Siete carnavales y siete manjares gastronómicos

Buena parte de España celebra el carnaval. Es la fiesta pagana, animada e irónica que precede a la cuaresma y posee su recetario tradicional. Destacan los platos sustanciosas para aguantar tanto baile y desfile y los más dulces postres.

Carolina Oubernell
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Sopa de miel de Canarias

Las Islas Canarias son dueñas de las fiestas de Carnaval más famosas de España. Cada isla celebra el festín a su manera, pero las une el ánimo de pasarlo bien, vestir los más espectaculares trajes y degustar platos típicos como la denominada sopa de miel, una suerte de torrija bañada en miel y en almendras tostadas y que constituye el plato más popular de la bella isla de La Palma. Son famosas también las tortillas de carnaval elaboradas con huevo, harina, azúcar, leche, anís, canela y miel.

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La ostionada de Cádiz

Cádiz celebra el carnaval desde el siglo XVI y es la gran fiesta del ingenio, el sarcasmo y la ironía. La "tacita de plata", la ciudad por entero, se echa a las calles para escuchar a sus célebres chirigotas, comparsas, coros y cuartetos. Una fiesta así ha de ir acompañada obligatoriamente de un recetario propio. Tome nota: Tortillitas de camarones, piriñaca, erizos y ostiones de mar, papas aliñás y fritura de pescado de la bahía. Y para bajar todo nada mejor que los finos de Jerez o la manzanilla de Sanlúcar de Barrameda.

Sopa de antruejo de Extremadura

Es costumbre degustarla los domingos de Carnaval y es famosa, sobre todo, en la localidad de Aceuchal, en la provincia de Badajoz. Se trata de la sopa de antruejo. Se sirve en cazuela de barro, muy caliente y en realidad se nos antoja una suerte de lasaña con codillo, chorizo, huevos cocidos, cebolla y capas de pan que le aportan la consistencia para aguantar los bailes de máscaras que se organizan en el pueblo.

Ensaimada de tallades en Baleares

Es tradición degustarla el jueves lardero, los días previos al último domingo de Carnaval y es famosa en los pueblos del interior de la isla de Mallorca. No es una ensaimada dulce. Es salada, sustanciosa y lleva toda suerte de robustas grasas para encarar los días de Cuaresma que tenemos por delante. A la masa de harina horneada se suma por encima lonchas de lomo de cerdo, botifarrón y longaniza mallorquina y trozos de cebolla y de calabaza escarchada. También es posible degustarla con sobrasada.

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Buñuelos de Águilas

En la localidad murciana de Águilas el Carnaval es la fiesta grande de la localidad. Está declarada de interés turístico nacional desde 1997 y los vecinos se disfrazan para acompañar la vieja batalla entre Don Carnal y Doña Cuaresma. En las fiestas hay un postre que destaca por encima del resto. Son los buñuelos, fritos en abundante y aliente aceite de oliva y que se sirven acompañados de una buena taza de chocolate casero y humeante. Con los huevos que se han utilizado en la masa de los buñuelos se hacen los clásicos cascarones llenos de confeti y papelillos que las máscaras se tiran unas a otras.

Farcit y butifarras de Cataluña

En los pueblos del interior de Cataluña, donde la celebración del Carnaval es una fiesta consistente en pasarlo bien antes del retiro que la Cuaresma impone, la gastronomía popular ha creado sustanciosas delicias como el farcit, una suerte de embutido atado con estómago de cerdo y relleno de carne picada, huevos, uvas pasas y pan desmigado. Durante los almuerzos no falta tampoco la denominada botifarra d’ou acompañada de una bien cuajada tortilla de patatas. Es tradición terminar el ágape con la coca de chicarrones.

Longanizas de Aragón

Hay en Aragón un viejo dicho que dice así: “Jueves lardero, longaniza en el puchero”. Los productos del cerdo dan para mucho a lo largo y ancho de la geografía española, pero cada región posee su propio recetario. En los pueblos del Alto Aragón es tradición acompañar los sustanciosas platos de cuchara con longanizas, chorizos o morcillas estos días de Carnaval. Entre los postres más destacados de la comunidad aragonesa destacan las denominadas tortetas y las chiretas.