Montánchez, el pueblo que mira a la muerte desde lo alto

Un lugar excepcional para conmemorar el Día de Todos Los Santos

José Miguel Barrantes Martín
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En el mismo centro de Extremadura, en una tierra donde se conjugan la campiña y la serranía, aparece Montánchez a los pies de un gran risco sobre el que se alza imponente su castillo. Es allí, en lo más alto, como si se quisiera acortar el tránsito hacia el cielo, donde se ubica el que está considerado el cementerio más bonito de España. Un lugar solemne pero cargado de belleza, en el que las asombrosas vistas nos hacen olvidar el hecho de la muerte.

Cuna de uno de los mejores jamones de España y «balcón de Extremadura»

Nos encontramos Montánchez al sur de la provincia de Cáceres, emplazada en un espacio que coincide con el centro geográfico de Extremadura. Frente a la Sierra de Montánchez, esta localidad se extiende a lo largo de una ladera que conduce a una prominente elevación que fue en el pasado punto estratégico para romanos, godos y musulmanes. Su ubicación al amparo de la serranía ha propiciado un clima benigno, de temperaturas suaves y frescura que son ideales para el proceso de curado de jamones y otros embutidos que tanta fama han acarreado a esta población.

Al transitar las calles de Montánchez es fácil percibir rápidamente la importancia que la chacinería tiene para la economía local, pues son muchas las tiendas que exponen este tipo de productos en sus vitrinas. Especial relevancia ha conseguido el jamón ibérico de Montánchez, perteneciente a la Denominación de Origen Dehesa de Extremadura, que cuenta a estas alturas con un reconocimiento mundial por su exquisitez. Una justa reputación que ostenta desde hace siglos, como bien sabía el emperador Carlos V, uno de sus fieles catadores.

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El sabor de sus jamones y embutidos nos adereza nuestra visita a esta villa histórica estrechamente vinculada a la Orden de Santiago, que favoreció el prestigio y el desarrollo de esta población, dando lugar a edificios de gran relevancia. Especial mención merecen las ermitas o iglesias como la de San Mateo. Las empinadas calles de la villa nos conducen cuesta arriba hasta el monumento más emblemático del municipio, el castillo que corona el risco que domina todo el entorno. No es casualidad que la Sierra de Montánchez se considere el «balcón de Extremadura», por lo que no es de extrañar que las vistas desde la fortaleza sean impresionantes, alcanzando a divisar hasta 50 municipios desde su recinto.

Las bases del castillo cuentan con más de un milenio de antigüedad, habiendo sufrido desde entonces diversas modificaciones. Sus diferentes rincones nos trasladan a la Edad Media mientras sus murallas nos guían la mirada hacia el horizonte y nos dan paso, en uno de sus flancos, al otro gran tesoro de Montánchez: su cementerio.

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Un cementerio realmente bello con vistas formidables

A los pies del castillo se distribuye el cementerio de Montánchez sobre uno de sus costados. Los nichos apilados junto a la muralla se disponen a lo largo de calles empedradas que se adaptan a lo accidentado del terreno. Situado a 700 metros de altura, este camposanto tiene su origen en 1810, momento en el que comenzó a crearse un sistema de terrazas en el que asentar los enterramientos alejados del conjunto de viviendas. El resultado tras todo este tiempo no ha podido ser más ejemplar y bello, hasta el punto de ser distinguido en 2015 como el mejor de España por su carácter excepcional y por ser un mirador privilegiado.

En efecto, desde este punto la muerte se ve desde otra perspectiva. Las vistas desde las alturas nos reportan un sentimiento espiritual mientras nuestros ojos extienden su mirada por la inmensa campiña extremeña. Un peculiar lugar cargado de hermosura donde la tranquilidad es la nota dominante, tal y como nos indica una de las frases de la inscripción que encontramos a su entrada: «Mansión es esta de silencio y calma».

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