Dos días en Lima

Para aquellos que tienen poco tiempo para visitar la capital peruana, dos días es el tiempo mínimo imprescindible.

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Foto: ©FabianLeow / ISTOCK

Lima es desde su fundación una de las ciudades más interesantes de América del Sur. Sus calles destacan por los contrastes que en ellas se conviven. Es una urbe donde el arte, la moda, la música, la cultura y, por supuesto, la gastronomía ofrece una mezcla entre la tradición y la modernidad únicas. Para conocer las últimas novedades de Lima, PromPerú, la Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo, propone recorrer la capital peruana en dos días de lo más completo.

Día 1

9:00 horas
El día comienza en el casco histórico de Lima, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, donde aguardan más de 600 monumentos históricos de la época virreinal y 1.600 balcones en una calles con más de cinco siglos de historia. Entre los monumentos imprescindibles se encuentran La Catedral, cuya primera piedra fue puesta, según la leyenda por el mismísimo Pizarro; la Iglesia y el Convento de San Francisco, donde destacan los azulejos sevillanos que adornan claustros y patios; la Plaza Mayor y su fuente de 1650; el Convento de Santo Domingo, que en 1551 fue escenario de la fundación de la Universidad de San Marcos, la primera de Sudamérica; el Palacio de Torre Tagle, con una portada de piedra barroca y balcones de madera tallada.

holgs / ISTOCK

13:00 horas

Para reponer fuerzas, nada mejor que los mercados gastronómicos de la capital, como el mercado de Surquillo, famoso por su gran variedad de hierbas aromáticas, especias y verduras y por sus puestos donde podrás probar los típicos ceviches de Lima.

15:00 horas

Hay que ir con la barriga llena a la Casa de la Gastronomía Peruana, ubicada en el antiguo edificio de Correos y Telégrafos de Lima, ofrece un viaje a través de vitrinas y paneles, por la historia y la riqueza de una de las cocinas más ricas del mundos, desde la época preincaica hasta ahora. Y como de museos pasamos la tarde, el Museo Cementerio Presbítero Matías Maestro (1808), es un imprescindible gracias a la belleza de sus mausoleos elaborados en estilo neoclásico y a su colección de esculturas. Por último, el Museo de Arte de Lima es el centro neurálgico artístico de Perú y el hogar de la colección más importante de pinturas y obras de arte del país, donde destacan piezas de cerámicas y textiles de las culturas prehispánicas.

Casa de la Gastronomía Peruana. | Carlos Ibarra

20:00 horas

Tras pasar por el hotel para refrescarse, es hora de cenar en alguno de los mejores restaurantes de Lima como Maido o Central. Tras la cena nada mejor como un cóctel en alguno de los bares de moda tales como el Queirolo de Pueblo Libre, otros más exclusivos como las barras de los restaurantes Astrid y Gastón, Rafael y Rodrigo, e incluso otros locales como el Ayahuasca y el Bar Picas que son las novedades barranquinas. Para los que sientan nostalgia de las grandes épocas, una visita el Bar del antiguo Gran Hotel Bolívar (Patrimonio Histórico Cultural) es obligada.

Día 2

9:00 horas

El día comienza en el distrito bohemio de Barranco, donde destacan sus casonas de mediados del siglo XX y el puente de los Suspiros, que según dice la leyenda si puedes cruzar el puente aguantando la respiración, se cumplirá tu deseo. Es en este barrio donde se encuentra el Museo MATE, fundado por Mario Testino y ubicado en una gran mansión del siglo XIX donde se exhibe arte y fotografía contemporánea nacional e internacional.

Costa Verde. | Daniel Silva

14:00 horas

No se debe abandonar Lima sin visitar Miraflores donde el Parque Raimondi, ubicado en el malecón ofrece increíbles vistas de la Costa Verde y las playas. Aquí espera el paseo marítimo y pequeñas tascas escondidas donde disfrutar de la gastronomía limeña.

19:00 horas

El día, y la ruta, finaliza en el distrito de San Isidro, la zona empresarial de Lima donde se levantan los edificios más modernos de la ciudad, como el edificio de Interbank, diseñado por el arquitecto austriaco Hans Hollein o la tradicional zona de El Olivar, llamada así por los centenarios olivos de sus parques.