Entre 'geishas' y 'maikos': un paseo por Gion, el barrio ancestral de Kioto

Casa de té, santuarios y toda la tradición milenaria de Japón

Macarena Escrivá
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Deseamos volver a Japón y esperamos poder hacerlo muy pronto. El país del sol naciente es cuanto menos fascinante, desde el bullicio de ciudades como Tokio y Osaka, hasta regiones menos conocidas, pero igualmente estimulantes como Tohoku.

Dentro de este conglomerado de culturas, se encuentra Kioto, símbolo de la tradición y una de las ciudades más seductoras del país. Los alicientes para visitarla no son pocos, porque además de contar con templos, santuarios y multitud de casas tradicionales, es el hogar de lugares emblemáticos como el Pabellón Dorado, el bosque de bambú de Arashiyama o el espectacular templo de los 10.000 tori, Fushimi Inari-taisha.

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Pero hay mucho más, porque la ciudad de Kioto esconde tesoros que apuntan al corazón del Japón más legendario. ¿Uno de los más fascinantes? El barrio de Gion, conocido por ser hogar de las evocadoras Geikos (dialecto de Kioto para Geishas) y Maikos. Se trata de un distrito donde el tiempo parece haberse detenido, que se extiende al norte y sur de la calle Shijo, enclavado por el río Kamo-gawa y el santuario Yasaka.

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¿Cómo ha llegado a ser tan famoso? Si nos remontamos a su pasado, este barrio era el de los peregrinos, que hacían aquí escala en su camino hacia el Gion Shrine, hoy conocido como Yasaka.  El barrio fue evolucionando y añadiendo más estímulos como las casas de té o el teatro kabuki, hasta convertirse en lo que es hoy, una de las mayores atracciones turísticas de la ciudad, porque es aquí donde se puede observar a las enigmáticas geishas, las tradicionales anfritrionas japonesa, entrenadas para entretener a los hombres -aunque también mujeres- con sus impresionantes dotes de conversación, bailes y cantos. Pero también tocan instrumentos como el shamisen, oficiar la ceremonia del té o preparan arreglos florales.

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El encanto de este barrio, es que permanece tal y como era. Desde Gion Corner comienza una ruta para conocer todo sobre el lugar. Se trata de uno de sus espacios más interesantes. A medio camino entre teatro y sala de exposiciones, supone el lugar perfecto para ir más allá y conocer de primera mano la vida de Geikos y Maikos, más allá de admirarlas por la calle, y asistir a ceremonias del té o representaciones escénicas.

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Otro de los espacios irremplazables son las ochaya o casas de té, lugares donde uno se dedica a la relajación, la contemplación y la apreciación de la cultura. Son fácilmente reconocibles porque de sus puertas cuelgan farolillos rojos. La más famosa, sin duda es Ichiriki Ochaya, con más de tres siglos de antigüedad a sus espaldas y hogar, durante el siglo XIX, de los revolucionarios samurai conocidos como los 47 Ronin.

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Uno no puede irse de Gion sin conocer su emblemático santuario Yasaka, que levantado en el año 656 es uno de los santuarios sintoístas más antiguos de la ciudad. Conviene pasear por allí para descubrir su Honden o salón principal y el impresionante Buden rodeado de más de 300 farolillos, que se trata de un pequeño escenario donde se acogen representaciones y celebraciones. El lugar rezuma belleza y una profunda espiritualidad, al igual que lo hace otra parada indispensable, el templo Kennin-ji, uno de los más longevos de Kioto.

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Cuando cae la noche, el barrio cobra vida. Desde el corazón de Gion, Hanami Koji, se puede vivir de primera mano la tradición, perdiéndose por sus callejuelas y admirando las machiya o antiguas casas de madera que se preservan tal y como fueron, pero hoy albergan tiendas de antigüedades y artesanía o restaurantes.