EE.UU reabre sus puertas y viajamos Washington, una de las capitales más jóvenes del mundo

La capital occidental más lozana de occidente, con poco más de 200 años de vida, alberga muchos de los monumentos más emblemáticos de Estados Unidos. Es hora de visitarlos ahora que el país ha reabierto a viajeros internacionales tras 20 meses de cierre debido a la pandemia.

Manuel Ruiz Rico
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Foto: Elan Irving / ISTOCK

Una ciudad no es un museo sino la dilatada memoria de sí misma”, dice Antonio Muñoz Molina en El Robinson urbano, una afirmación que le viene como anillo al dedo a Washington. La capital occidental más lozana de Occidente, con poco más de 200 años de vida, tiene su historia presente como si fuera el primer día.

Amanecer en Washington D. C., con el Capitolio, el Monumento a Washington y el Monumento a Lincoln. | John Baggaley / GETTY

Por ser capital, la ciudad alberga muchas de los zonas y monumentos más emblemáticos de Estados Unidos. Junto a esto, hay tres características que llamarán enseguida la atención del viajero: su reducido tamaño, apenas 700.000 habitantes; que se trata de una ciudad sureña (se ubica por debajo de la línea Mason-Dixon trazada en el XVIII para delimitar la parte norte y sur del país), y, por último, que es el territorio de Estados Unidos con un mayor porcentaje de población negra, el 40,9% de su población según el último censo de 2020, por delante de Mississippi (38%) o Luisiana (31%).

Washington siempre ha sido capital de Estados Unidos, pero no siempre la capital de Estados Unidos ha sido Washington: ese rol lo tuvieron antes otras ciudades como Nueva York o Filadelfia.

Construir una nueva urbe

En Filadelfia, de hecho, el nuevo país declaró su independencia de Inglaterra un 4 de julio de 1776 y fue solo unos años más tarde, cuando Estados Unidos promulgó su Constitución, en 1787, cuando se estableció la construcción desde cero de una nueva urbe que haría de capital del país y cuyo territorio no estaría integrado en ningún Estado, sino que dependería directamente del gobierno federal. Esta ciudad recibiría el nombre del primer presidente de la nación, el general George Washington. Dicho y hecho.

Una de las D. C. Boundary Stones, piedras que delimitaban el distrito original de Columbia. | The Washington Post / GETTY

Primero se encargaron los trabajos de escoger y delimitar su término municipal y así fue como se seleccionaron unas tierras en el sur del país, pertenecientes a los estados de Virginia y Maryland. Este territorio ha recibido desde entonces el nombre de Distrito de Columbia (es decir, D. C.: Columbia es una manera poética de decir América).

Para delimitar y trazar dicho distrito se colocaron piedras hasta formar esa especie de rombo que otorga su reconocible forma al término municipal de la capital del país. La primera de esas piedras la colocó Andrew Ellicott el 15 de abril de 1791 y algunas de ellas se pueden visitar todavía. Son las D. C. Boundary Stones y hay una página web local donde se enumeran y se ubican en el mapa para el viajero que quiera encontrarlas. Para realizar ese trabajo, Ellicott estuvo acompañado entre otros por el astrónomo negro hijo de esclavos ya libres Benjamin Banneker. Desde su mismo nacimiento, Washington está ligada a este sector de la población norteamericana.

Viviendas en el barrio de Dupont Circle. | amedved / ISTOCK

Diez años más tarde, el 27 de febrero de 1801, el Congreso aprobó la llamada Organic Act o Ley Orgánica, que ponía las tierras expropiadas a Maryland y Virginia bajo el poder federal, es decir, como competencia de las dos cámaras del Congreso y de la futura Casa Blanca, que aún no se había construido. Fue así como Washington o, sencillamente, el D. C., como se refieren a ella sus habitantes, echó a andar en la historia. Estados Unidos estaba formado en ese momento únicamente por 13 estados, las 13 excolonias inglesas primigenias, frente a los 50 que componen hoy el país, los dos últimos, Alaska y Hawái, incorporados en enero y agosto de 1959, respectivamente.

Influidos por los ideales ilustrados de la razón y la ciencia como los motores del progreso y con el afán de ser ejemplo para el mundo, los gobernantes de la época, los llamados padres fundadores del país (los Washington, Hamilton, Jefferson, Adams…) pusieron toda la carne en el asador para su nueva capital. Para ello, se contrató al ingeniero y militar francés Pierre Charles L’Enfant para que hiciera el diseño urbanístico de Washington.

