Comienza el invierno conociendo el "Triángulo de Hielo" español

En busca de las zonas habitadas de este sector cuyo nombre acuñó Vicente Aupí

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: jomora94

¿Temperaturas que rondan los 30 grados bajo cero? No, no hablamos de Laponia, Groenlandia, Canadá o Alaska, nos referimos al territorio de España, donde existen los llamados «Polos del Frío», enclaves cuyas particulares características propician la aparición de episodios extremos de fuertes heladas.

Nos adentramos en uno de ellos, conocido popularmente como «Triángulo de Hielo», una zona habitada que cuenta con récords de temperaturas en nuestro país y en el que se ubican poblaciones que, a pesar del intenso frío, nos dan una calurosa bienvenida en el inicio del invierno para descubrir paisajes excepcionales y un patrimonio sorprendente.

¿Por qué «Triángulo de Hielo»?

Hace ya varias décadas que el polifacético Vicente Aupí, un reputado periodista, divulgador científico, fotógrafo y gran amante de la meteorología y la astronomía, comenzó a llevar a cabo sus investigaciones sobre el clima de nuestro país, especialmente de un sector en el que se encuentra la localidad turolense de Torremocha del Jiloca, de la que es oriunda su madre.

Torremocha de Jiloca | tarrestnom65

Ya desde muy joven observó que en esta zona se daba una concentración de récords oficiales de frío, avivando su inquietud y motivando el inicio de sus anotaciones a través de la creación de un observatorio, allá por los meses finales de 1985. No obstante, en la cercana población de Calamocha se alcanzaron en 1963 los 30 grados bajo cero – así lo constató el Observatorio de Calamocha-Fuentes Claras y así ha perdurado con el honor de ser la temperatura mínima registrada en nuestro país en un área habitada  -; pero no se quedan atrás otros numerosos valores confirmados en estos espacios, desde el siglo XIX hasta la actualidad, que han superado igualmente los 20 grados bajo cero, siendo también llamativos los casos de Molina de Aragón, Monreal del Campo o la misma ciudad de Teruel.

Calamocha | b25es

Un sector que vino conociéndose en el mundo de la meteorología como «Triángulo de Hielo» y cuyo término acuñó Vicente Aupí en la década de los 90, aunque fue con la publicación de uno de sus libros en 2013, El triángulo de hielo. Teruel. Calamocha. Molina de Aragón. Estudio climático del polo del frío español, cuando acabó por popularizarse.

En 2021, con la borrasca Filomena en el mes de enero, volvió a cobrar fuerza gracias a nuevos valores extraordinarios, como los 26’5 grados bajo cero en la propia Torremocha del Jiloca y en Villarquemado.

Teruel | javarman3 / ISTOCK

En efecto, en el triángulo formado por las poblaciones de Teruel, Molina de Aragón y Calamocha, así como en sus alrededores, se da una singularidad climática generada por una orografía y una altitud proclives a los ingredientes tradicionalmente asociados a las fuertes heladas: la ausencia de viento, la precipitación en forma de nieve y un cielo despejado. Una mezcla que ha favorecido una mayor frecuencia de estos episodios de frío extremo como en ningún otro lugar en España.

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Los secretos que cuenta la España vaciada

El Triángulo de Hielo abarca una zona de unos 2000 metros cuadrados enmarcada entre las provincias de Teruel y Guadalajara, en un espacio que varía su altitud entre los 800 y los 1000 metros sobre el nivel del mar y en el que predominan los paisajes del valle del río Jiloca y los del páramo de Molina – conocidos aquí como «parameras» -.

Unos paisajes que en invierno se suelen teñir de blanco creando espectáculos invernales de una enorme belleza, que son ya patrimonio inmaterial de toda una zona que es una de las más representativas de la tristemente conocida como «España vaciada».

Sin embargo, aunque vaciada y en claro declive demográfico, no es menos cierto que en esta zona del Triángulo de Hielo se dan cita un buen número de poblaciones, algunas de las cuales presentan importantes motivos para acercarse a visitarlas.

Molina de Aragón | herraez / ISTOCK

Una de las que forman el triángulo es Molina de Aragón, en la provincia de Guadalajara, una localidad con el título de ciudad que cuenta con una media anual de más de 120 noches con helada y varios récords de frío, pero que cuenta con una gran riqueza monumental que nos invita, sin embargo, a conocerla. Su castillo y la gran muralla exterior que dominan los alrededores son, sin lugar a dudas, su imagen más icónica, pero a ella se une también la silueta de su puente románico sobre el río Gallo, de arenisca roja, que es todo un emblema. El barrio judío, el Museo Comarcal o el Monasterio de San Francisco, nos dan buena muestra igualmente del gran patrimonio que atesora.

Castillo de Peracense | aluxum / ISTOCK

Ya en la provincia de Teruel, y más allá de la conocida capital de provincia, debemos hacer una parada imprescindible antes de alejarnos del territorio de Guadalajara para llegar hasta el castillo de Peracense, uno de los más singulares y mejor conservados de Aragón, que se mimetiza a la perfección con el tono rojizo intenso de las formaciones rocosas de conglomerados y areniscas sobre las que se asienta.

Nevada en Calamocha | jomora94

Volviendo hacia el norte, continuando en la provincia de Teruel pero a la altura de Molina de Aragón, nos encontramos con el otro vértice del Triángulo de Hielo, Calamocha, la cabecera de la comarca del valle del Jiloca, que forma parte del Camino del Cid – aparece en el mismísimo Cantar del Mío Cid – y en la que sobresale la torre de la iglesia dedicada a Santa María la Mayor, una construcción imponente cuya fachada barroca es de bellísima factura.

El Poyo del Cid | Diego Delso

Otro punto destacado del Camino del Cid, muy próximo a Calamocha, es El Poyo del Cid, una población adosada a un cerro que nos recibe de manera épica con una solemne estatua de Rodrigo Díaz de Vivar, señal del importante pasado que tuvo en el desempeño de sus gestas.

Monreal del Campo | Malopez 21

Algo más hacia el sur llegamos hasta Monreal del Campo, otra localidad de la comarca del Jiloca con casi un milenio de historia a sus espaldas. Según cuenta la tradición, de aquí quiso Alfonso I, en el siglo XII, abrir un camino hacia Tierra Santa, cimentando sus planes en una importante fortaleza hoy desaparecida a excepción de una torre que es la referencia de la villa. Hoy en día, más allá de esos vestigios medievales, Monreal es una localidad célebre por el cultivo del azafrán y así lo hace saber a través de su Museo del Azafrán.

Villafranca del Campo | siete_vidas / ISTOCK

No muy lejos de allá, siguiendo en dirección hacia Teruel, nos espera Villafranca del Campo, donde destacan su iglesia parroquial de San Juan Bautista y su campanario, una construcción de la primera mitad del siglo XVIII que bien merece una visita.

Torremocha de Jiloca | tarrestnom65

Y a menos de quince kilómetros, Torremocha de Jiloca, la pequeña población donde se ubica el observatorio meteorológico que creó Vicente Aupí y símbolo del Triángulo del Frío y de este Polo del Frío español.