Mahoh, erigida sobre la roca volcánica

Para el viajero desinformado nada hay más fácil que pasarse unas vacaciones canarias alimentándose con cocina internacional más o menos estandarizada. Hay quien sale de las islas sin oler siquiera una gastronomía local asombrosa. Y asombra por su poca ligazón con la de la Península. En Mahoh lo único que se sirve son recetas de cabrito frito con ajos enteros, vieja sancochada, pan mazacote... Ya sólo los nombres de los platos nos permiten hacernos una idea de uno de los atractivos isleños más originales y desconocidos. Todo en Mahoh es así, autóctono y tradicional, como el propio nombre, que significa "mi tierra" en el idioma de los guanches.

La casa es una construcción campesina del XIX, erigida sobre la roca en piedra volcánica y madera de riga y morera. El paisaje que la rodea, teñido de polvo volcánico, abunda en cactus y chumberas. Tras la casa -orientada de espaldas al viento alisio- se extiende una finca ajardinada de 4.000 metros cuadrados. Sus nueve sencillas habitaciones comulgan con el espíritu tradicional del entorno. Las antigüedades de las estancias se limitan a muebles robustos, filigrana de caoba o camas de nogal con dosel, sin apenas detalles que las recarguen en exceso.

Todo en el edificio está pensado para ofrecer sombra y fresco a los visitantes, tan necesitados de ellos tras las excursiones diarias. Las estancias son oscuras, y los muros traseros huyen de los vientos calurosos prescindiendo de las ventanas, tal como prescribe la sabia receta tradicional para la construcción. Todo ello junto a las paredes blanqueadas y la caoba lacada de cabeceros y roperos en las estancias Amanay y Tindaya sitúa al visitante en un entorno natural y antiguo, tan caro de ver cerca de allí, en los hoteles y urbanizaciones que inundan la costa. Porque a sólo 10 kilómetros de Mahoh se extienden las inmensas playas del Corralejo -parte del Parque Natural Dunas de Corralejo- o las del Cotillo. El hotel ofrece también una cancha deportiva polivalente, paseos a caballo, una biblioteca con sala de billar o una piscina climatizada con energía solar que exterioriza la vocación ecológica de todo el proyecto.

Situación: Mahoh está en el pago de Villaverde (sitio de Juan Bello, s/n), dentro de los límites de la localidad de La Oliva, a 25 kilómetros de Puerto de Rosario, en el norte de la isla.
Habitaciones: nueve dobles con baño, teléfono y televisión.
Precio: doble en alojamiento y desayuno, de 72 a 90 €.
Servicios e instalaciones : restaurante, bar, biblioteca, sala de ocio, salón de banquetes, terraza, jardín, cancha polideportiva (tenis, baloncesto, balonmano, fútbol-sala...), cuadra, piscina climatizada y aparcamiento.
Contacto: Tel. 928 868 050 y www.mahoh.com
Un detalle: en un entorno volcánico achicharrante, la casa conserva durante todo el día una temperatura agradable gracias a las técnicas constructivas tradicionales.