La Gran Ruta del Guadiana, recorriendo el Algarve imperecedero

El río Guadiana, además de separar entre sí a los dos países ibéricos, esconde a lo largo de 65 km rincones encantadores que no han perdido ni un ápice de la magia del Algarve a lo largo de los siglos.

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Foto: VIAJAR

La Gran Ruta del Guadiana, también conocida como GR15, recorre una de las localizaciones más privilegiadas de la península ibérica. A pie o en bicicleta, el contraste paisajístico atlántico resulta estremecedor. De la serranía norteña a la calidez de sus playas al sur, el largo sendero se ve salpicado por elementos históricos, patrimoniales y naturales, acompañados del folclore autóctono. Desde la sierra en Alcoutim hasta su desembocadura en Vila Real de Santo António, la cadencia del camino contiguo al río lanza una invitación irresistible: dejarse llevar, lejos del ruido de los motores.

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Aldeas exquisitas de punta a punta

Los primeros pasos se inician en la costa, por supuesto, con el río Guadiana como guía. Desde este punto, 16 alquerías (aldeas de los remotos tiempos de Al Ándalus) despliegan la pura esencia del sur luso. 

La primera de ellas es Vila Real de Santo António, situada junto a la antigua aduana de entrada a Portugal. La población se encuentra integrada en la Reserva Natural de Sapal, un oasis natural en el sotavento del Algarve, muy próxima a la hoz del Guadiana. Su excepcional localización la convierte en un ecosistema privilegiado para el desarrollo de la fauna y flora autóctonas, destacando la población migratoria de aves zancudas, símbolo de la reserva. 

Castro Marim es otra de las poblaciones insertas en el paraje. Se trata de una impresionante villa medieval circunscrita en el distrito de Faro, coronada por un majestuoso castillo levantado en el siglo XV y desde el que se puede disfrutar de una vista panorámica, que se extiende desde el verdor del páramo hasta las salinas marinas. De estas últimas, de manera tradicional, se extrae la icónica flor de sal u “oro blanco”, uno de los símbolos característicos de la región. A principios de la época estival, se celebra en la villa la Feria del Caracol, un evento gastronómico original y pintoresco.

Siguiendo los pasos del paladar, es visita obligada Monte Francisco, Junquera y Azinhal, cuya pastelería hace las delicias de los más golosos. Regresando a las proximidades de la rivera, pasando por Almada de Ouro y Alcaria, aparece Odeleite, cuya carta de restaurantes ha traspasado fronteras, tal como ha sucedido con el queso de cabra del municipio vecino Foz de Odeleite.

Los próximos municipios son Corte das Donas y Álamo, seguidos de Guerreiros do Río, imprescindible para empaparse de las tradiciones pesqueras del lugar, incluyendo la viveza de su embarcadero y el Museo del Río, un lugar que desvela todos los secretos del Guadiana. A pocos kilómetros, de nuevo la Historia salta al camino en la villa romana de Moutinho das Laranjeiras, un complejo de ruinas romanas asociadas al tráfico de comerciantes, datadas en el siglo I d.C.

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La ruta desciende por Marmeleiro y Alcoutim, entre la parte baja de la sierra del Algarve y la orilla del Guadiana. Alcoutim, además de teñir de un encantador blanco la vista, invita a adentrarse en su imponente castillo del siglo XVI y, así, reencontrarse con el pasado en el Núcleo Museológico de Arqueología. Asimismo, resulta indispensable visitar la ermita de la Concepción, las ruinas romanas y los viejos molinos.  Además, es posible dar un idílico paseo en barco tras coger fuerzas con su deliciosa gastronomía local.

Tradiciones vivas

Lejos de tratarse de una simple visita, la Gran Ruta del Guadiana, es una oportunidad de oro para conocer en profundidad la vida bucólica y las tradiciones ancestrales del país luso. Muchos de los oficios artesanales que pueden parecer extintos, se reavivan en estas pequeñas aldeas bañadas por el Atlántico. El caso más llamativo es el de los salineros, hombres curtidos que se dedican a la extracción de la flor de sal. El mar también es fuente de vida de los pescadores de lamprea y anguila, que recogerán sus frutos en los cestos de caña tejidos manualmente por artesanos. Gracias a la dedicación de los pastores, las manadas de cabras pastan plácidamente por los campos, de modo que ofrecen leche fresca y natural, cuyo cuajo será amasado por las mujeres lusas culminando en un manjar para los más queseros. 

Una ruta sin punto final


La experiencia no tiene por qué terminar aquí. La GR15 enlaza los “Caminos del Guadiana”, una red de 19 itinerarios cortos, de unos 3 a 15km, que suman 135 kilómetros por el Bajo Guadiana. 

Hugo Esteves

Asimismo, está ligada a otras interesantes propuestas de turismo activo. Una de ellas es la Vía Algaravina, inscrita en el interior sur de Portugal, desde Alcoutim hasta el Cabo de San Vicente. Resulta, a su vez, muy interesante la Ecovía del Algarve, un recorrido de 214km perfecto para recorrer en bicicleta desde el Guadiana hasta Sagres.