Abre el primer lobster bar de Madrid

Madrid es una ciudad ávida de novedades. Poco a poco hemos ido incorporando tendencias de otras ciudades y haciéndolas nuestras. Primero fueron los taiyaki japoneses, luego los bubble waffle procedentes de Hong Kong y ahora, le ha llegado el turno a uno de los bocados más jugosos del panorama, el lobster roll.

Macarena Escrivá
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Foto: Lobsterie

Pero antes, un poco de historia. Hace ya algún tiempo, en el condado de Maine, se dieron cuenta de que sus costas eran el lugar idóneo para que estos crustáceos crecieran, se pescaran y adquirieran fama mundial. Sea en un puesto de street food o en el restaurante más lujoso del lugar, en todos ellos, el plato estrella es la langosta de Maine. Y ¿qué podían hacer con tanta producción? Inventar el lobster roll, una especie de sándwich relleno de carne de langosta que pronto se extendió por toda Nueva Inglaterra como el plato que tenía que figurar en la carta de los restaurantes sí o sí. Y al tener un exceso de langostas, podían abaratar mucho su precio. Nueva York, Londres, París y ahora, Madrid.

Ponemos rumbo a la céntrica calle Gravina,17, para descubrir el sabor genuino de Lobsterie. Lo que fuera hasta hace unos meses Barra Atlántica, el proyecto del grupo gallego Abastos 2.0 en Madrid, ha cambiado para acoger un nuevo concepto.

Arnaud Keres. | FERNANDO ANDRES

¿Os habéis dado cuenta de que muchos restaurantes nuevos tienden hacia el monoproducto? ¿Cómo me diferencio del resto? Eso mismo se preguntaba Arnaud Keres, genio y artífice del nuevo devenir de este local. Socio del anterior restaurante, decidió quedarse con él cuando echaron el cierre. Conoció el formato en París, le pareció divertido y decidió importar la idea de un lobster bar a su manera. Diríamos que su nombre es una mezcla de lobster bar y de brasserie, por su procedencia francesa, sin olvidarnos de su subtítulo 'manger et boire'. De momento solo abren para cenas y el concepto está pensado para compartir y divertirse alrededor de mesas altas.

A Lobsterie vas con las ideas claras. Su carta, con tan solo unas cuantas opciones, hace mucho más fácil la elección. Para abrir el apetito cuenta como entrantes con unas imbatibles croquetas de carabinero, ostras francesas con vinagre y chalota, camarones salteados con harina de garbanzos y raw bar, lo que definen como un pescado crudo que van cambiando según lo que encuentren cada día en la lonja.

Bogavante asado. | Lobsterie

Pero sin duda las estrellas de la casa son tres: el lobster roll, el bogavante asado y el sándwich de pastrami. Vayamos por partes, primero el losbter roll. Un sabroso bogavante aliñado con mostaza, se sirve dentro de un pan tipo brioche. Lo sirven partido a la mitad -ideal para compartir- y con patatas fritas caseras y colesaw, la ensalada de col típica americana. En segundo lugar, el plato para darse un homenaje, el bogavante asado con mantequilla también con patatas y colesaw. En tercer lugar, la opción carnívora, el sándwich de pastrami al que añaden remolacha, reversionando así la receta canónica. Todos los panes los traen de Amasa, un obrador de Majadahonda donde mandan las harinas ecológicas y los panes de masa madre y frente al cual, está la ex Masterchef Silene Da Rocha.

Si no quedamos con la segunda parte del nombre, la que se dedica a la bebida, hemos de decir que la oferta es más que interesante. Empezando por la posibilidad de tomar champagne por copas, siempre de pequeños productores, difíciles de encontrar y con una relación calidad precio estupenda, así como vinos blancos y tintos, tanto franceses como españoles.

Sándwich de pastrami. | Lobsteri

Mención aparte merece la carta de coctelería. “No nos consideramos cocteleros, pero pensamos que si respetas las cantidades de cada receta y utilizas la mejor materia prima, puedes dar con creaciones más que satisfactorias”, comenta Arnaud. Para ello se han hecho con alcohol de gama alta, zumos frescos, jarabes caseros y hechos cada día y una serie de recetas fácilmente reconocibles y divertidas. El sello de la casa lo pone el 'lovster' su particular reinvención del clásico Bloody Mary, al que añaden bisque de bogavante. También han pensado en los que no beben alcohol y han introducido una serie de refrescos caseros, entre ellos una limonada que acompaña la propuesta a las mil maravillas.

¡Larga vida al lobster roll!