Capitolio de Estados Unidos, en el barrio de Capitol Hill. | Travel Pix Ltd / GETTY

Es por esto por lo que la capital, por lo demás una ciudad muy plana, tiene una estructura que parece sacada de la Francia del XIX: grandes avenidas rectas y diagonales que desembocan en amplias plazas o rotondas, casas residenciales de tres o cuatro plantas con coloridas fachadas, frecuentes parques, abundante y florida vegetación, calles de aceras anchas y amplios bulevares o corredores.

La mansión presidencial

La Casa Blanca es, sin duda, el elemento más conocido y reconocible de la capital, ubicada en la famosísima dirección del 1600 de la Avenida de Pensilvania. A pesar de que George Washington, el primer presidente, dio nombre a la ciudad, este jamás llegó a habitar ni en ella ni, por lo tanto, jamás residió en la mansión presidencial. Así que el primer mandatario que se trasladó a Washington y habitó la Casa Blanca fue su sucesor, John Adams, que se mudó a la residencia el 1 de noviembre de 1800, casi al final de su primer mandato.

Si se visita esta zona se debe ir sin falta a comer pescado fresco al Mercado de Pescado Municipal. | tatakis / ISTOCK

La ciudad contaba entonces con apenas unos pocos miles de habitantes y la parte trasera de la Casa Blanca daba a las aguas del río Potomac, que hace de frontera entre la capital y el estado de Virginia. Toda esa parte acabó siendo ganada al agua y hoy es la tierra firme del National Mall, el Parque Nacional, un icono no solo para la capital, sino para todos los estadounidenses.

En el corazón del National Mall se encuentra el monumento a Washington, el icónico monolito de casi 170 metros que cuando se construyó en 1884 fue la estructura más alta del mundo hasta que en 1889 se erigió la Torre Eiffel. A ambos extremos del parque se ubican, a un lado y sobre una loma, el imponente edificio del Congreso, en torno al cual se levantan a su vez la sede del Supremo y la Biblioteca Nacional; y en el otro extremo se halla el Monumento a Lincoln, que forma parte del imaginario colectivo de generaciones entre otras cosas por ser el lugar desde el que Martin Luther King pronunció su histórico discurso He tenido un sueño, pero también por aparecer en no pocas películas o series (como El planeta de los simios de Tim Burton o El cuento de la criada). El presidente Lincoln, por cierto, murió tras ser tiroteado la noche del 14 de abril de 1865 mientras asistía a una obra en el Teatro Ford, también en las cercanías del National Mall. El teatro realiza visitas guiadas en la que se pueden visitar los lugares del atentado presidencial.

Este obelisco de casi 170 metros es el conocido Monumento a Washington. | AlbertPego / ISTOCK

En las cercanías del monumento a Lincoln del National Mall se hallan también los memoriales por las víctimas de Vietnam y de la Guerra de Corea, y al otro lado de las aguas del Potomac está el monumento a Martin Luther King (este moderno), el memorial de Thomas Jefferson y el Cementerio de Arlington, de unas 260 hectáreas y que alberga unas 400.000 tumbas, en su mayoría de militares caídos en guerras, o monumentos como el de los soldados de Iwo Jima. En total, pura historia del país concentrada en un perímetro de unos seis kilómetros. Moteando todo el entorno del National Mall se encuentran además los edificios de los numerosos museos de la institución Smithsonian.

La mayor biblioteca

Cualquiera de ellos merece una visita, si bien los más renombrados y visitados por los viajeros nacionales y extranjeros son la Galería de los Retratos, la Galería Nacional de Arte, el Museo del Espacio, el de Historia Natural y el Museo de Historia y Cultura Afroamericana (el más reciente de todos, inaugurado por Obama en 2016). Es el complejo de museos más grande del mundo y todos ellos son gratis porque la idea desde su creación era que el poder político y la ciudadanía estuvieran arropados por el mayor conocimiento del mundo que fuera posible. La Biblioteca del Congreso, de hecho, sigue siendo hoy día la mayor del mundo “con una colección de millones de libros, grabaciones, fotografías, periódicos, mapas y manuscritos”, según indica su propia página web.

Museo Nacional de Arte y Cultura Afroamericana | David Tran / ISTOCK

La única instalación importante del Smithsonian que no está en esta zona de la capital es el Zoológico Nacional, que se encuentra al norte del Distrito de Columbia, en el corazón del Rock Creek Park, el enorme pulmón verde de la capital y que permite hacer desde trekkings (en los que uno puede toparse con ciervos) hasta jornadas de pícnic o barbacoas. El Zoológico del Smithsonian alberga más de 2.000 especies de animales, muchas en peligro de extinción.

