruzar su mítico arco.

El Cachorro de Triana

El Cristo de la Expiración, obra de Francisco Antonio Gijón (1682) sale en procesión de la Capilla del Patrocinio en el barrio de Triana en la tarde del Viernes Santo. Lo acompaña bajo palio la Virgen del Patrocinio. Los momentos más emocionantes son la salida en la calle Castilla y ese mágico momento en que los dos pasos cruzan el puente de Isabel II, conocido popularmente como puente de Triana. Es una imagen llena de belleza, plasticidad y barroquismo. Lo mejor es verlo desde las orillas del río Guadalquivir y no desde el puente el cristo crucificado parece que camina entre la masa de gente que se agolpan junto a la comitiva. Otro lugar mágico es el Postigo del Aceite y Arce. Es emocionante también verlo de regreso y su encierro.

 

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