Un fin de semana en Las Merindades, la maravilla burgalesa

Si aún no has descubierto esta comarca del norte de Burgos, estás de enhorabuena, tu sorpresa está asegurada.

Jose Miguel Barrantes
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Foto: CEDER Merindades

  Limitando con las provincias de Álava y Vizcaya y con un tamaño similar a esta última, Las Merindades representa un escenario único donde confluyen una historia, un patrimonio y una riqueza natural que propician la existencia de uno de los entornos rurales más maravillosos de toda España.

Quizás no sea muy conocido el hecho de que esta comarca personifica el origen de Castilla y la cuna de las primeras palabras del castellano, pero nos deja entrever el rico legado histórico que nos ofrece y nos invita a adentrarnos en un viaje al pasado enmarcado en el espectacular territorio de la confluencia de la meseta, el Valle del Ebro y la Cordillera Cantábrica.

 

Magníficos paisajes y asombrosos lugares

Marcada por el paso del río Ebro, que atraviesa la comarca, así como por una orografía entremezclada de montañas escarpadas, desfiladeros, valles, páramos y numerosos cursos de agua, Las Merindades son un paradigma de diversidad paisajística en donde se esconden auténticos tesoros.

Patricia Cachinero

 Uno de ellos y, seguramente, el más reconocido de sus recursos naturales, es Ojo Guareña, un enorme complejo kárstico que cuenta con más de 100 kilómetros de galerías en lo que supone uno de los mayores ejemplos del mundo de estas características.

 Gracias al acondicionamiento para el acceso se puede disfrutar de este grandioso conjunto, en especial del recorrido de cuevas y galerías de 400 metros que integra a la Ermita rupestre de San Tirso y San Bernabé y algunos de los importantes yacimientos arqueológicos hallados en su interior.

 No muy lejos de Ojo Guareña, Puentedey es otra de las citas obligadas, gracias al sorprendente puente natural sobre el río Nela en el que se asienta este pequeño núcleo de población.

Prácticamente a la misma altura, pero en el extremo más oriental de la comarca, nos encontramos con el Monumento Natural Monte Santiago, un espléndido espacio protegido que se distingue por un bello y frondoso hayedo y, sobre todo, por el salto de agua que forma el río Délika – río Nervión más adelante - a su paso por este punto, el de mayor altura de toda la península ibérica con sus 222 metros de altura.

CEDER Merindades

Más al norte, en las estribaciones de la Cordillera Cantábrica y partiendo del municipio de Espinosa de los Monteros, nos topamos con los montes pasiegos, una de las más ancestrales áreas de esta cultura que, aunque asociada tradicionalmente a Cantabria, cuenta en esta zona del norte de la provincia de Burgos con los primeros vestigios de las cabañas pasiegas.

Un paisaje montañoso cargado de barrancos, bosques y pintorescos prados, en el que se llevan a cabo las últimas manifestaciones de la trasterminancia, la «hermana menor» de la trashumancia, que se diferencia de ella por tratarse de una variedad de recorridos más cortos de los rebaños en la búsqueda de pastos con el cambio de las estaciones.

Si el norte de la comarca deslumbra por sus imponentes paisajes montañosos, qué decir del sur y la belleza de sus cautivadores valles, remansos de paz que nos regalan prodigiosas vistas de sus elevaciones serranas y desfiladeros, bordados de un tapiz natural de lomas infinitas.

Tal es el caso del Valle de Tobalina y el Valle de Valdivielso, centinelas del río Ebro que sobresalen por la existencia de múltiples fortificaciones y templos románicos que se diseminan por lo largo y ancho de estas hondonadas de increíble belleza. Un buen ejemplo lo hallamos en Quintana de Valdivielso, donde las torres de Loja y San Martín se alzan esbeltas como atalayas de un panorama majestuoso; muy cerca de esta localidad, la Ermita de San Pedro de Tejada es un excelente símbolo del rico patrimonio románico que esconden estos valles.

CEDER Merindades

Un patrimonio excepcional

 El territorio actual de la comarca de Las Merindades ha sido testigo de una importante historia a lo largo de los siglos. Fruto de ello podemos admirar una rica herencia de pueblos, templos, monasterios, fortalezas y una extraordinaria arquitectura popular.

  Frías – la ciudad más pequeña de España – se erige como uno de los lugares más bellos, no sólo de la zona, sino de todo el país. Su impresionante estampa y el entramado medieval de su trazado no dejan a nadie indiferente.

CEDER Merindades

 Medina de Pomar, el más poblado de los municipios de la comarca, destaca por dos monumentos: el formidable Alcázar de los Condestables, que nos permitirá además otear todo el entorno desde lo alto de la fortaleza; y el Monasterio de Santa Clara, de visita obligada, seno de importantes sepulcros ligados al origen de Castilla donde podremos admirar la magnificencia de sus capillas y sus artesonados únicos.

Patricia Cachinero

 Otra de las poblaciones que no podemos perdernos es Espinosa de los Monteros, pues atesora uno de los patrimonios más importantes de la zona, ligado especialmente a los Monteros de Espinosa, una de las guardias reales más antiguas del mundo, instituida en el año 1006.

Como colofón, un dato curioso, pues la famosa Calle de la Montera de Madrid guarda relación con este pasado de Espinosa, pues una de las leyendas en torno al nombre de esta vía está ligada a la mujer de uno de estos monteros, cuya hermosura pareció cobrar tal celebridad que atraía los dimes y diretes de la población hacia este lugar donde se ubicaba su residencia.