Pazos con buenas vistas

Solo en Galicia. Rodeadas de espléndidos jardines y con varios siglos de antigüedad, muchos pazos y grandes casas señoriales de Galicia, símbolo de un pasado feudal, han llegado hasta nuestros días en perfecto estado de conservación. Alojarse en ellos es toda una experiencia. Por su arquitectura, por la historia que respiran sus muros y por el paisaje que los envuelve. Quien ahora gobierna aquí es la Naturaleza. 

Silvia Roba
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Foto: VIAJAR

Un palacete situado en el campo. Esta sería la definición más sencilla para entender qué es un pazo, construcción tradicional gallega habitada por personas relevantes para la comunidad entre los siglos XVII y XIX, principalmente. Hoy muchos son visitables, como el Pazo de Oca, en A Estrada (Pontevedra), y otros se han reconvertido en alojamientos con encanto. 

Pazo da Trave, Viveiro (Lugo)

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Cerca del mar se encuentra el Pazo da Trave, en la Mariña Lucense, junto a la ría de Viveiro, donde desemboca el río Landro, por cuya orilla es siempre un placer pasear. Mandado construir por la antigua nobleza hace más de quinientos años, el hoy hotel ha sido rehabilitado con materiales autóctonos y con técnicas artesanas que recogen las tradiciones ceramistas de la zona. Algunas de sus 17 habitaciones son muy especiales, como la 115, abuhardillada, o la 112, con cama con dosel. Las hay que tienen balcón, otras están decoradas con azulejos... y todas comparten unas estupendas vistas al jardín o al bosque. Precios: desde 49 € por noche. Contacto: 982 59 81 63

Pazo Eidián, Agolada (Pontevedra)

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A los caminantes les gustará, ya en Pontevedra, el Pazo Eidián, casa hidalga de finales del siglo XVI muy cerca del Camino de Santiago a su paso por Melide. Construida en un antiguo coto templario, destaca por su piscina y unos idílicos jardines para disfrutar de la Naturaleza en todo su esplendor. Organizan cursos de yoga y talleres de cocina. Precios: desde 63 € por noche. Contacto: 691 57 81 32

Pazo de Bentraces, Bentraces, Barbadás (Ourense)

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Seiscientos años soportan los cimientos del Pazo de Bentraces, a siete kilómetros de Ourense, todo en piedra, residencia episcopal del Monasterio de Celanova primero y casa señorial después. Para su restauración solo se utilizaron materiales nobles, como la madera de nogal y castaño, el mármol o las porcelanas, que contribuyen a conservar ese aire de cierto abolengo que se respira en cada estancia. Cuenta con cuatro habitaciones dobles y dos suites, cuyas ventanas se abren a un inmenso jardín repleto de pérgolas con plantas trepadoras, cipreses, bojs, magnolios y glicinias centenarias. Precios: desde 110 € por noche. Contacto: 988 38 33 81

Casa grande de Soutullo, Coles (Ourense)

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Sin salir de la provincia, en el umbral de la Ribeira Sacra abre sus puertas la Casa Grande de Soutullo, un pazo familiar del siglo XVIII, en una finca con jardín, huerta y riachuelo. Un lugar tranquilo, con un salón con chimenea, frente a la que Gill y Benito, los propietarios, informan a sus huéspedes de las rutas monumentales, naturales y gastronómicas que se pueden realizar por el entorno. La solana de piedra y el patio, con una fuente y un banco, son otros de los rincones preferidos por quienes aquí se alojan, que pueden disfrutar a primera hora de la mañana de un desayuno elaborado con productos locales en los viejos establos. Precios: desde 79 € por noche. Contacto: 988 20 56 11