La isla privada de Disney que es el sueño de todo mortal

Bienvenidos a un trocito del paraíso en un rincón perdido de las Bahamas 

Noelia Ferreiro
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Foto: Disney Cruise Line

Imagínese el sueño de tener una isla privada, unido al mundo de color y fantasía de Walt Disney. Imagínense unas aguas turquesas y una arena nacarada unido a la maestría para crear emociones fuertes del gran gigante del entretenimiento. El resultado se llama Castaway Cay y está en un rincón perdido de las Bahamas.

Disney Cruise Line

Sí, muchos no lo saben, pero Disney tiene una isla privada. Una isla que es la más alta aspiración de todo bon-vivant que se precie: buen clima durante todo el año, naturaleza intacta, playas de capricho y esa sensación de que todo, como por arte de magia, se conjura a favor del placer.

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Esta vez la famosa factoría de sueños, el gigante de la imaginación, no ha tenido que tirar de fantasía para dar con un mundo extraordinario. Esta vez Disney ha encontrado en la realidad aquello que tantas veces ha recreado en sus cuentos: un pedacito de paraíso en el que todo resulta maravilloso.

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Castaway Cay es un lugar de acceso restringido y sólo al alcance de unos pocos: aquellos que se embarquen en cualquiera de los cruceros de la compañía Disney Cruise LineDisney Magic, Disney Fantasy, Disney Dream o Disney Wonder. Todos los cruceros de esta flota que surcan las aguas del Caribe hacen escala en esta isla prácticamente desierta: tan sólo viven 60 personas para encargarse del mantenimiento.

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La isla tiene menos de 500 hectáreas y cuatro kilómetros de largo. Pero solamente un 20 por ciento de su territorio se encuentra desarrollado. El resto es vegetación tropical, manglares, áreas verdes que permanecen intactas para preservar la belleza del lugar. Anillándolo todo, con ese azul imposible propio de una película de animación, el mar más azul, cálido y calmo que uno se pueda imaginar. 

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Jack Sparrow, el protagonista de la saga Piratas del Caribe, se encarga de dar la bienvenida desde el muelle a los afortunados viajeros que atracan en este lugar para pasar unas cuantas horas inolvidables. Después será un tranvía el medio encargado de acercar a cada uno de ellos al lugar elegido: los hay quienes prefieren la playa destinada a las familias, tranquila y segura; y los que optan por la otra con mar abierto y con un ligero oleaje. Esta última sólo está permitida a los mayores de 18 años .

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Fiel a la marca, en Castaway Cay hay hueco para el entretenimiento. Dos divertidos toboganes piratas (uno cubierto y otro al aire libre) lanzan a los más atrevidos directamente hacia el mar. También se puede alquilar una moto o un triciclo acuático, dar un paseo en kayak, lanzarse a practicar paddle surf o iniciar una agradable travesía a bordo de un mini-catamarán.

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Y es posible e nadar con mantas rayas o hacer snorkelling en un arrecife en el que se oculta un tesoro y la inevitable estatua de Mickey. Para los turistas de secano también hay actividades posibles: estupendas bicicletas permiten explorar los recovecos de la isla.

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Y si se cansa, siempre podrá apoltronarse en una hamaca con la bebida emblemática de la isla: el konk kooler, un explosivo cocktail de ron tostado, ron blanco, piña colada y zumo de naranja y guayaba. Eso sí, después habrá que comer algo. Que para eso está el Cookie´s BBQ. Una gran barbacoa que incluye varios tipos de ensaladas, hamburguesas, pollo en, perritos calientes, cookies, helados…