Mallorca, de puerto en puerto

Desde antaño, la vida de los mallorquines transcurre muy cerca de sus puertos. Recopilamos en estas páginas una selección de los seis enclaves portuarios imprescindibles para descubrir en un viaje a esta región mediterránea.

Luis García
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Foto: Vulcano/Shutterstock

Desde antaño, la vida de los mallorquines transcurre vinculada a  sus puertos. Ese encanto marítimo únicamente está presente en pocas zonas de nuestro país, y esta isla balear es una de ellas. Para los amantes de estas zonas de vida, aquí se hace una selección de los seis enclaves portuarios que hay que descubrir en un viaje a esta región mediterránea.

Cala Figuera | Vulcano/Shutterstock

Puerto de Cala Figuera

La cala Figuera es un punto increíble en el mapa mallorquín, sobre todo si usted es amante de los paisajes marítimos naturales. En sí, es un lugar dominado por el azul brillante de sus aguas y el verde de sus bosques. Entre ambos, se esconde el puerto que recibe el mismo nombre, de pequeño tamaño y en el que aproximarse a la vida marinera. En sí, un contraste de encanto y naturaleza.

Cierto es que tenía mucha más actividad hace varias décadas. Sin embargo, todavía es frecuentado por pescadores que dominan la técnica del arrastre. Lo mismo sucede con los bañistas, que tienden a masificar esta zona por ser la única costa de la localidad. Sin embargo, es un sitio digno de visitar, así que le recomendamos hacerlo por la mañana o en días menos concurridos.

Puerto de Cala Banyalbufar | Copyright (c) 2018 Emily Marie Wilson/Shutterstock. No use without permission.

Puerto de Cala Banyalbufar

Es probable que haya visto la imagen de este puerto en alguna postal, y no es para menos. Sus acantilados guardan celosamente una salida al mar que forma parte de la vida mallorquina. Hoy en día, está muy frecuentado por buceadores, aunque sus aguas cristalinas permiten contemplar lo que hay bajo el mar con facilidad. ¿Hay algo mejor para relajarse en el mar?

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Para acceder, hay que recorrer un camino relativamente largo, pero le aseguramos que merece la pena. El cansancio se olvida al conocer este puerto discreto, ubicado en una zona privilegiada desde hace décadas. No es un sitio muy edificado, por lo que es ideal para relajarse y evadirse del estrés, dos planes que nunca están de más.

Puerto de Canonge | Sebas Adrover/Shutterstock

Port des Canonge

Muy cerca del anterior se encuentra el Port des Canonge, que tiene una longitud de solo 80 metros. Se encuentra próximo a una urbanización, pero no suele estar masificado durante el año, por lo general. El paisaje está dominado a lo lejos por la sierra de Tramuntana, que se impone con su vegetación de altura.

Sin ser el pequeñísimo núcleo poblacional que nombrábamos antes, solo quedan algunas casas de pescadores. A través de estas, es posible contemplar cómo era la vida en los años 50. El acceso es fácil, así que le proponemos complicarlo un poco y llegar en barco desde el puerto de Sóller. El recorrido no se demora demasiado y puede contemplar el litoral mallorquín en todo su esplendor.

Punta de Estaca | Daniskim/Shutterstock

Puerto de S'Estaca

Este es uno de los paisajes más escarpados y recónditos que se pueden encontrar en la isla. En este caso, no hablamos de un paisaje verde, sino de un contraste entre el azul del mar y el marrón de su relieve rocoso. Lo mejor de todo es que no suele estar masificado, en parte debido a que no tiene tanta arena.

Si busca alojarse cerca de un puerto en Mallorca, le recomendamos esta opción. Uno de los pocos resquicios humanos que hay en la zona son un grupo de unas veinte casas fabricadas en piedra. Varias de ellas se alquilan como residencia vacacional, así que puede ser su gran oportunidad para el verano.

Puerto de Soller | Balate Dorin/Shutterstock

Port de Sóller

Este puerto data del siglo XVIII y se mantiene en actividad hoy en día. No es la mejor opción para bañarse, pero sí para practicar deportes de motor o darse una vuelta en barco. Está rodeado por varios miradores, como el de Santa Catalina, e incluso un faro que domina el conjunto para completar la postal.

Nuestro consejo es que dedique un día completo en este enclave. Surcar el mar y llegar a otros puertos, además de probar el pescado típico de la región, son dos planes casi obligatorios en una visita a la isla. En sus alrededores, es posible hacer rutas de senderismo, lo que convierte a esta opción en la más completa de nuestra lista.

Como ha podido ver, Mallorca es tierra de calas y playas, pero también de puertos. Esta isla respira vida marinera por sus cuatro costados, especialmente en las localidades más cercanas a su litoral. El buen tiempo se acerca, y es hora de plantear las rutas para los próximos meses. Por su parte, las Islas Baleares nunca defraudan a quien las visita.