La Ruta costera de la Calzada en Irlanda: razones por las que debes visitarla

Este insólito itinerario permite descubrir los rincones más sorprendentes de Irlanda del Norte

Redacción Viajar
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Foto: Stefan Schnebelt

Un total de 247 kilómetros de experiencias únicas conectan Belfast con Derry-Londonderry a través de la ruta costera de la Calzada. Una aventura inolvidable colmada de playas, senderos, castillos y ‘columpios’ que permite a cada visitante conocer los tesoros que esconde Irlanda del Norte con el mar como protagonista de cada postal. 

Stefan Schnebelt

Desde Belfast se puede planificar y personalizar el viaje a través de RoadTrips by TomTom, situando la primera e imprescindible parada a 32 kilómetros de distancia. Se trata del sendero de los Gobbins, un recorrido repleto de historia que se erige sobre los acantilados de basalto. Esta ruta, caracterizada por su gran biodiversidad y sus más de 100 años de antigüedad, se ha convertido en una experiencia magnífica gracias a su puente tabular y el Wise’s eye, un punto del sendero espectacular donde contemplar la gran belleza del océano. 

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La costa de Antrim se ha convertido en un punto de referencia también para los amantes de Juego de Tronos. Y es que, más allá de la localidad costera de Cushendun, en una playa cercana a los valles de Glendun y Glencorp, se encuentran las Cuevas de Cushendun el lugar donde Melisandre da a luz a la sombra que mataría a Renly Baratheon.

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Una de las mejores postales de la Ruta costera de la Calzada se encuentra en el puente de cuerda de Carrick-a-Rede. Uniendo la isla de Carrick con el condado de Atrim, fue construido hace 350 años por los pescadores de la zona. A 30 metros de altura sobre el mar, disfrutando de la brisa y el balanceo de la pasarela, se puede contemplar la isla de Rathlin e incluso Escocia. 

Christopher Hill

40.000 columnas hexagonales de basalto que se adentran en el Atlántico esculpidas por la fuerza de la naturaleza hace casi 60 millones de años dominan este indescriptible enclave. La Cazada del Gigante, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, forma uno de las localizaciones más espectaculares de toda Europa. Menos de un kilómetro de recorrido conduce a la propia Calzada, un plácido paseo que permite contemplar esta curiosa estructura de colores cambiantes -desde el gris más profundo a marrones rojizos- a lo largo del día provocados por los cambios de luz.

Christopher Hill

Desde su construcción en el siglo XIV, el Castillo de Dunluce ha sido el entorno de historias de amor y contrabando. Una gran tormenta en el siglo XVII derrumbó gran parte de esta reliquia provocando que algunos sus restos se quedaran anclados al acantilado, a 30 metros del mar. Unos vestigios completamente asombrosos que vale la pena visitar.

Chris Hill

Llegando al final del itinerario, la ruta conduce hacia la playa de Downhill coronada por uno de los monumentos más reconocidos de Irlanda del Norte, el Templo de Mussenden. Para conseguir unas vistas privilegiadas solamente hay que situarse detrás del templo, al atardecer, sintiendo el rugir de las olas tiñéndose de tonalidades cobrizas.  

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La última parada es Derry-Londonderry. Además de los múltiples lugares de interés que esta ciudad tiene, como su muralla -perfectamente conservada- construida entre 1613 y 1618, también ofrece múltiples opciones de ocio.  Este precioso itinerario también cuenta con su réplica gastronómica. La iniciativa, Taste the Island, que este año celebra su primera edición, permite disfrutar de la mejor faceta culinaria no solo del Norte de Irlanda, sino de toda la isla recreando una mezcla de sabores autóctonos y técnicas innovadoras utilizando los mejores productos de la región.