Ezcaray, mucho más que el lugar donde cabalgaron 'El bueno, el feo y el malo'

Un paseo por la historia, las calles y los platos de la bella localidad riojana

Jesús Torbado/Silvia Roba
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A las faldas de la Sierra de la Demanda, la misma por la que pasearon un caluroso verano de 1966 El bueno, el feo y el malo –aquí se rodó el famoso filme–, se extiende el Alto Valle del Oja, una comarca natural y turística, al suroeste de La Rioja, cuya localidad más relevante es Ezcaray, fundada en el siglo X por los reyes navarros con la intención de repoblar las zonas fronterizas.

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Su nombre proviene del término vasco Aitz-Garai, que quiere decir peña alta, en alusión a la picota, de unos 200 metros de altura, de San Torcuato, que se alza justo a la entrada del valle. El 24 de abril de 1312, Fernando IV tuvo a bien otorgarle un fuero especial gracias al cual sus habitantes quedaban libres de todo tributo (excepto cinco maravedíes por vecino al rey), refrendado por sucesivos monarcas. Este privilegio al lugar convertirse en sede de una importante industria textil. En 1752 fue fundada la Real Fábrica de Paños de Santa Bárbara, llamada así en recuerdo de la esposa de Fernando VI, doña Bárbara de Braganza. La Casa de Tintes, también conocida como El Fuerte, fue construida con materiales incombustibles después del incendio que asoló buena parte de la fábrica en 1785.

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De la pujante época de desarrollo textil perviven palacios como el del Ángel, del siglo XVIII. Toda la villa tiene un marcado carácter serrano gracias a su singular calle Mayor, con soportales y traviesas de madera en los muros de las viviendas, que añaden sabor al municipio, con rincones con mucho encanto. Ahí está la Plaza de la Verdura, que conserva la Argolla del Fuero.

Uno de los principales monumentos de Ezcaray es la iglesia de Santa María la Mayor, construcción de sillería del siglo XV sobre otra anterior románica. Completa el patrimonio la ermita de Nuestra Señora de Allende, en un altozano, al otro lado del río Oja. En este santuario barroco del siglo XVIII se encuentra la imagen de la Virgen que es patrona local y en cuyo honor se celebra, cada 24 de septiembre, una romería. A solo 15 kilómetros espera la estación de Valdezcaray, en las laderas del pico de San Lorenzo, que con sus 2.271 metros es el más alto de La Rioja y el segundo del Sistema Ibérico, tras el Moncayo. De Ezcaray sale también la Vía Verde del Oja, que sigue el antiguo trazado del tren.

Habas para todos

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Hasta aquí se viene a comer cordero, alubias rojas con chorizo, bacalao a la riojana o menestra de verduras y a beber vinos con DO. También la gastronomía está presente en fiestas como la de Las Habas de San Benito, que rememora la costumbre de los monjes del priorato de Santa María de Ubaga de repartir habas entre los necesitados.En torno al 21 de marzo, los cofrades las preparan para todos los vecino