Los cinco hoteles más insólitos de Europa

Desde una torre de tv a una grúa, pasando por una auténtica prisión. Para que dormir tenga, además del descanso, el añadido de una experiencia fascinante.

Noelia Ferreiro
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Foto: Karosta Prison

1. En una torre de televisión (Praga)

Towerpark

Así es. Se llama One Room Hotel, está en la bella capital checa y es precisamente eso que indica su nombre: un hotel de una sola habitación, eso sí, con categoría de seis estrellas. Lo más impactante es que se encuentra suspendido en el vacío a 70 metros de altura, asentado en la cumbre de la denominada Tower Park Praha, el equivalente a nuestro pirulí. 

Su interior es toda una explosión de lujo: muebles de diseño, cama con tapicería de crin y cuarto de baño con paredes de vidrio desde donde, sumergido en la bañera, se contempla la ciudad a vista de pájaro. Eso sí, el precio de tan singular experiencia, pensada para noches especiales como una petición de mano o la misma luna de miel, ronda los 6.000 €.

2. En un teatro (Oporto)

Hotel Teatro

Una recepción que evoca una taquilla, tickets que abren las puertas de cada habitación, atrezzo y telones por doquier, un restaurante llamado Palco y un bar llamado Platea. ¿Dónde estamos? Indiscutiblemente, en un teatro. O mejor dicho, en un teatro reconvertido en un hotel de Oporto y llamado, claro, Hotel Teatro. El lenguaje escénico, la atmósfera dramática definen el alma de este sofisticado alojamiento que es, en sí mismo, un espectáculo al que se asiste entre bambalinas.

Porque ya solamente su acceso supone el comienzo de una función, la apertura de un telón que, al plegarse, contagia al espectador de la liturgia teatral. Está emplazado allí donde existió el Teatro Baquet, inaugurado en 1859, que encarnó durante muchos años el núcleo de la efervescencia cultural de esta ciudad lusa. Por eso recrea el ambiente refinado de aquella época, cuando el norte portugués era todo un crisol artístico.

3. En una grúa (Amsterdam)

Faralda

Aunque por fuera luce un aspecto rudo y antiestético, en su interior se esconde un cuidadísimo diseño. Hablamos del Crane Hotel Faralda, el hotel de lujo de Ámsterdam ubicado, literalmente, en una grúa. Un hito de la ingeniería y la decoración que encontramos en la antigua zona industrial y actual barrio emergente de la ciudad holandesa. Pasar una noche en él es experimentar los límites del vértigo.

En este peculiar alojamiento no hay ni recepción, ni cafetería, ni restaurante. Tan sólo tres suites a dos alturas (más de 30 metros ) y un jacuzzi en su último piso conforman sus instalaciones, a las que se accede por un ascensor exterior. Concebido como un refugio de lujo (es también un lugar exclusivo para celebrar reuniones, eventos y fiestas privadas con políticas especiales de privacidad) su precio ronda los 600 euros por noche.

4. En una especie de caballo de Troya (Bélgica)

La Balade des Gnomes

Sí, es una de las habitaciones de La Balade des Gnomes, el alocado hotel que recrea un mundo de cuento de hadas. Bajo el lema “todo lo que puedas imaginar es real”, cada una de sus estancias parece sacada de una película de Tim Burton. Maderas talladas, paredes sinuosas, cielos estrellados, ventanas torcidas, telas en colores neutros, formas barrocas, alfombras recargadas…

La Balade des Gnomes

Se encuentra cerca de Durbuy en Bélgica, una pequeña ciudad del siglo XVII con calles empedradas y tiendas encantadoras. La suite del caballo es, tal vez, su mayor excentricidad, aunque también está la habitación de la isla Macquarie, donde su cama es un bote que parece flotar en las aguas y donde hay incluso una playa con arena de verdad en el suelo.

5. En una prisión (Letonia)

Karosta Prison

Inquietante, claustrofóbica y hasta terrorífica es la experiencia de dormir en el excéntrico hotel Karosta, que se encuentra emplazado en el interior de la cárcel militar del mismo nombre. Tanto que, antes de ingresar, los clientes deben firmar una cláusula de aceptación de las duras condiciones a las que se someten. Y es que aquí donde los nazis asesinaron a numerosos desertores letones y donde después, en la era de la Unión Soviética, los opositores al régimen comunista sufrieron las más crueles torturas, la atmósfera que se respira está impregnada de dolor y mala energía.

Karosta Prison

Los huéspedes pueden disfrutar de la "experiencia completa de los prisioneros" en las condiciones de la era comunista, incluidas las amenazas de muerte, los disparos de advertencia y los gritos de desesperación de otros presos, por solo 16 euros por noche. Ya se sabe que hay gustos para todos.