Las rutas donde germinan los mejores quesos del mundo

GoEuro, la plataforma líder para la planificación y reserva de viajes en tren, autobús y avión, te propone varias escapadas a los pueblos, las granjas y las cuevas naturales donde se producen algunos de los quesos más célebres del planeta.

Redacción Viajar
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Foto: fcafotodigital / ISTOCK

Desde País Vasco a los Alpes, pasando por Francia y Holanda; el turismo del queso, atrae cada año a cientos y cientos de turistas que no sólo ansían disfrutar de uno de los mejores bocados que da la naturaleza, sino que desean hacerlo respirando, impregnándose más bien, de su propio ecosistema, que además suele tener un aire profundamente bucólico y revitalizante.

Francia: Las cuevas del Roquefort

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A través del majestuoso Viaducto de Millau y cruzando pueblos típicos de la comarca francesa de Aveyron, como Saint-Georges de Luzençon y Saint Rome de Cernon, al pie de la montaña de Combalou, se encuentran las cuevas de la Roquefort Société, las conocidas bodegas en las que se produce nada menos que el 70% del suministro mundial del queso azul más prestigioso del mundo.

Esta pintoresca localidad francesa, de unos 800 habitantes, recibe una media de 100.000 visitantes al año, situándose como uno de los espacios industriales más visitados de Francia. Y es que Roquefort-sur-Soulzon es una pequeña aldea llena de historia y enclavada en el corazón de una naturaleza espectacular.

Desde hace siglos, Roquefort-sur-Soulzon aprovecha la coyuntura geográfica – una montaña que se desmoronó y generó unas cuevas que se ventilan naturalmente- para extraer un delicioso queso con sus características venas esmeraldas y un sabor inconfundible.

Francia: La ruta de los Quesos de Auvernia

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 Sin salir del país galo, nos vamos hasta la idílica región de Auvernia, donde se produce el mayor número de quesos con el sello DOP (Denominación de Origen Protegida) del país. Bleu d’Auvergne, el Saint-nectaire, el Salers, el Cantal, el Fourme d’Ambert… La mejor manera de probar alguna de estas variaciones locales es sin duda seguir los carteles que señalan la “Route des Fromages” (Ruta de los quesos), y que conducen hasta aquellas cuevas, granjas y lecherías que producen tan dispares tipos de este manjar de incalculable valor gastronómico y nutricional.

España: Ruta del Idiazábal

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Entre la sierra de Aralar y el parque natural de Aizkorri, en un prado inmenso sembrado de caseríos y ganaderías, se produce el queso de Idiazábal, nombre homónimo de la localidad vasca famosa, entre otras cosas, por el característico sabor de este manjar dorado.

Atravesando las comarcas del Goierri, Alto Urola y Alto Deba, en una ruta de unos 95 kilómetros de largo, se puede disfrutar de una degustación con maridaje, además de poder ver de primera mano cómo se produce el queso euskaldún en un recorrido por el monte de unos 95 kilómetros divididos en 6 etapas.

Suiza: La Ruta del Emmental

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A 27 kilómetros de Berna, la capital de Suiza, está el pueblito medieval de Burgdorf, donde empieza y termina la ruta del queso Emmental. Ésta es una ruta en bicicleta se puede hacer tiene dos modalidades de uno o dos días en las que se recorren 35 y 78 km respectivamente.

Las heidianas, colinas del valle de Emme, cobijan la producción de este célebre queso agujereado cuya denominación de origen – Emmentaler AOC – tan solo la tiene un 5% de la producción mundial. Ese 5% está aquí.

Un plan perfecto: Tumbarte en una pradera a mirar al cielo, a los pájaros, a las cabras, sacar una tabla de queso emmental y descorchar una botella de vino Suizo o simplemente acudir a uno de los múltiples restaurantes que ofrecen la famosa Fondue en el país dónde fue inventada.

Holanda: Mercados del queso

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Si uno piensa en la historia de  Holanda y en el queso, es probable que imagine una plaza medieval en la que comerciantes y granjeros hacen desfilar sus quesos para probarlos, pesarlos y enviarlos a todo el mundo. Ese mercado, casi fantástico, se localizó por primera vez en Edam, localidad que más tarde daría nombre al famoso queso. Emprender un viaje desde Edam hasta Gouda (también famosa por el queso al que da nombre), mientras se paladea un buen surtido de quesos genuinos de la zona, es sin duda un viaje a un pasado épico, costumbrista y romántico.