Morbihan, el "pequeño mar" francés con una isla para cada día del año

Un desconocido lugar incluido en el Club de las bahías más bellas del mundo

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Oliver Dralam / ISTOCK

Da nombre a todo un departamento francés y no es para menos. La importancia del golfo de Morbihan para la región de Bretaña es incuestionable. Once mil hectáreas de mar salpicadas por numerosas islas ofreciendo un entorno de gran riqueza natural en el que disfrutar de la experiencia de navegar.

Morbihan, el «pequeño mar» - tal es el significado del topónimo – que se ha convertido en uno de los espacios más apreciados de la costa oriental del país galo, nos brinda la oportunidad de explorar y descubrir un accidente geográfico incluido en el selecto grupo del Club de las bahías más bellas del mundo. Un reconocimiento que habla por sí mismo.

Morbihan, Francia | Max Labeille / ISTOCK

El pequeño universo de tierra y mar

El golfo de Morbihan constituye un destino perfecto para combinar las sensaciones que nos aportan la tierra firme y el mar. Este carismático lugar del sur de Bretaña, abrigado del océano por la bahía de Quiberon, se configura como un pequeño mar interior en el que emergen de sus aguas un enorme número de islas e islotes. No es de extrañar que, popularmente, se suela decir que en este rincón de Francia se puede disfrutar de una isla cada día del año, aunque la realidad dista mucho de esa cifra y se reduce a una cuarentena. Quizás pueda parecer exagerada esa expresión por parte de sus habitantes, pero lo cierto es que la proporción en comparación con la extensión del golfo es verdaderamente sorprendente y es lo que lo hace tan especial. Cinco kilómetros de ancho y veintiuno de largo en los que cada una de las islas cuenta con una particularidad, lo que aumenta esa sensación de abundancia.

Morbihan, Francia | Pascale Gueret / ISTOCK

El acceso del golfo entre Port-Navalo y Locmariaquer da paso a un espacio declarado Parque Regional Natural en el que nos encontramos con una riqueza de paisajes diferentes incuestionable. Un territorio de gran belleza famoso por sus múltiples caras en función de la luz y por su incomparable color de las aguas, una extraña mezcla grisácea, verde y turquesa que tiene el nombre local de «glaz» y que es único en el mundo. Tal vez por esta y por muchas otras razones, Morbihan forma parte del Club de las Bahías más bellas del mundo.

Un pequeño universo que nos envuelve como una nebulosa entre islas, islotes, playas, marismas, salinas, lagunas y la presencia de una vida natural protagonizada por decenas de miles de ejemplares de aves acuáticas, que se dan cita en estos paisajes costeros.

clu / ISTOCK

Un espacio excelente para la navegación

La perfecta simbiosis entre mar e islas y la multitud de paisajes y espectaculares rincones que podemos encontrar en este pequeño mar interior, hacen que la mejor forma de sacar partido del lugar sea mediante excursiones en barco. Una actividad que es posible disfrutar en cualquier época del año – si bien es durante la estación veraniega cuando se producen las mayores concentraciones de turistas – y que nos permite adentrarnos en el mundo de la navegación a través de las particularidades locales. La variada oferta oscila desde los típicos mini cruceros hasta veleros tradicionales como el Fal Ben, el sinagot o el guépard.

Morbihan, Francia | Nicolas Hippert

La importancia del mundo náutico en Morbihan tiene su más fiel reflejo en el evento marítimo internacional que se celebra en sus aguas cada dos años, el «Gulf Week», en el que se reúnen más de un millar de barcos tradicionales y clásicos para realizar diversas regatas.

Hay que señalar que las actividades náuticas que se realizan en el golfo están muchas veces fuertemente ligadas a la degustación gastronómica del producto de mar estrella de esta zona: las ostras. No obstante, aquí se da una de las mayores producciones de este molusco de toda Francia, siendo los parques ostrícolas una atracción en sí mismos.

Vannes, Morbihan | Sanka photos / ISTOCK

Más allá de los paseos en barco, no podemos dejar de pisar algunos de sus más célebres rincones costeros o alguna de sus islas, por mucho que nos abrume su elevado número. Partiendo de Vannes, la prefectura y población más importante del departamento de Morbihan, podemos adentrarnos en el golfo para visitar algunos puertos pesqueros como Arradon o Conleau o pequeños lugares privilegiados y peculiares como las salinas de Lasné, en Saint-Armel, el faro de Port Navalo o las marismas de Séné.

Arradon, Morbihan | benslimanhassan / ISTOCK

Mientras, las dos islas más grandes y populares de Morbihan son las de Arz y la de los Monjes. La primera de ellas, por su posición central en el golfo, es un lugar idóneo para obtener algunas de las mejores vistas panorámicas de todo el entorno y nos regala para ello espacios tan bellos como la punta de Brouel o la de Berno – con su carismático molino de mareas del siglo XVI -, o su sendero costero, que da una vuelta completa a la isla.

Arz, Morbihan | Pixel-68 / ISTOCK

La otra gran isla, la de mayor de tamaño, es la conocida como isla de los Monjes, un lugar que destaca por su masa arbolada y que debe su nombre a los moradores de la abadía de Redon. Seis kilómetros de punta a punta con varias playas, riqueza vegetal y presencia megalítica, como ocurre en otras partes de Morbihan, dándole fama mundial en este sentido – hay que tener en cuenta que aquí es donde se encuentra uno de los conjuntos más reconocidos a escala mundial, el alineamiento de Carnac -.

Jument, Morbihan | Richard Villalonundefined undefined / ISTOCK

Y hablando de monumentos megalíticos en el golfo de Morbihan, no podemos dejar de lado las islas de Gavrinis o de la Jument, donde están emplazados ejemplos de enorme importancia y espectacularidad como el cairn grabado de Gavrinis, una obra ciclópea de más de dieciocho mil toneladas, cincuenta metros de largo y ocho de alto.