Una jaima en el corazón de Madrid para cenar como en el Sahara

El nuevo restaurante Nómada traslada a los comensales a la magia del desierto

Noelia Ferreiro
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Foto: D.R.

Uno puede imaginarse en pleno desierto, bajo un horizonte de dunas infinitas. También divisar el desfile de los camellos, cargados de sedas y brocados. E incluso creerse Lawrence de Arabia en su épico viaje sobre la arena. Uno puede caer rendido al poder afrodisiaco de las especias, al magnetismo del laud y la darbuka, a la sensualidad de la danza del vientre. Todas estas experiencias se suceden en el corazón de Madrid, en el nuevo restaurante Nómada. Un oasis en medio del asfalto que recrea el exotismo de oriente.

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Gastronomía de raíces árabes con cruces mediterráneos e inspiración andalusí, música y performances en directo, cócteles llenos de exotismo, rituales para cargarse de buena energía. Así de peculiar es este nuevo local, emplazado literalmente en una jaima en pleno barrio de Salamanca, dentro del proyecto bautizado como Galerías Serrano e impulsado por Kike Sierra: la revitalización de un complejo de edificios de estilo brutalista para devolver a la ciudad su vena divertida.

Recolocar los chacras

En Nómada, que integra este plan global junto con el Bar Carallo, de cocina gallega, y el japonés Astro (que abrirá próximamente), todo remite al universo que encierra su propio nombre. La vegetación y las cascadas de agua, los puff y las sishas de la terraza, las luces y las sombras, las barras de incienso humeante que perfuman el lugar, los tonos terracota, las texturas y los tejidos.

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Por eso, nada más entrar, como mandan los cánones orientales, el comensal recibe un ritual para purificar su alma: un lavado de manos con agua aromatizada y un ejercicio de recolocación de los chakras. Así, con esta espiritualidad, aguarda una cena única, puesto que este establecimiento sólo abre desde el atardecer para aprovechar la cálida luz de este momento, el más fabuloso del desierto. Por si fuera poco, incluso opera un formato late night, que brinda la opción de reservar una mesa a partir de las once de la noche, justo cuando da comienzo una performance de músicos y bailarinas. 

Carta deliciosa

Pero a Nómada, además de a disfrutar de una velada interesante, se viene sobre todo a comer rico. Porque su carta, reflejo del espíritu multicultural del lugar, recoge recetas de Siria, Líbano, Marruecos… que llevan las raíces árabes a la más deliciosa expresión. Sus platos, como el ambiente, trasladan a directamente a esta parte del mundo.

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Sí o sí, hay que empezar por el surtido de hummus, exquisitamente presentados. Seis sabores (clásico, con remolacha, con tomillo y sésamo tostado, con pesto…) pensados para compartir en el centro de la mesa.  Tampoco hay que perderse el famoso baba ganoush (berenjena asada con pimiento, limón y granada), la muhamara (crema de pimiento asado con pan rallado, cebolla, nueces y tahini) y la tapa llamada Adán y Eva, que no es sino un dolma con sus hojas de parra rellenas de arroz con verduras y un toque de melaza de granada con yogur griego.

Noches de cuento

El menú continúa con exquisitos platos calientes como el falafel y el kebbeh (croquetas de masa de trigo y rellenas de carne de cordero y piñones). Con curiosas versiones de pizzas a lo oriental (de carne de cordero y salsa de granada, de pollo aliñado con pimiento verde y maíz…). Y con carnes muy sabrosas en especialidades como shish (pinchitos de cordero o ternera halal especiados al carbón), phaki (pollo relleno de espinacas con huevo cocido y especias) o castaletas (chuletitas de cordero marinadas a la parrilla).

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Y para terminar, nada como sus postres contundentes, no aptos para quienes se sienten culpables: surtido de baklava, pitas dulces, tarta de queso con pistachos y tarta Selena, que es nada menos que un hojaldre de fideos, crema con aroma de vainilla y pistacho.

El resto será contagiarse por el gusto por la belleza, la música y la tradición oral de la cultura que representa. Degustar cócteles inspirados en la ruta de la seda con una delicada y elegante puesta en escena. Disfrutar de espectáculos sorprendentes que, sin salir de Madrid, trasladan a un escenario de las Mil y una Noches.