El Perú de los Andes paso a paso

Las mejores rutas de senderismo en el corazón del país andino.

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Foto: PROMPERÚ

Perú es un territorio rico y extenso que se despliega entre la línea del Ecuador y el Trópico de Capricornio. En esta zona intertropical, se establecieron culturas milenarias, dejando un legado ancestral que eclosionó con el reinado inca, cuyos retazos culturales y místicos aún se dejan entrever en las poblaciones indígenas que han logrado resistir a las invasiones occidentales. 

Machu Picchu, Lima o Cuzco son destinos imprescindibles en el mapa peruano, pero las joyas patrimoniales de este país van mucho más allá. Adentrándose entre sus caminos, rápidamente se asiste a un espectáculo sin parangón donde la naturaleza se funde con la arqueología, las leyendas con el folclore rural, la vida salvaje amazónica con la sabiduría milenaria de sus pueblos. Protegido por los majestuosos Andes, el país sudamericano está salpicado por lugares emblemáticos, que despiertan la sed aventurera de cualquier viajero.

Complejo Arqueológico Kuélap

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Sobre los andes amazónicos nororientales se encuentra Kuélap, un emplazamiento asociado a la cultura de los Chachapoyas. Rodeado de una imponente flora y fauna, se cree que, debido a su ubicación en las alturas, fue utilizado como punto de defensa frente a rebeldes étnicos enemigos. Una gran muralla de 20 metros de altura rodea más 500 viviendas de forma circular, mientras que en la parte exterior se encuentran 420 casas circulares de piedra con frisos en forma de rombos y zizgag. Para llegar a hasta allí, una buena idea es hacer la ruta desde Tingo a Kuélap, una caminata de unas tres horas perfecta para los amantes del trekking.

Choquequirao

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En la provincia de La Concepción (Cuzco) se sitúa la ciudadela inca Choquequirao, considerada la hermana sagrada de Machu Picchu y símbolo de resistencia inca frente a los conquistadores. Una imponente cadena montañosa, cubierta de espesa vegetación tropical, protege su cara oriental, mientras que a sus pies fluye el caudaloso río Apurimac. Sólo se puede acceder a a pie, atravesando sus 30 kilómetros en un recorrido de unos cinco días. Desde la salida en San Pedro de Cachora, un espectacular paisaje acompaña durante todo el camino, con poderosos cañones de hasta 2.000 metros y cientos de especies endémicas acompañando cada paso. 

Parque Nacional de Huascarán

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Una de las zonas con más diversidad geográfica del mundo está pegada al departamento de Lima. Aquí se descubren playas, valles, montañas y gigantes macizos, como el Huascarán, incluido dentro de la ruta de los seismiles o la cordillera Huayhuash, considerado como uno de los más espectaculares de los Andes. El Parque Nacional de Huscarán, en la sierra central de Perú, destaca por su enorme valor ecológico, siendo declarado Reserva de Biósfera y Patrimonio Natural de la Humanidad. Este santuario natural alberga cerca de 800 especies vegetales altoandinas y más de un centenar de animales autóctonos, entre los que destacan el cóndor andino o el puma. Merece la pena tomar la ruta que lleva hasta la quebrada de Llanganuco, con dos lagunas glaciares entre Huascarán y Huandoy, a 25 kilómetros al noroeste de Yungay. 

Valle del Colca

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Vargas Llosa rebautizó este emplazamiento como ‘El Valle de las Maravillas’. Cercano a la ciudad de Arequipa, el Valle del Colca se enmarca entre las cumbres nevadas de los Andes. Este altar de la naturaleza da a elegir a los senderistas distintas rutas para emprender su camino. La más popular es la ruta de los volcanes, de unos tres días de duración, donde  la similitud a la superficie lunar se establece gracias a los 85 cráteres situados a lo largo de 65 kilómetros. Los seismiles Hualca Hualca, Sabancaya y Ampato son la tríada más espectacular de estos gigantes conectados directamente con el interior de La Tierra. Otra alternativa muy interesante es la ruta del Cañón del Colca, el cuarto cañón más profundo del mundo y el segundo de su país, entre los poblados de Cabanaconde y Tapay. Durante el recorrido, es imprescindible hacer una parada y alzar la vista al cielo desde el Mirador de la Cruz del Cóndor y, así, disfrutar con el majestuoso vuelo del ave.