Al oeste de la ciudad, a los pies del Potomac, a una escasa media hora caminado desde la Casa Blanca, se encuentra Georgetown, el barrio histórico residencial más destacado de Washington, que aún conserva en muchas zonas una arquitectura típica de la Inglaterra del XVIII. El barrio, de hecho, se fundó en 1751, casi medio siglo antes que la propia capital. Si uno va un día de lluvia o niebla o de noche, muchas partes de Georgetown parecerán el escenario de un cuento inglés de fantasmas. Entes locales organizan incluso el tour del miedo, que pasa por no pocas mansiones del barrio y termina precisamente en las famosas escaleras que subía Max von Sydow en la secuencia inicial de El exorcista, la película de William Friedkin.

Alexandria, un pequeño enclave a los pies del río Potomac | Oleg Albinsky / ISTOCK

El barrio está compuesto por numerosas y a menudo imponentes mansiones, algunas con su propia historia de miedo o trágica asociada, si bien también se puede realizar un recorrido más terrenal por esta zona del D. C. y visitarlas según sus antiguos o actuales propietarios. Entonces, la que no puede faltar es la que fue hogar de los Kennedy, JFK y Jacqueline, en el 3307 de la calle N. Tras ganar las elecciones de 1960, en enero del año siguiente, JFK se mudó a vivir a la Casa Blanca desde esta mansión de Georgetown.

Junto a esto, el barrio es conocido también por la universidad y la zona más moderna del puerto. La Universidad de Georgetown, un complejo de edificios con mucha solera y también de aire clásico inglés, es un centro jesuita que data del año de la Revolución Francesa, 1789. Se trata de la institución católica de educación superior más antigua de Estados Unidos. En España es conocida, entre otras cosas, porque en sus aulas estudió el rey Felipe VI.

Cerca del campus se encuentra el puerto de Georgetown, el harbour, y junto a él el Georgetown Waterfront Park. Este es un parque para descansar de la caminata del día y contemplar un atardecer washingtoniano a orillas del Potomac. En cuanto al puerto, es una zona moderna de restaurantes y tiendas desde la que se puede tomar un barco para hacer un recorrido por el río desde el que obtener otra perspectiva de la capital, incluyendo zonas y monumentos históricos del Parque Nacional como la Isla Theodor Roosevelt, el cementerio de Arlington, los memoriales de Franklin Delano Roosevelt y de Thomas Jefferson o incluso la pequeña y atractiva ciudad de Alexandria, en Virginia, a la que también puede llegarse en metro desde Washington.

Puente Key Bridge sobre el río Potomac, que une Arlington County (Virginia) con Georgetown (Washington). | William Perry / ISTOCK

Antes de abandonar Georgetown, merece la pena detenernos para visitarla, pero también para tomar algo en la Martin’s Tavern, en la calle N con Wisconsin Avenue.

Histórica taberna

Abierto en 1933, este bar es conocido no solo por su estilo tradicional, sus cócteles y sus platos típicos como los tomates verdes fritos, sino también por su historia: fue en la Martin’s Tavern donde JFK le propuso matrimonio a Jackie y en su interior han estado todos los presidentes de Estados Unidos desde Harry S. Truman hasta George W. Bush. Hablando de presidentes, pruebe a visitar, sobre todo si es domingo, la Iglesia Católica de la Santa Trinidad, en la 36 entre la Q con la N, el templo católico donde a veces acuden a misa el actual presidente y la primera dama, Joe y Jill Biden.

Una vez visitadas las zonas con mayor historia de la capital, el recorrido por el Distrito nos llevará al corazón de los barrios y zonas históricamente negros. Aunque Washington fue establecida al sur del país para preservar la institución de la esclavitud, hay dos momentos esenciales en la historia del Distrito que marcarán vínculo con los afroamericanos: primero, en 1863, el presidente Lincoln abole la esclavitud en las tierras federales, lo que de facto convirtió a toda la capital del país en un territorio libre al que miles de negros escaparon para desprenderse para siempre de esas cadenas; tras esto, ya en el siglo XX, sobre todo entre 1916 y 1970, se produjo la llamada Gran Migración, el proceso de huida de más de seis millones de negros hacia al Norte del país para escapar de las leyes racistas de esos estados sureños. Ambos procesos hicieron del Distrito de Columbia un territorio con mayoría de población negra, en algunos momentos de hasta un 60% del censo, como sucedió en el año 2000.

