La playa de la felicidad

Se llama Playa Rincón y es una explosión tropical oculta en la península de Samaná, el secreto mejor guardado de República Dominicana.

Noelia Ferreiro
 | 
Foto: Klemen Misic / ALAMY

Está considerada por la Unesco una de las playas más hermosas del mundo y a menudo se cuela en los ranking de los cinco parajes más atractivos del Caribe. Es salvaje y exótica, tranquila y solitaria, amplia y deslumbrante. Sencillamente idílica con su arena blanca de textura harinosa, sus aguas que viran del turquesa al añil y sus cocoteros en perpetuo balanceo alentando la brisa marina. Es Playa Rincón, el lugar donde la felicidad sólo puede campar a sus anchas.

Poco más de tres kilómetros trazan el recorrido de esta playa dominicana con forma de media luna, encajada entre dos colinas de lujuriosa vegetación. Cuentan que fue aquí, en este punto exacto de belleza escénica, donde Cristóbal Colón mantuvo la primera escaramuza con los indígenas, de acuerdo con la descripción que el propio almirante dejó escrita en sus diarios personales.

Victor Gomez / ALAMY

Hoy, mucho tiempo después, la playa sigue siendo fiel a las palabras del descubridor: un rincón virgen, desprovisto de todo tipo de construcciones, y abrazado por un verde exuberante que se extiende hasta morder el mar. Una playa en la que lo más sorprendente es la intimidad que se respira. Practicar deportes náuticos, surcar los fondos cristalinos con tubo y aletas o entregarse sin complejos al tumbing paradisíaco son, en estos parajes, actividades que se desempeñan en la más completa soledad.

Playa Rincón consta de dos tramos iguales pero a la vez diferentes. En uno, las aguas son mansas, perfectas para nadar tranquilamente en busca de peces de colores; en otro, el oleaje es perpetuo, ideal para cabalgarlo con una tabla de surf. En este último, además, ya en el extremo, se encuentra el estuario de Caño Frío, justo donde el río del mismo nombre viene a desembocar al mar. Un paraje animado por los propios dominicanos, que acuden a remojarse en esta mezcla de agua dulce con salada, o a degustar rico pescado fresco en sus coloridos restaurantes, o a reunirse con la familia en un alegre encuentro festivo al ritmo de merengue y bachata.

Conocer este lugar privilegiado sirve, además, para descubrir el rostro más incontaminado de República Dominicana. Porque Playa Rincón es una de las joyas de la península de Samaná, el apéndice del norte de la isla donde se esconde la más pura esencia de La Española. Aquí, en este apéndice de apenas 60 km de largo por 20 km de ancho, se concentran un hermoso catálogo de maravillas naturales junto a un puñado de pueblos pintorescos donde tomarle el puso a la cultura local. Y ello con la grata ventaja de que, a diferencia de otros rincones del país, adolece de turismo estridente, de mastodónticos complejos en línea uniformes y despersonalizados.

La_Corivo / ISTOCK

En Samaná el alojamiento pasa por los cuatro resorts de Bahía Príncipe. Son hoteles todo incluido, sí, pero aislados, discretos, camuflados entre la naturaleza, con cuidadas instalaciones respetuosas con el entorno y un servicio que brinda el colmo de la felicidad. En cualquiera de ellos la visita a Playa Rincón formará parte de su lista de excursiones para quien no quiera ocuparse de nada. Para quien prefiera dejarse llevar en una ruta que hace un excelente repaso a la belleza de este rincón dominicano alejado de los circuitos más trillados.

Y es que, si bien la ausencia de buenas carreteras hasta hace bien poco alejó a Samaná de la modernidad, también le sirvió para protegerla contra la explotación desmedida. Hoy la autopista Juan Pablo II, que enlaza la península con Santo Domingo, permite llegar desde la capital en unas dos horas y media (en lo que antes llevaba nunca menos de seis horas). Y desde el 24 de junio y hasta el 9 de septiembre este destino espectacular estará todavía más cerca: Soltour operará un vuelo directo desde Madrid al aeropuerto de El Catey, que dista a apenas media hora. Será ocasión de lanzarse a descubrir este rincón que derrumba el tópico de la más turística isla caribeña. Esta combinación perfecta de playas, naturaleza y ritmo sabrosón.