Leyendas mágicas en torno a la peña de Arias Montaño

Leyendas mágicas en torno a la peña de Arias Montaño.

Manuel Mateo Pérez

Alájar, en árabe, significa "piedra". La piedra, en verdad, es una metáfora de cuanto rodea a este minúsculo caserío perdido en las entrañas de la sierra onubense de Aracena. Alájar, en otros tiempos, fue una modesta atalaya donde una reducida guarnición militar vigilaba los enclaves fronterizos, que, por lo general, amanecían calmos. La ciudad se hizo cristiana, pero respetó el singular perfil que los árabes imprimieron durante sus muchos años de estancia. Así, sobre lo que hoy es la iglesia parroquial se presume que debió de haber una mezquita modesta, de reducidas proporciones. Alájar es sin duda uno de los pueblos más encantadores de Andalucía. Es un pueblo de estampa sepia, de postal antigua. Tan próximo, tan singular, tan fraternal por todos sus lados, el caserío es lechoso en sus barrios viejos, de estrechas calles y ordenados arriates. Las puertas de madera oscura, las ventanas minúsculas, la teja árabe, los zaguanes claros, los patios con limoneros hacen creer en una villa silenciosa y pacífica, de gente desprendida y hospitalaria.

En sus calles principales toman asiento las casas nobiliarias, levantadas en su mayor parte a principios de este siglo. Al final se descubre la plaza, que es una suerte de rumores apaciguados. A uno de sus lados se levanta la Iglesia barroca de San Marcos, edificada en el siglo XVIII. Su interior es notable y cobija en umbrías capillas algunas imágenes de valor sentimental. Pero lo más sobresaliente del templo es su campanario, orgulloso y esbelto, de fineza lineal, de unas proporciones equilibradas y armónicas.

Alájar está cargada de resonancias mágicas. Los viejos del lugar cuentan historias asombrosas surgidas antiguamente en las oquedades de la peña que protege la villa. La mole de Arias Montano está horadada por profundas y oscuras grutas y cavidades de difícil acceso. Aquí se sitúan buena parte de las leyendas que hacen de Alájar un enclave destacado de la denominada Andalucía mágica. La peña recibe el nombre de Arias Montano en honor a un consejero del monarca Felipe II que llegó hasta aquí para estudiar en profundidad algunos pasajes de la Biblia. Del ermitaño Benito Arias Montano se han llegado a contar muchas cosas, entre otras que fue uno de los primeros en descubrir la fuerza telúrica que, aseguran, tiene la peña. Hoy esta quilla rocosa es un lugar mariano. Coronando tan abrupto cerro se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de los Ángeles. El templo se presenta a los visitantes modesto y blanco y está rodeado por pinares que alfombran y dan color a estas estribaciones de la baja Sierra de Aracena.

Restaurante Casa Padrino . Calle Miguel Moya, 2. Tf: 959 125 659 y 959 12 56 01
Mesón El Molino . Calle Alta, s/n. Tf: 959 12 57 36 y 654 188 962
Hotel Molino Río Alájar . Finca Cabezo del Molino. Tf: 959 501 282 y www.molinorioalajar.com
Oficina de información turística de Alájar . Tf: 959 12 56 63 (Ayuntamiento) y www.sierradearacena.net