Ibiza, secretos de una isla de tesoros milenarios

La isla de Ibiza es conocida en el mundo entero por sus playas paradisíacas y sus fiestas legendarias, pero conserva un abanico de tesoros milenarios vinculados a su patrimonio histórico y natural que asombran a quien se acerca a la isla por primera vez.

Silvia Castillo
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Foto: Gonzalo Azumendi

Nada resulta más embriagador que un recorrido por la fortaleza mejor conservada del mar Mediterráneo en las noches eternas del verano o zambullirse en un agua que asombra por su transparencia, mientras filtra los rayos de sol. Es el efecto casi milagroso de la Posidonia oceánica, un gigantesco y ondulante bosque sumergido; el ser vivo más antiguo de la Humanidad. En la ciudad de Eivissa también aguarda un viaje a las entrañas de la historia y la posibilidad de descubrir la eternidad a través del fuego, visitando un museo único en el mundo sobre la antigüedad y el legado fenicio-púnico.

Portal de ses Taules, que da acceso al casco antiguo de Dalt Vila. | Gonzalo Azumendi

Estas experiencias únicamente pueden disfrutarse en un enclave tan insólito como Ibiza. Sin embargo, la inmensa mayoría de los miles de turistas que visitan la isla cada año desconocen los dos valores esenciales que convierten Ibiza en un destino privilegiado: su biodiversidad y su cultura. Precisamente por estos elementos, la Unesco distinguió a la ciudad de Eivissa con la declaración de Patrimonio de la Humanidad, en el año 1999.

Praderas de posidonia

Con el letargo de la pandemia, Ibiza se ha reinventado para sorprender a los viajeros con nuevas vivencias vinculadas a estos tesoros milenarios. Este año se han creado nuevas rutas y propuestas culturales para disfrutar del impresionante recinto amurallado de la ciudad al atardecer y bajo las estrellas; también se han potenciado todas las actividades de turismo activo para conocer la extraordinaria belleza de la Posidonia, con visitas en kayak o paddle surf, y se ha desarrollado un nuevo calendario de expediciones para mostrar la riqueza submarina a través de excursiones fotográficas de buceo para profesionales y también de sesiones de snorkel para principiantes, que se prolongarán hasta el próximo otoño.

Cala Compte. | Gonzalo Azumendi

A partir de esta temporada, los turistas podrán descubrir el secreto de la vida en Ibiza, gracias al ser vivo más longevo del mundo. La tupida pradera de posidonia oceánica abraza la costa y, según detalla la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, funciona como un pulmón de oxígeno para el planeta que debemos proteger para las generaciones futuras, ya que, además, constituye un hábitat de reproducción y un banco de alimentos para múltiples especies marinas.

Para dar visibilidad a un ecosistema tan valioso, los restaurantes de la ciudad de Eivissa ofrecen propuestas gastronómicas que rinden tributo a la pradera milenaria y a lo largo del verano también se van a realizar conciertos, eventos y varias actividades lúdicas y culturales donde el bosque submarino será protagonista como punto de encuentro e inspiración tanto de creadores como de artistas. La sensación de libertad y plenitud que ofrece nadar en la Posidonia no se olvida. Tampoco la impresión que causan las murallas renacentistas de Dalt Vila, que coronan la ciudad y constituyen el monumento más apabullante de la isla; sus siete baluartes unidos por lienzos de muralla formando talud cuentan con un perímetro de 1.800 metros y sobrevuelan desde su adarve la ciudad y el puerto en todas direcciones.

Vista nocturna de la ciudad de Ibiza. | Gonzalo Azumendi

Joyas fenicias

Esta fortaleza fue construida en el siglo XVI por la Corona Española, para proteger a los isleños del asedio de los corsarios berberiscos, que los asesinaban y capturaban para comerciar con ellos en los mercados de esclavos. El interior del histórico recinto constituye un laberinto de calles encaladas, palacios, museos, centros de interpretación y plazas recoletas repletas de restaurantes y tiendas. Un lugar lleno de magnetismo, perfecto para coleccionar algunos de los mejores recuerdos de nuestra vida.

