Por las entrañas de la Cueva de Batman

La exploración de las Cavernas de Camuy, en Puerto Rico, es una apasionante experiencia de surrealismo paisajístico

Noelia Ferreiro
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Tal es la profusión de murciélagos que pueblan estas cuevas que aquí, en las profundidades del paraje natural más notorio de Puerto Rico, se decidió rodar el sonido de la película Batman Forever. Al parecer, no había ningún otro lugar en el mundo donde captar mejor los escalofriantes chillidos de estos mamíferos que logran que a muchos, sólo con presentirlos, se les erice la piel.

Pero no es sólo este dato el que hace de las Cavernas de Camuy un lugar especial. Emplazado en el interior de esta isla de carácter estadounidense y corazón latino, alejado de su rostro más reconocible (el del sol perpetuo y las playas exuberantes), este espacio oculto en las entrañas alberga uno de los sistemas subterráneos más grandes del planeta (parece ser que el tercero, aunque los expertos discrepan en la posición). Más de 17 kilómetros de cañones, galerías, valles, sumideros y cuevas, que conforman un paisaje completamente surrealista. ¿La culpa? La lluvia, que durante miles de años ha disuelto la piedra caliza en esta zona kárstica, y la erosión del río también llamado Camuy, que ha modelado, como un artista del Renacimiento, estas extrañas formaciones geológicas. Y es que en el Parque de las Cavernas de Camuy la diversión, entre otras cosas, consiste en descubrir de la mano de guías profesionales las alocadas figuras que dibujan las rocas: el perfil de un indio, la sonrisa de una bruja… y todo cuanto pueda ser susceptible de activar la imaginación.

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Para acceder a estas fantásticas cavidades que brindan una divertida excursión en familia existen varias entradas. A una de ellas se accede en un pequeño trolley que conduce a la cueva denominada Clara, que consigue hipnotizar con su grandeza: una enorme sala repleta de estalactitas y estalagmitas, así como de imponentes columnas pétreas, que remite a la idea que tenemos de la prehistoria al tiempo que hace sentirnos pequeños ante la inmensidad.

No es más que el aperitivo a este mundo del centro de la tierra en el que, a lo largo de un par de horas, se sucederán las sorpresas. Como lo que se conoce como el Sumidero de los Tres Pueblos, que es una impresionante apertura en la tierra de más de 120 metros de profundidad. O la Cueva Espiral, abierta a la luz, donde se aprecian los reflejos de los hilos de agua atravesados por los rayos del sol. O la Fuente de la Juventud, un chorro de agua fresca y cristalina que baja desde lo alto de la montaña y con el que te puedes refrescar.

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Durante el trayecto en grupos reducidos, se desgranan los rincones de estas cavernas, su explicación científica, los diferentes ecosistemas que se encuentran al paso. Y al final, en uno de los tramos más interesantes de la visita, se observa el propio río Camuy bajo la cueva, con su significación anexa al tratarse de uno de los cursos fluviales subterráneos más importantes del mundo. 

El Parque de las Cavernas de Camuy, que ha sido recientemente designado como el Primer Encanto Natural de Puerto Rico, es visitado por más de 150.000 personas al año. La mayoría de ellas lo hacen para dar un paseo por sus profundidades, aunque otras muchas se animan también a aventuras como escalada, rappel, vía ferrata... Hay también quien completa  la visita con el enorme radiotelescopio de Arecibo, que recogió la primera foto de un asteroide. Pero éstos son sólo aquellos que tienen vocación de científicos locos.