Rab, la cuna del nudismo que Dios creó para sí mismo

Un regalo de la costa dálmata que es perfecto para dejarse conquistar

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: MariuszSzczygiel / ISTOCK

Los romanos llamaban a un punto del mar Adriático "la isla de la felicidad". La Felix Arba de aquella época pudo ser una tierra generosa de riquezas naturales, aunque no sabemos si despertaba ya por aquel entonces la atracción que provoca en la actualidad.

La costa dálmata nos regala este tesoro isleño a tiro de piedra del litoral continental de Croacia. Un lugar para recrearse, con playas donde dejarse conquistar y mucha historia que descubrir.

La cuna del nudismo

Dicen los habitantes autóctonos que "Dios creó la isla de Rab para sí mismo". Y no nos cabe la menor duda de que así pudiera ser dada su belleza, si bien no pudo mantenerla para su propio uso a la vista de la popularidad que ha ido ganado con el paso del tiempo, convirtiéndose en un destino bastante frecuentado por moradores mucho más terrenales.

Costa de Rab | corradobarattaphotos / ISTOCK

Más allá de nuestra convicción en la veracidad o no de esta creencia popular, lo cierto es que algo de mística debe de tener cuando el célebre San Marino, según la tradición, también nació en ella. En cualquier caso, lo que sí que podemos afirmar es que los más antiguos relatos de la Biblia siguen teniendo su vigencia en Rab, donde Eva y Adán podrían pasear sin temor sus cuerpos desnudos a pesar de encontrarnos en pleno siglo XXI.

Vista aérea de Rab | MariuszSzczygiel / ISTOCK

Y es que la isla de Rab se ha venido considerando la cuna del nudismo en el mundo, desde que en los inicios del siglo XX comenzara a ser el objetivo de los primeros naturistas que reivindicaban este movimiento ante la sociedad.

Vista de la ciudad de Rab | jansucko / ISTOCK

El primer club de este tipo, aparecido en Alemania a finales del siglo XIX, pronto fijaría su atención en esta pequeña isla del Adriático como lugar de encuentro donde llevar a cabo el naturismo en total libertad. Aquí se formalizaron las primeras playas nudistas para uso y disfrute de personalidades venidas de otras partes del mundo, como ocurrió con el conocido caso del rey británico Eduardo VIII. Dada la continua afluencia de este tipo de público, décadas después se extendió a todas las clases sociales, uniéndose otros puntos de la costa en este sector del mar Adriático.

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Un rincón idílico del golfo de Kvarner

El golfo de Kvarner, al norte de Croacia, y más concretamente el condado de Primorje-Gorski Kotar, nos depara una serie de islas entre las que se encuentra la de Rab, a muy poca distancia de la población de Stinica, ya en la parte continental. El mar Adriático abraza estas tierras pertenecientes a la costa dálmata donde tanto las playas como el interior son un idílico regalo para cualquier persona que se acerque a visitarlas.

Ciudad de Rab | Isaac74 / ISTOCK

Las múltiples playas, concentradas sobre todo en la península de Lopar, donde se dan los ejemplos más bellos y nombres tan sugerentes como "Paraíso", no son solo el único de los elementos a tener en cuenta en los más de veinte kilómetros de largo y casi cien kilómetros cuadrados que presenta la isla.

Costa de Rab | Casarsa / ISTOCK

Una isla de prominencias poco relevantes en su relieve pero que cuenta con unas masas arboladas muy destacables. El considerado sur de la isla, donde se encuentra la ciudad histórica de Rab, presenta extensos bosques mediterráneos que chocan con la aridez más acusada de la franja este en buena parte de su litoral.

Ciudad de Rab | Isaac74 / ISTOCK

Asimismo, la cara verde de Rab contrasta poderosamente en la península de Lopar con el color turquesa de las aguas, mientras que hacia el interior, más al sur, el bosque Dundo constituye un espacio protegido que se extiende hacia la península de Kalifront, en el que se da lugar uno de los bosques de encinas mejor preservados de todo el Mediterráneo.

Casco antiguo de Rab | AsianDream / ISTOCK

Ya junto a la ciudad de Rab, la principal población de la isla, el parque centenario de Komrčar pone la nota natural en el entorno urbano. Esta población medieval y su puerto forman un conjunto de callejuelas con casas de piedra y una buena parte amurallada. Recorriendo su interior nos toparemos con alguno de los célebres cuatro campanarios que sobresalen en su paisaje urbano y que conforman la imagen más característica de la villa.