Ibiza se muestra, asimismo, orgullosa de los vestigios de su extensa historia. La necrópolis de Puig des Molins y el asentamiento arqueológico de Sa Caleta atestiguan el importante papel desempeñado por la isla en la economía mediterránea de la protohistoria y, más concretamente, del periodo fenicio-cartaginés. Por este motivo, este verano, el Museo Arqueológico de la necrópolis abre sus puertas al público por las noches, con la Tríada mediterránea en la Ibiza antigua. Se trata de un nuevo programa de charlas y degustaciones gratuitas, en las que tomarán el protagonismo el pan, el aceite y el vino, tres productos que unirán a expertos, historiadores, arqueólogos, productores locales, chefs, músicos y visitantes, para descubrir en amenas actividades al aire libre todas las curiosidades sobre la historia, las elaboraciones e incluso las vajillas que se utilizaron para elaborar y servir estos productos, que han llegado prácticamente inalterados hasta nuestros días.

Si algo ha cambiado en Ibiza en los últimos años y a raíz de la pandemia es el auge de los productos locales. | Gonzalo Azumendi

Los tópicos siempre alejan la imagen de la isla de lo que en realidad Ibiza ofrece a los viajeros. Quienes piensen que Ibiza no es una isla familiar, se equivocan. Muy por el contrario, es un lugar donde los más pequeños son especialmente bienvenidos y donde es muy fácil que disfruten no solo por las playas y la naturaleza, sino también por las actividades culturales pensadas especialmente para ellos, tanto en el Museo Arqueológico como en el Museo de Arte Contemporáneo.

Además, la familia podrá organizar visitas al Aquarium de Es Cap Blanc, a la cueva d’en Marçà o al santuario de Es Culleram, sin olvidar un paseo por la antigua ciudad amurallada de Dalt Vila o la tranquilidad de las zonas rurales del interior, donde los más pequeños podrán disfrutan de una versión lúdica y entretenida de la isla y las familias, de una sensación plena de seguridad.

Salinas y playa de Ses Salines. | Gonzalo Azumendi

Aterrizar en el aeropuerto de Ibiza, ponerse las chanclas y el sombrero y llegar a una de las playas paradisíacas de la isla es el sueño con el que muchas personas han aliviado los días más duros de los confinamientos. Y por fin ha llegado ese momento en el que vuelven a asombrar por su esplendor Ses Salines, Es Cavallet, Platja d’en Bossa, Platges de Compte, Cala d’Hort, Cala Tarida o Benirrás, algunas de las cuales figuran entre las playas más famosas del mundo.

Naturaleza pura

Los arenales de Santa Eulària y Sant Joan concentran a más público familiar y zonas como Cala Llonga, Cala Nova, Cala Boix, Cala de Sant Vicent o el Port de Sant Miquel constituyen un marco idílico para gozar el dolce far niente del verano, con agradables comidas frente al mar y largas sobremesas, sin que el reloj importe ni tenga capacidad para robar la intensidad del momento.

Lo mejor de Ibiza es que nunca podrás conocer todas las calas de la isla, aunque viajes varios años seguidos y no repitas ningún día el mismo lugar y, además, son muy diferentes unas de otras. Una zona te gustará más por la arena; otra por la amplitud, otra por los restaurantes o chiringuitos, otras por el ambiente, otras para practicar deportes acuáticos… Parte del encanto de Ibiza consiste en dejarse llevar y descubrir cada día una faceta diferente de una isla que está en permanente cambio y siempre sorprende.

Atardecer en Es Vedrá. | Gonzalo Azumendi

El sosiego que ha traído la pandemia de coronavirus también se ha traducido en una pausa para los espacios naturales de la isla. Buena prueba de ello es que el equipo técnico del Parque Natural de ses Salines contabilizó el pasado mes de septiembre en la retícula de los estanques un récord de flamencos: 1.015 ejemplares de Phoenicopterus roseus, el número más elevado desde que se empezaron a hacer registros de esta ave, en el año 1988.

Los largos paseos entre los canales para admirar la flora y la fauna de la zona también se han convertido en un nuevo atractivo para residentes y turistas, que ahora perciben ses Salines como un entorno de extraordinario valor medioambiental de Europa. Cada vez son más las personas que viajan a la isla buscando la conexión con la naturaleza.

Cala Vedella. | Gonzalo Azumendi

Atardeceres mágicos

Ibiza, desde hace décadas, tiene un fuerte vínculo con una visión más saludable de la vida y, de hecho, los mejores maestros de yoga se congregan en su territorio. Este año, la modelo y actriz Mireia Canalda impartirá clases gratuitas y abiertas al público hasta completar aforo, en distintos enclaves de Sant Joan y hasta el próximo mes de octubre.

