Holy Island, el desconocido Mont Saint-Michel del Reino Unido

Consigue llegar antes de que las mareas te atrapen

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: blightylad-infocus / ISTOCK

Rayando con Escocia, al nordeste de Inglaterra, aparece misteriosa la silueta de un promontorio rocoso coronado por un castillo. Una instantánea de la costa de Nothumberland que nos regala una bella postal antes de perder nuestra vista en el mar del Norte.

En realidad, este promontorio no es sino la «punta del iceberg» de una isla especial, que al igual que el mundialmente conocido Mont Saint-Michel francés, es solo accesible cuando las mareas lo permiten.

Holy Island | travellinglight / ISTOCK

La isla de Lindisfarne o «Holy Island» nos descubre los secretos de uno de los centros religiosos más importantes del Reino Unido, al mismo tiempo que nos hechiza a través de las vetustas piedras que conforman sus construcciones.

Un lugar para descubrir

Normandía nos pone en bandeja uno de los puntos más icónicos e impresionantes de toda Francia. El Mont Saint-Michel es un símbolo internacional turísticamente hablando, pero no es el único que presenta la característica de verse aislado por las mareas.

Holy Island | bahadir-yeniceri / ISTOCK

Más al norte, al otro lado del Canal de la Mancha, el Reino Unido puede presumir igualmente de contar con varios lugares semejantes. El más famoso de todos ellos se ubica en el condado de Cornualles, en cuyo extremo occidental nos topamos con el St. Michaels Mount pero, junto al límite entre Inglaterra y Escocia, otra de estas maravillas emerge de las aguas del mar de Norte.

La isla de Lindisfarne es un rincón de extrema belleza de la costa del condado de Nothumberland. Una isla que guarda esta condición siempre que las mareas son altas pero que la pierde cuando se retiran y aparece toda una zona fangosaa de varios kilómetros cuadrados que la une con el resto de Inglaterra.

Holy Island | DouglasMcGilviray / ISTOCK

Dos veces al día la marea baja y es posible acceder a ella a través de una calzada que da paso a este pequeño territorio de tan solo unas pocas centenas de hectáreas. Un diminuto mundo – hoy reconocido como parroquia civil – cuyo segundo nombre, Holy Island, nos muestra lo atractivo de un lugar poco conocido que bien merece nuestra visita.

El importante centro religioso de Lindisfarne

Lindisfarne fascina por lo pictórico de su estampa frente al mar, por las subidas y bajadas del nivel de las aguas y por la posibilidad de quedar varado al atravesar la calzada, pero esta pequeña isla es mucho más, pues guarda un pasado de siglos y siglos en los que llegó a convertirse en uno de los centros religiosos más importantes del actual territorio del Reino Unido.

Su historia se remonta al siglo VII, cuando un monje irlandés, más tarde reconvertido en San Aidan, fundó por orden del rey un monasterio en la isla con la intención de llevar a cabo una labor misionera en el reino de Northumbria.

Ruinas en Holy Island | Asurobson / ISTOCK

Este monasterio fue el germen de un priorato que llegó a convertirse en un importante núcleo del cristianismo en esta parte del mundo y en lugar de peregrinaje – de ahí el popular nombre de «Holy Island» -, a pesar de los diferentes avatares que sufrió a lo largo del tiempo. El más grave de todos ellos la invasión de los vikingos a finales del siglo VIII, que obligó a huir a los monjes y abandonar la misión en un famoso episodio del que fue protagonista el cuerpo incorrupto de San Cuthbert, el sexto obispo de Lindisfarne.

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Tiempo después, en el siglo XI, el monasterio fue refundado y fue añadida posteriormente una iglesia que aún se conserva, junto con un castillo construido a mediados del siglo XVI, cuyas piedras fueron en parte obtenidas del antiguo priorato, en desuso ya por aquella época.

La regencia de esta misión por varios santos o la fama adquirida por los conocidos como «Evangelios de Lindisfarne» - manuscritos ilustrados del siglo VIII -, hicieron de este lugar un centro religioso del que aún en la actualidad podemos observar una considerable parte.

Ruinas del monasterio | Gannet77 / ISTOCK

Las escasas aunque impresionantes ruinas del monasterio contrastan con el buen estado de la iglesia o la imponente presencia del reconvertido castillo, en cuyo interior podemos disfrutar de un museo.

Desde lo alto del castillo, además, las vistas son impresionantes. Desde allí se divisa la extensa riqueza de la Reserva Natural Nacional de Lindisfarne, así como el pequeño pueblo de pescadores contiguo, apenas poblado, las barcas de pesca varadas o los faros operados por la Trinity House – la autoridad oficial que gestiona los faros de Inglaterra, Gales, las islas del Canal de la Mancha y Gibraltar -.