Villahermosa del Río, el pueblo de las tres verdades

Uno de esos lugares que te fascinan cuando lo descubres

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Michael Jean

Santillana del Mar es una de las localidades más bonitas del territorio español y también una de las más populares turísticamente. Conocida cariñosamente como «el pueblo de las tres mentiras» por las afirmaciones implícitas en su topónimo que no se corresponden con la realidad de su naturaleza, no ha tenido en ello obstáculo para enamorar a quien pasea por sus calles o quien la descubre por primera vez atraído por la cercanía de la Cueva de Altamira, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Vistas de Villahermosa del Río | tonomf / ISTOCK

Siguiendo el paralelismo con Santillana del Mar, nos hemos fijado en otra localidad ubicada en la provincia de Castellón: Villahermosa del Río. Una población fotogénica donde las haya, enmarcada en un entorno natural con rincones ciertamente bellos que, esta vez sí, parece cumplir con lo que anuncia su nombre. Nos lanzamos a descubrir «el pueblo de las tres verdades».

Un rincón de postal

Efectivamente, cuando nos acercamos a esta villa castellonense situada a los pies del pico de Peñagolosa, no podemos dejar de admirar la hermosura del conjunto urbano de casas blancas y tejados rojizos que se integra perfectamente en el marco natural que lo rodea. Rozando ya la provincia de Teruel y a casi sesenta kilómetros de la ciudad de Castellón, esta población de interior luce toda su belleza agrupada en las faldas de una elevación que se encuentra en la misma intersección del cruce de caminos de los ríos Carbo y Villahermosa o Mayor, del que es afluente el primero.

Castillo de Villahermosa del Río | Juan Emilio Prades Bel

Desde una altura de más de setecientos metros de altitud sobre el nivel del mar, Villahermosa del Río es un hervidero de vegetación en sus alrededores, dando un contraste majestuoso con su núcleo urbano donde predomina el color blanco. Un entorno serrano con destacadas elevaciones montañosas que no hacen sino crear un medio ideal para evadirse en mitad de la naturaleza.

La cascada del río Carbo

Tras pasear por las callejuelas empinadas de Villahermosa del Río y perdemos entre las casas adornadas con floridos tiestos, las iglesias y ermitas o admirar su castillo presintiendo la huella árabe de esta población, es habitual emprender el camino por los numerosos senderos que parten de la villa. Son muchos los espacios mágicos que podremos recorrer en los alrededores, donde la presencia del agua no deja de acompañarnos por mucho tiempo en cualquiera de las travesías. No nos engañaba el nombre del pueblo con su apellido y los bosques ocultan toda una serie de riachuelos, manantiales y cascadas, encabezados por los cursos fluviales de los ríos Carbo y Villahermosa.

Vistas del río Carbo | Pacopac

La Tosca o el Pozo La Palanca, así como los diferentes barrancos que confluyen en el río Villahermosa, son puntos señalados del mapa en los que podremos comprobar de primera mano esa gran abundancia. Pero si hay un sendero que pone de manifiesto la riqueza natural ligada al agua que posee este pueblo, ese es el que conduce al tramo inicial del río Carbo, donde se encuentra la bellísima cascada que es uno de los mayores atractivos de la comarca.

El recorrido es una continua sucesión de pozas y saltos de agua en los que es posible el baño o disfrutar de una merecida parada en el camino. Una ruta que acompaña al río durante buena parte del trayecto, pasando por rincones tan estimulantes como la poza de los Canteles Pardos o el Pozo Negro, hasta acabar en la preciosa cascada, un lugar idílico que merece la pena todo el sendero dejado atrás hasta llegar a ella.

Parque Natural de Peñagolosa | tonomf / ISTOCK

No muy lejos, a poca distancia y en pleno Parque Natural de Peñagolosa, se esconde entre montes y bosques la Nevera del Mas, una de las construcciones con más historia de las que se conservan en la comarca, datando del siglo XVII. Un depósito de nieves que vigila de cerca la cumbre de Peñagolosa – la más alta de la provincia de Castellón -, a más de 1800 metros de altura, desde la que es posible observar el vuelo de las múltiples aves rapaces – especialmente buitres leonados – que sobrevuelan este territorio desde su morada en la margen derecha del río Villahermosa.