Se trata de una nueva oferta de actividades que apuestan por un turismo concienciado con la naturaleza y que busca la Ibiza más auténtica en sus vacaciones. Las citas son en Cala de Sant Vicent (24 de julio), en el faro des Moscarter (21 de agosto), en la playa de Portinatx (18 de septiembre) y en la playa de Benirrás (23 de octubre). Basta con inscribirse en el siguiente correo electrónico naturalyoga@santjoandelabritja.com. Las clases, que siempre se desarrollan junto al mar, comienzan a las 10:30 de la mañana y las fechas están elegidas haciéndolas coincidir con los ciclos de la luna llena.

Saltos al agua en Cala Benirrás. | Gonzalo Azumendi

Buena parte del misticismo de Ibiza reside en que cada momento del día ofrece una experiencia distinta. El ocaso, en este sentido, es parte esencial del ritual que da inicio a la magia de la noche y siempre se convierte en un acontecimiento. En la costa de Ses Variades, en Sant Antoni, el atardecer junto a los islotes de Poniente siempre se acompaña de cócteles y música chill out.

Y puede disfrutarse en otros muchos lugares de la isla igualmente espectaculares, como Platges de Compte, la costa situada frente al islote de Es Vedrà, la playa de Benirràs, los estanques de Ses Salines, el Cap des Falcó, Cala Vedella, el Puig de Missa de Santa Eulària o a veces te enamora igual en pleno campo o conduciendo por la carretera. En Ibiza hay tantos atardeceres especiales como personas los contemplan.

La noche de Ibiza también está llena de múltiples y sugerentes tentaciones. Por ejemplo, ir de compras a mercadillos hippies como los del Puerto de Ibiza o Las Dalias (con otra cita mítica durante el día todos los sábados del año y nocturna con el Night Market del verano diario, que se ameniza con concierto y un ambiente único). Las compras estivales en horario nocturno también son uno de los motivos para disfrutar de Santa Gertrudis o Sant Antoni.

Plaza de Vila, en la antigua ciudad amurallada de Ibiza. | Gonzalo Azumendi

50 años de Adlib

Este año se cumple el 50 aniversario de la Moda Adlib, la mejor oportunidad para comprar alguna de las prendas fetiche de esta marca, que simboliza como ninguna otra el espíritu de libertad y la belleza de la isla de Ibiza. Sus atrevidos diseños se convierten en clásicos que perduran en el armario con rabiosa actualidad, inalterables al paso del tiempo.

Las propuestas de la moda Adlib también incluyen el calzado artesanal más chic, como las espardenyes Torres, hoy reinventadas y actualizadas para hacerlas más atractivas a todo tipo de público; joyas de tradición ibicenca que se han renovado con glamour, como las colecciones de Elisa Pomar o la elegante inspiración mediterránea de Enric Majoral, junto con otros complementos que en todos los casos ejemplarizan el potencial de la marca Adlib para crear tendencia, sobre la base de las raíces y la autenticidad.

Kike Lucas

Junto con las compras, las noches invitan a cenas románticas al aire libre y bajo las estrellas, en lugares monumentales como Dalt Vila; en pequeños pueblos con encanto como Sant Agustí, Es Cubells o Sant Rafel, en lugares llenos de vida como el Puerto de Ibiza, el de Santa Eulària o el de Sant Antoni o en rincones marineros donde se puede escuchar el mar, como Cala d’Hort, Sa Caleta, Cala Martina o S’Illot des Renclí.

Las noches del pasado verano de 2020, con las discotecas cerradas a cal y canto en toda la isla, convirtieron el Puerto de Ibiza en el principal punto de encuentro.

Citas veraniegas

Este verano de 2021 toda la oferta de ocio se reinventa y adapta a las nuevas medidas de seguridad, con aforos, horarios limitados y el reto de mantener una oferta pionera a nivel mundial.

Cañones en el baluarte de Sant Jaume, en Dalt Vila. | Gonzalo Azumendi

Más allá de las discotecas, Ibiza sorprende por la gran cantidad de conciertos en directo que se ofrecen en bares, restaurantes, chiringuitos, terrazas y espacios al aire libre de toda la isla, que abarcan muy variados géneros musicales y cuyos protagonistas son creadores llegados de todas partes del mundo, con largas carreras a sus espaldas, lo que convierte a la isla en un imán para los amantes de la música en directo.

Ibiza, asimismo, se prepara para celebrar grandes eventos, como Ibiza Gay Pride, las Festes de la Terra o el Festival de Jazz. También se anuncian importantes citas deportivas que mueven a miles de aficionados y que se van a celebrar desde septiembre hasta diciembre, demostrando que la isla está abierta por vacaciones todo el año. Ibiza promete ser en 2021 el largo y cálido verano de nuestras vidas, el tiempo recobrado y una escapada al optimismo.