Damajuanas, meandros ciclópeos y minotauros: una ruta de fantasía te espera

Rumbo a la meseta castellana con las ganas de soñar despiertos…

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: José Miguel Barrantes Martín

Levamos anclas, como hicieran una nao y dos carabelas desde el Puerto de Palos un 3 de agosto de 1492, y ponemos rumbo a lo desconocido con la esperanza de hallar tesoros que superan con creces nuestro afán de aventura.

Emprendemos un viaje, pero no mar adentro sino a tierras de interior que tienen mucho que ver con aquella expedición de Cristóbal Colón a las supuestas Indias Occidentales. Tierras de grandes historias y personajes reales que maridan a la perfección con leyendas y hechos imaginarios.

Meandro del río Duero Riberas de Castronuño
Meandro del río Duero Riberas de Castronuño | José Miguel Barrantes Martín

Una ruta repleta de sorpresas, guiada por el rastro de damas medievales, caldos y manjares de reyes y seres mitológicos…

Una ruta que se escribe con mayúsculas

Atisbamos tierra en el horizonte y ya pensamos en nuestro particular “Guanahaní”. Aquí no nos salen a recibir los antepasados de los nativos antillanos, pues nos encontramos en plena submeseta norte, pero nuestra sensación es la propia de quien es sabedor de haber descubierto un lugar parecido al País de Jauja.

Los aires castellanos templan nuestras ansias mientras nos disponemos a emprender un recorrido por la provincia de Valladolid, fiel representante de una ruta que se escribe con mayúsculas y que se extiende también por las provincias de Segovia y Ávila.

Casas del Tratado Tordesillas
Casas del Tratado Tordesillas | José Miguel Barrantes Martín

Hablamos de la Ruta del Vino de Rueda, una propuesta turística que aglutina más de veinte municipios, con un hilo argumental que gira en torno a un milenario patrimonio vitivinícola que hunde sus raíces allá por los siglos XI y XII, cuando la variedad de uva verdejo comenzó a plantarse en estas tierras.

Viñedos, bodegas, gastronomía, cultura, monumentos, pueblos y entornos naturales, atractivos todos ellos de esta experiencia en la que lo realmente admirable y único no está muchas veces en lo que se ve a simple vista sino en lo que vamos descubriendo al ahondar en ella.

Cuando el destino es caprichoso

La localidad de Tordesillas es uno de los enclaves que integran la Ruta del Vino de Rueda. La notable población a orillas del río Duero, declarada Conjunto Histórico y que una vez fuera epicentro del poder regio, acogió en su tiempo el Palacio Real. En él, una reina llamada Juana vivió recluida hasta su muerte durante 46 largos años. En efecto, la célebre hija de los Reyes Católicos, casada con Felipe de Habsburgo “el Hermoso” y apodada “la Loca”, fue encerrada entre sus paredes tras la muerte de su esposo.

El Hilo de Ariadna, Bodegas Yllera
El Hilo de Ariadna, Bodegas Yllera | José Miguel Barrantes Martín

Pura coincidencia o designios del destino, otra Juana, Juana I de Nápoles, también reina y también emparentada por lazos familiares con otro Felipe, en este caso rey de Francia, encarna supuestamente el origen del nombre de la palabra “damajuana”, hoy en día sinónimo de un recipiente tradicionalmente de vidrio y con forma esférica. Según la leyenda, la reina se refugió durante una tormenta en el taller de un maestro vidriero donde, atraída por su oficio, probó a crear una botella por la técnica del soplado. Si bien su técnica no dio buenos frutos, el resultado se materializó en una especie de garrafa de gran tamaño que fue bautizada dame-jeanne - dama-juana en francés - en honor de la reina.

Muchos siglos después, Bodegas De Alberto, uno de los productores de vino con más solera de la localidad de Serrada, en la Ruta del Vino de Rueda, ha elevado las damajuanas a la categoría de emblema; estas garrafas de vidrio guardan y exponen al sol, antes de ser macerado en barricas, el increíble vino blanco dorado que es la joya de la corona de esta casa que ya ha visto pasar a cinco generaciones de bodegueros. Su batallón de damajuanas, alineadas como si del ejército de los Guerreros de Terracota de Xi’an se tratara, es un espectáculo imprescindible a la altura de las laberínticas bóvedas de cañón, de cuatro kilómetros de longitud, que recorren la sección subterránea de la bodega y parte del pueblo de Serrada.

Damajuanas en Bodegas De Alberto
Damajuanas en Bodegas De Alberto | José Miguel Barrantes Martín

Otra bodega subterránea sin parangón también se encuentra en estas tierras consideradas la cuna del verdejo. La podemos encontrar en Bodegas Yllera, donde la visita al laberinto de cavas, varios metros bajo el nivel del suelo, se adereza con una experiencia turística llamada “El Hilo de Ariadna”, galardonada con el importante premio a la Mejor Experiencia Enoturística 2022. Una inmersión de primer nivel en la cultura del vino, ambientada en la mitología griega a través de la famosa historia de Ariadna, Teseo y el laberinto del Minotauro, que nos llevará finalmente al encuentro de la bestia con cuerpo de hombre y cabeza de toro…

Además, a esta exitosa actividad que propone la bodega se une una reciente novedad que agradará el paladar de los más exigentes, como es la apertura de la primera gastrobodega de España, una iniciativa cuya carta ha sido diseñada por el reputado chef Martín Berasategui, quien nos pone en bandeja, con su elección e interpretación, los mejores vinos y productos locales.

