La ruta de los Ojos Negros: de Teruel a Valencia en bicicleta

La Vía Verde más larga de España consta de160 kilómetros para recorrer en bicicleta al paso de muchas sorpresas

Noelia Ferreiro
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Foto: ABBPhoto / ISTOCK

Es una ruta icónica tanto por su extensión como por su belleza. La Vía Verde de los Ojos Negros es el paraíso del cicloturista: 159,7 kilómetros de recorrido desde Teruel a Valencia (o viceversa) que la convierten en la más larga de España. Por el camino, todo un mosaico de paisajes: sierra, bosque, campos de secano, plantaciones de naranjos y de chufas. Tierras virginales y mediterráneas que acompañan a este hermoso trayecto.

Hay una peculiaridad en este hermoso trayecto por el que discurren tierras virginales y mediterráneas. La Vía Verde sigue el camino de lo que antaño fuera una línea de ferrocarril: la que en 1907 abordaba el tren minero de Sierra Menera para transportar el hierro desde el municipio de Ojos Negros (en el límite entre Teruel y Guadalajara) hasta el Puerto de Sagunto (Valencia). Una línea que tuvo una vida muy corta. En 1972 quedaba suspendida la actividad, cayendo en el abandono.

Al borde del precipicio. Escuchar un concierto de música clásica en la iglesia de Santa María de Albarracín es la mejor forma de elevar el espíritu en esta ya de por sí elevada localidad medieval, asentada sobre un espolón rocoso rodeado por un meandro del río Guadalaviar.  | ahau1969 / ISTOCK

Cuesta abajo

Hoy, este extenso tramo dista mucho de ser un fósil de la industrialización. No sólo su trazado sino también los elementos que componía la línea ferroviaria (las vías, las traviesas, las viejas estaciones…),  se han aprovechado para erigirse en una estupenda opción para darle al pedaleo puesto que el camino se mantiene en buen estado, la señalización es bastante buena y, lo mejor, es casi todo de bajada. Para la vuelta se puede coger el tren regional que sale desde Sagunto, cargar las bicicletas y emprender así la subida, ya sin ningún esfuerzo.

Pero ¿cuánto se tarda? Si estimamos que se recorrerán entre 10 y 15 kilómetros por hora a un ritmo constante y sin pausas, el cálculo es de unas tres jornadas. Pero que no cunda el pánico: el recorrido sigue en paralelo a la actual conexión de Renfe entre Teruel y València, lo que permite elegir dónde comenzar y terminar el viaje. 

Desde las alturas

El inicio natural, no obstante, sigue siendo Santa Eulalia (Teruel), a los pies de la sierra de Javalambre. Así da comienzo el espectáculo de la naturaleza: los bosques de encinas y coníferas, los pinares y las sabinas, los campos de cultivo y árboles frutales, las dehesas… Pero también los distintos viaductos que ejercen de fantásticos miradores. Como el de Albentosa, uno de los más impresionantes con sus siete arcos y sus vertiginosos 50 metros sobre un barranco. O el del Chispo (también en tierras turolenses), más bajo (22 metros) pero igual de intimidatorio.

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Y no faltan los túneles. Hasta 20, la gran mayoría iluminados y perfectamente acondicionados para el paso. Destaca el de Albentosa, el de Arrión, el de Ragudo y el más largo, el de Caudiel, con más de medio kilómetro.

Pueblos chulos

Merece la pena detenerse en algunas de las localidades del camino. Por ejemplo en  Sarrión, en Teruel, con un bonito recinto amurallado, o Jérica, en Castellón, con un casco histórico trazado con calles estrechas y tortuosas. También merece la pena Navajas, casi al final del recorrido, famosa por las aguas que manan de sus fuentes y el bonito paraje del Salto de la Novia.

Pablo Blazquez Dominguez / GETTY

Y para quien se quede con ganas de seguir dándole a la bicicleta, está el GR del Camino del Cid que enlaza con la vía Verde de los Ojos Negros. He aquí otro bonito sendero que, esta vez, estará indicado con marcas rojas y blancas