Una locura de vistas: estos son los pueblos más 'colgados' de Europa

Panorámicas de infarto y pueblos que quitan el sentido

José Miguel Barrantes Martín
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¿Qué tienen en común un pueblo de la Costa Azul, uno de la Toscana, un pueblo aragonés, la capital de Santorini o una pequeña localidad costera de Portugal?

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En efecto, todos ellos presentan una característica similar que les hace destacar: son pueblos colgados. Poblaciones que viven al borde de riscos, acantilados u otras formaciones rocosas, que cuentan con unas vistas impresionantes y un atractivo especial.

Hacemos aquí una selección, dentro del territorio europeo, de algunos de estos lugares sorprendentes.

Tourrettes-sur-Loup

Esta comuna francesa situada a dos pasos del litoral de la Costa Azul, entre Niza y Cannes, es un pequeño y hechizante pueblo de trazado medieval que se encuentra encaramado en una prominencia rocosa.

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Sus casas-muralla, asomadas literalmente hacia el precipicio, dominan unas vistas espléndidas sobre un entorno de gargantas espectacular.

Cantavieja

Viajamos hasta España para toparnos con una de las localidades de este tipo que podemos encontrar en España, con el añadido de ser considerada uno de los pueblos más bonitos del país.

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Ciudades como Cuenca o Frías – es una ciudad a pesar de contar con alrededor de 250 habitantes -, son famosas por sus casas colgadas, pero la turolense población de Cantavieja no tiene nada que envidiarlas.

Castellfollit de la Roca

En plena comarca de La Garrotxa, la tierra de los volcanes, en la provincia de Girona, Castellfollit de la Roca es uno de los rincones más llamativos de Cataluña.

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A lo largo de un kilómetro, sobre una formación basáltica de cincuenta metros de altura, las estrechas calles de este núcleo de población se extienden hasta dar a parar a la iglesia de San Salvador, donde un mirador nos regala unas vistas impresionantes.

Calcata Vecchia

Ante la atenta mirada de Calcata Nueva, la Vecchia Calcata está ubicada en lo alto de un promontorio de tufo, un tipo de roca volcánica.

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A punto de desaparecer tras ser abandonada por el peligro de derrumbes, en el primer tercio del siglo XX fue traída de nuevo a la vida gracias a toda una comunidad de hippies que se instaló aquí. Gracias a su labor, hoy podemos disfrutar de uno de los pueblos medievales mejor conservados de Italia.

Pitigliano

No nos movemos de Italia para hacer alusión a un lugar imprescindible, que no por ser uno de los puntos más célebres de la Toscana podemos obviar en esta lista, pues se trata de uno de los pueblos más bellos de entre los que parecen mimetizarse con la roca.

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Situado también a lo largo y alto de una formación de origen volcánico, pasear por sus calles es una de las experiencias imprescindibles cuando se acude a visitar esta célebre región del país transalpino.

Peillon

Volvemos hasta Francia, no demasiado lejos de Tourrettes-sur-Loup, a una comuna situada a pocos kilómetros hacia el interior partiendo desde Mónaco. Allí, como enmarcado esperando a formar parte de una postal, Peillon es un pequeño conjunto de casas de aire rústico que se asoma desde lo alto de un risco a un barranco.

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Una joya medieval que disfruta de unas panorámicas soberbias mientras sus piedras se mimetizan con el fondo rocoso y contrastan con el verde de la vegetación que la circunda.

Fira

La capital de la famosísima isla de Santorini es una de las estampas más reconocibles de Grecia. Sus casas típicas encaladas de blanco con sus copetes de azul intenso se asoman vertiginosamente hacia el acantilado que se asoma al mar Egeo.

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A 260 metros sobre el nivel del mar, Fira – la antigua Thera – es puro pecado para aquellos que deseen perderse en la vida mundana.

Siurana

Partiendo de la localidad de Cornudella de Montsant, en la tarraconense comarca de Priorato, tomamos una serpenteante carretera que nos ofrece unas vistas increíbles según vamos subiendo. Nada nos hace adivinar el gran tesoro que nos vamos a encontrar al llegar a su fin, donde aparece la fascinante villa de Siurana.

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Aquí la palabra vértigo toma todo el protagonismo cuando nos asomamos a los precipicios desnudos de protección que rodean el pueblo, con el embalse a nuestros pies y con la sensación de poder volar sobre él. Quizás de la misma manera que hizo la Reina mora de la mítica leyenda que envuelve de un halo mágico a esta pequeña población.

Azenhas do Mar

En plena costa atlántica portuguesa, cercano al Cabo da Roca – el punto más occidental de la Europa continental -, se ubica un rincón ligado al mar lleno de encanto.

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Azenhas do Mar es uno de esos sitios que uno no pararía de admirar mientras te acercas hasta él desde la carretera. Su coqueto conjunto de casas, expuestas a la brisa del océano desde lo alto de un acantilado, es un hermoso cuadro de la Costa de Estoril desde cuyo mirador nos quedaremos extasiados.