Monumento a Martin Luther King en el National Mall | William J. Chizek / ISTOCK

El recorrido por esta Washington ha de llevarnos hasta la calle U o el U Corridor, entre los barrios de Dupont Circle, Adams Morgan, Shaw, el barrio tradicional etíope desde la diáspora de aquel país sobre todo desde los años 80, y Mount Pleasant, este último y desde los años 60, el barrio latino de la ciudad. Pasear por las calles de estas zonas es toparse a cada poco con edificios y casas vinculados con la historia negra del D. C., cuyos episodios o personajes siempre aparecen indicados en placas o monumentos conmemorativos.

Destacan, entre otros muchos, el edificio del True Reformer, en la calle U, donde en 1917 dio su primer concierto un jovencísimo Duke Ellington (el edificio, además, fue diseñado por John Anderson Lankford, el primer arquitecto negro registrado en la capital); la casa de Mary Ann Shadd Cary, en el 1421 de la calle W, la primera mujer negra editora de un periódico en Estados Unidos (esta casa está muy cerca del Meridian Hill Park, un lugar desde el que se domina toda la ciudad y en el que, por este motivo, en su día se llegó a proyectar la construcción de la Casa Blanca); el Memorial Afroamericano de la Guerra Civil, en la calle U, donde se honra la vida de los más de 200.000 soldados negros que lucharon en dicha contienda en el bando del Norte contra la esclavitud, o el campus de la Universidad de Howard, el principal campus de la comunidad negra de Estados Unidos y donde estudiaron la Premio Nobel Toni Morrison y la actual vicepresidenta Kamala Harris.

Monumento a Lincoln | Oleg Albinsky / ISTOCK

La calle U, además, en su cruce con la calle 14, fue el epicentro de las turbulentas revueltas del 68 en la capital, los llamados D. C. Riots, que fueron el último coletazo de las protestas de aquel llamado largo y cálido verano que comenzaron el año antes en varias ciudades del país. En Washington tuvieron lugar en abril de 1968 y el detonante fue el asesinato de Martin Luther King en Memphis. La población negra se levantó enfurecida reclamando sus derechos e igualdad y los destrozos fueron abundantes. Aun hoy, la mayoría de las protestas hacia la Casa Blanca, como las del Black Lives Matter del verano de 2020, comenzaron en esa zona. La calle 14 es hoy una calle gentrificada y de moda, con restaurantes de todo tipo, supermercados, tiendas, teatros...

Delicias locales

A unos 15 minutos a pie de esta zona se encuentra la calle central de Adams Morgan, el tramo de la 18 entre la U y Columbia Road, donde encontrar el típico bar local para tomar algo: los hay desde la clásica taberna americana de cervezas y alitas de pollo con salsa mumbo (salsa local, con un toque dulce) hasta restaurantes chinos, coreanos, etíopes..., pasando por los clásicos sitios de brunch. Si se elige esta opción, lo clásico sería pedir huevos fritos, jamón de Virginia y los muy sureños grits (unas gachas de arroz).

Seguimos al norte de América para visitar la capital política por excelencia: Washington DC. La Visita guiada por Washington DC es la experiencia definitiva para conocer a fondo la ciudad. La Casa Blanca, el edificio más famoso de Estados Unidos, la Avenida Pennsylvania, el Capitolio, el obelisco Monumento a Washington, el National Mall, incluyendo el Monumento a Lincoln, el Cementerio militar de Arlington y el Pentágono. ¿Necesitas alguna razón más para realizar este tour? | Civitatis

Ya que está paseando por Adams Morgan, no pierde nada por acercarse a la colindante zona residencial junto al Kalorama Park. Allí podrá contemplar mansiones de interés por su genuina arquitectura americana. Y quedarían pendientes dos escenarios. El primero, la zona de bares, restaurantes y establecimientos de ocio de la calle H entre las calles 3 y la 14. Este llamado H Corridor está poblado de viviendas de dos o tres alturas con coloridas fachadas. Es una zona de mucho ambiente por donde pasa el único tranvía hábil en la capital.

Este corredor de la calle H comienza en el edificio de la Estación Central, alineado con el edificio del Congreso, y en él se ubica también la pequeña Chinatown de la ciudad, cuya puerta de entrada, en la calle H con la 7, es el arco ceremonial más grande del mundo fuera de China. El segundo espacio sería el área a espaldas del Congreso, las zonas de Capitol Hill y el Eastern Market, dos de las más renovadas y gentrificadas de la capital en los últimos años. Para los amantes de los libros nuevos y de segunda mano, es imprescindible la visita a la librería Capitol Hill. Y si ya está atardeciendo, sitúese en Pennsylvania Avenue, mire hacia el edificio del Congreso, al fondo, y tendrá uno de los más atractivos atardeceres que puedan contemplarse en la capital de Estados Unidos.