Volvemos a Tordesillas para pasar por otros de los espacios emblemáticos del patrimonio, ya no solo de esta zona, sino de toda Castilla y León, como son el puente medieval sobre el río Duero, el Real Monasterio de Santa Clara – uno de los mejores ejemplos mudéjares de toda la región –, las Casas del Tratado – donde se firmó el famoso Tratado de Tordesillas, incluido en el Registro de la Memoria del Mundo de la Unesco por su gran importancia histórica -, o la majestuosa Plaza Mayor, proyectada en el siglo XVI.

Laberinto de bóvedas subterráneas
Laberinto de bóvedas subterráneas | BENIGNO BOLLO | Bodegas de Alberto

Precisamente junto a la Playa Mayor se encuentra uno de los establecimientos más genuinos de Tordesillas, como es la Pastelería Galicia. Un obrador que inició su actividad en 1850 de la mano de Fermín Galicia y que aún regentan sus descendientes, elaborando desde sus productos estrella, como es el famoso polvorón Toro, hasta deliciosos panettones artesanos o su innovador turrón de polvorón.

Y, por supuesto, no podía faltar, en una localidad de esta relevancia, una referencia de alojamiento como es el Parador de Tordesillas. Una enorme casa solariega que descansa sus cimientos en mitad de un bosque de pinos, con una excelente situación en la Ruta del Vino de Rueda y con una oferta gastronómica de primera categoría, con platos típicos autóctonos como el gallo Turresillano que, muy acertadamente, rinde pleitesía al antiguo nombre de Botón de Gallo que recibía la variedad de uva verdejo.

De la mesa a la naturaleza

Las varias decenas de bodegas que nutren la Ruta del Vino de Rueda son el máximo exponente de la cultura de una de las zonas vitivinícolas más importantes de España, pero el vino no es el único de los referentes de estas tierras castellanas.

No podemos olvidar que nos encontramos en una de las áreas de mayor producción de leche de oveja de todo el país, y fruto de ello son los magníficos quesos que se elaboran en este territorio ligado a la D.O. Rueda.

Pinchos de lechazo en el Mesón Pedro
Pinchos de lechazo en el Mesón Pedro |

Buena muestra de ello es la quesería Campoveja, donde se ha conseguido convertir en pura poesía un producto tan cotidiano como el queso.

Tres generaciones de maestros artesanos, a través de cuidadas maduraciones en una cava subterránea y de métodos innovadores, han convertido los quesos tradicionales castellanos en algunos de los mejores del mundo en sus categorías, como son sus excelentes quesos ahumado y trufado.

Un savoir-faire que comparten en catas abiertas al público en general, creando un nuevo concepto de “Quesoturismo” con el que es posible aprender los secretos de este producto tan arraigado en nuestra alimentación pero tan desconocido al mismo tiempo.

Quesos madurando en Quesería Campoveja
Quesos madurando en Quesería Campoveja | José Miguel Barrantes Martín

Seguimos prestando atención a la ganadería ovina para degustar otro de los productos de referencia de estos parajes: el lechazo. Seguramente, la mejor forma de hacerlo sea acudir a un templo de la gastronomía tradicional castellana como es el Mesón Pedro, en la localidad de Matapozuelos. No hay nada como sentarse a la mesa sabiendo que no es necesario elegir el menú. Aquí lo típico es una apuesta segura: sopas de ajo, pincho de lechazo – toda una atracción en sí misma al ser servido –, conejo a la parrilla y ensalada. Sobran los comentarios…

Pero para no pecar de gula con toda esta descripción gastronómica, al modo que hizo Cervantes con Sancho Panza en las bodas de Camacho, cambiamos de tercio y nos vamos de la mesa a la naturaleza, concretamente a la Reserva Natural Riberas de Castronuño.

La única reserva natural de la provincia de Valladolid es un lugar sorprendente. Lo es por el importante ecosistema palustre que constituye, donde podemos disfrutar del avistamiento de aves – BUTEO Iniciativas Ambientales es la empresa que ofrece las visitas guiadas a este lugar -; lo es por la extensa franja de bosque de ribera que tapiza la zona; lo es por los impresionantes miradores de la reserva con que cuenta el mismo pueblo de Castronuño; y lo es por el colosal ensanchamiento del río Duero, que forma uno de los meandros más grandes de toda Europa.

Parador de Tordesillas
Parador de Tordesillas | José Miguel Barrantes Martín

Una panorámica realmente hipnotizadora que dejará una huella en nuestras retinas en la misma proporción que ha dejado huella en este rincón del Duero nuestra última parada, la confitería y pastelería Xokoreto. Una ventana a la reserva - gracias a su excelente ubicación frente al río -, que nos permite contemplar este espacio natural mientras endulzamos, con sus productos totalmente artesanos, nuestro recorrido por la Ruta del Vino de Rueda.

Habíamos prometido cambiar de tercio, pero no encontramos mejor forma de poner un broche de oro a la ruta que hacerlo con este toque goloso. Y es que, como bien reza el lema de Xokoreto: “Si el corazón te late, come chocolate”.