Escapada romántica a Pula, la Roma croata

Enamórate con la mágica ciudad de Istria

José Miguel Barrantes Martín
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Pula – o Pola, como se la conocía antiguamente -, es uno de esos lugares que enamoran a primera vista. Una pequeña ciudad con un encanto especial que es la cabeza visible de la península de Istria, uno de los condados más bellos de Croacia. Situada al noroeste del país, en el extremo sur de la península y bañada por el mar Adriático, Pula es además un fiel testigo de su pasado y nos evoca a Roma en muchos de sus rincones. 

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Un escenario perfecto para una escapada romántica que nos hará pensar que, en esta ocasión, todos los caminos no llevan a Roma, sino a Pula.

Un viaje hasta la Antigua Roma al otro lado del Adriático

La que fuera capital administrativa de la península desde la antigüedad y un notable puerto de las costas frente a la actual Venecia, creció sobre todo al amparo del Imperio Romano para legarnos hoy en día un excelente patrimonio que llama la atención especialmente gracias a su centro histórico.

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El relativamente pequeño tamaño de la ciudad y lo concentrado de sus principales monumentos convierten a Pula en la escapada perfecta para empaparse de su historia sin prisa, permitiéndonos al mismo tiempo disfrutar de otros planes que lo complementen y que hagan de nuestra visita un viaje especial.

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El principal monumento de la ciudad y el más llamativo es sin duda el gran anfiteatro. También conocido como el Pula Arena, es uno de los más impresionantes y más grandes del mundo. Su estampa nos recordará al Coliseo de Roma – el de Pula comenzó a construirse antes pero se terminó al mismo tiempo que éste -. Situado muy cerca del puerto y del mar, conforma un paisaje urbano sublime.

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Más allá de las antiguas murallas comienza el casco viejo, dominado por el llamado Kastel, elevado en lo alto de una colina; una fortaleza del siglo XVII en forma de estrella que alberga un museo dedicado al pasado histórico y marítimo de Istria. Junto a él, en la cuesta de la colina y aprovechando la forma inclinada del terreno, nos toparemos con el teatro romano, otro de los vestigios de esta época.

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Rodeando la fortaleza, en el anillo que corresponde al casco viejo, encontramos además otros monumentos o restos de gran importancia. El primero de ellos por relevancia y vistosidad es el Templo de Augusto, único testigo que se conserva del antiguo Foro Romano. No resultará difícil encontrarlo pues se encuentra situado precisamente, en honor a este pasado, en la Plaza del Foro; también en esta plaza y junto al templo, el Palacio Comunal – hoy Ayuntamiento – realza el significado de este punto de la ciudad.

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Cogiendo la calle Sergijevaca y dejando la fortaleza a nuestra izquierda, llegamos hasta el lugar donde se halla el icónico mosaico romano del siglo III de El castigo de Dirce. Un impresionante tapiz descubierto tras la Segunda Guerra Mundial que se ha convertido en un importante reclamo. Si continuamos andando por la misma calle que nos llevó hasta el mosaico acabaremos por encontrarnos uno más de los monumentos imprescindibles: el Arco de los Sergios, otro de los restos romanos y uno de los mejor conservados. 

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Rodeando el casco viejo hallaremos otros accesos monumentales de aquella época que daban entrada a la villa. La Puerta de Hércules o la Porta Gemina son los dos ejemplos con los que se puede dar si se recorren las calles del centro.

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Precisamente junto a esta última – que en realidad está constituida por dos arcos -, se encuentran los restos de un antiguo mausoleo romano y, al mismo tiempo, la entrada a los túneles subterráneos – Zerostrasse - que discurren bajo la colina del núcleo de la ciudad. Una gran red de túneles que es posible visitar, que sirvió como refugio antiaéreo durante los periodos de las dos guerras mundiales.

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Más planes para nuestra escapada romántica

Si aún nos quedasen fuerzas y tiempo en nuestra visita por la «Pula romana» y aprovechando los paseos por la ciudad, podremos perdernos buscando uno de los artículos más característicos de Croacia: las corbatas. Este complemento textil tan familiar para todo el mundo nació precisamente en este país cuando en el siglo XVII los jinetes mercenarios croatas usaban pañuelos con este estilo y, más tarde, los franceses los usaron como modelo.

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Pula, en honor a este origen, entró en el libro Guinnes el 18 de octubre de 2003 vistiendo el Anfiteatro romano con la corbata más grande jamás creada, de 808 metros de largo y 25 de ancho; es por ello que nos encontramos en el lugar perfecto para adquirir una de ellas en recuerdo de nuestra visita.

Otro de los mejores planes que pueden complementar nuestro viaje y que ponen otra nota romántica a la estancia es contratar una de las catas de los excelentes vinos de Istria. Una actividad muy típica en esta zona y que siempre deja con buen sabor de boca.

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Por último, si nos sobran días, una excursión muy sugerente y recomendable es a las Islas Brioni, muy próximas a Pula; un magnífico conjunto de 14 islas que forman un Parque Nacional en el que las aguas de color azul claro, la vegetación mediterránea y los numerosos vestigios arqueológicos, hacen de él un lugar que se puede convertir en el broche de oro de nuestra escapada.

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