Un fin de semana en San Sebastián

Nos escapamos a Donosti un fin de semana para contarte todo lo que tiene que ofrecer la ciudad.

Macarena Escrivá
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Foto: Ed-Ni-Photo / ISTOCK

¿No os habéis sentido siempre fascinados por la majestuosidad de San Sebastián? Se trata de una de las ciudades más bonitas del país, bañada por las aguas del Cantábrico y con ese aire señorial que ha hecho de ella una de las urbes más cotizadas del territorio. Donosti huele a mar, a tradición, pero también a modernidad y actualidad. Es la sede de Zinemaldia, el Festival Internacional de Cine, de San Sebastián Gastronomika, de la playa de la Concha... ¡De tantas cosas! 

Macarena Escrivá

Y es en el mes de enero cuando se celebra la fiesta grande de San Sebastián, que arrancó a las 12 de la noche del 19. Los tambores inundaron las calles de la ciudad. Después de meses ensayando, más de 100 tamborradas salieron a la calle para festejar el día grande. Y no se nos ocurre mejor momento para poner rumbo a la ciudad y descubrir todo lo que tiene que ofrecernos.

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Empezamos nuestro fin de semana de ensueño eligiendo un hotel. Donosti es cuna de grandes establecimientos señoriales como el María Cristina, un estandarte de la buena hotelería española, pero también acoge hoteles muy a tener en cuenta. Uno de ellos es el recientemente abierto Lasala Plaza, que revive en un edificio construido en 1917. Tras una larga rehabilitación, esta delicia se posiciona a espaldas de Lo Viejo y con la bahía de la Concha como telón de fondo.

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Con sus 58 habitaciones, han querido ofrecer al visitante una experiencia 360 de confort y descanso. Empezando por su ubicación inmejorable y siguiendo por todos los puntos que han cuidado con mimo a cada detalle. Algunas de las habitaciones disponen de vistas al mar y créenos, levantarte y poder admirar la majestuosidad de la bahía, no tiene precio. En ellas encontrarás confortables camas king size, hilo musical para que pongas tu música preferida, duchas de lluvia y una decoración inspirada en la relación entre el pueblo vasco y el mar

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Este hotel nace también con un profundo vínculo con las instituciones museísticas de la ciudad y es que en sus paredes se exponen obras de museos como el de San Telmo, el Naval o el Museo Romao Oiasso, entre otros. En la parte baja del hotel se encuentra la taberna La Jarana, que en poco tiempo se ha convertido en punto de encuentro para los donostiarras. Con una carta firmada por Ander González, es el lugar perfecto para disfrutar de las raíces gastronómicas de San Sebastián, con propuestas de cocina clásica y de temporada. No te quedes sin subir a la azotea. Cuenta con una pequeña piscina y solárium para el buen tiempo e impresionantes vistas 360º de la ciudad. 

Oscar Oliva Poza

Una vez elegido nuestro lugar de descanso, es el momento de empezar a patear la ciudad. ¿Lo mejor? Recorrer el paseo de la Concha, una de las playas urbanas más hermosas del país, dejando a nuestro paso grandes hitos de la arquitectura y escultura donostiarras. Empezando por el Ayuntamiento, que era el antiguo casino de la ciudad, construido en 1887, al estilo de las casas de juego que proliferaban en la Costa Azul francesa y la Riviera italiana, sin dejar de admirar la impresionante barandilla de La Concha, diseñada por Rafael Alday en 1916 y pasando junto a La Perla, un centro Talasso-Sport que sigue conservando todo el halo de grandeza de la Belle Époque. 

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El último tramo discurre pegado a la playa de Ondarreta y hasta otro de los puntos claves del paseo, el mayor icono escultórico de la ciudad, el Peine del Viento de Eduardo Chillida. Allí el paisaje de fusiona con el mar y el arte a los pies del monte Igueldo. 

Seguro que un paseo tan largo te habrá abierto el apetito. En 2017 la ciudad fue elegida como Mejor Destino Gastronómico y no nos extraña. ¿Sabías que es una de la ciudad con más estrellas Michelin por metro cuadrado? Solo por detrás de Tokio y Kioto, en Donosti se reúnen un total de 18 estrellas Michelin, como es el caso de Akelarre, Arzak o Martín Berasategui. Eso la ha convertido en un lugar de peregrinación de foodies de todo el globo.

Macarena Escrivá

Pero sin duda alguna, otro de sus principales encantos es la cultura de pintxos. ¿Puede haber algo más divertido que pasar una tarde noche de local en local probando las exquisiteces de cada uno? La cultura de pintxos habla del alma de la gastronomía de la ciudad, desde la icónica gilda, invento donostiarra en homenaje a Rita Hayworth, hasta el pintxo más sofisticado, todos tienen cabida en la tradición más extendida de la ciudad. Esta cocina puede disfrutarse en bares de la Parte Vieja, el centro, Gros y otros barrios donostiarras. ¿Quieres saber cuáles son nuestros favoritos? Toma buena nota. 

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Si eres fan de las anchoas, no puedes perderte la visita a Txepetxa, especializado en éstas que preparan de hasta 15 formas distintas. ¿Las mejores? Con crema de centolla y las que se presentan en jardinera. Por su parte, La Cuchara de San Telmo, un bar ancho y alargado y siempre hasta los topes de gente, es el lugar idóneo para probar uno de los foies a la plancha más ricos que encontrarás. Lo sirven con una compota de manzana y también destacan por sus carrilleras de ternera al vino tinto.

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Goiz-Argi es famoso por sus brochetas de gambas y Borda Berri por su risotto de setas o queso Idiazábal. También hay otros puntos donde degustar pintxos más elaborados como la hoguera de Zeruko, una lasca de bacalao fresco para ahumarlo al gusto con ensalada licuada o el pajarito frito de A Fuego Negro. Es imprescindible terminar esta ruta con una porción de tarta de queso de La Viña, considerada por muchos como la mejor del mundo. ¡Ah! Y acuérdate de acompañarlos siempre de zuritos o txacolís para empaparte bien de las tradiciones donostiarras.

Macarena Escrivá

Para terminar, programa una visita a la playa de Gros y consulta la programación de uno de los puntos culturales claves de la ciudad, el Palacio Kursaal, obra de Rafael Moneo y uno de los hitos contemporáneos de Donosti.