Cinco curiosidades viajeras de El Hierro que quizás no conocías

Mucho por descubrir de la más occidental de las islas Canarias

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: herraez / ISTOCK

Desde que en junio de 2018 el Senado reconociera a la isla de La Graciosa como la octava isla del archipiélago de Canarias, El Hierro dejó de cumplir el papel de la más pequeña en extensión de todas ellas, aunque nos cueste hacernos a la idea de este dato geográfico y sigamos pensando en siete grandes porciones de tierra cuando vienen a nuestro recuerdo las islas Afortunadas.

Sin embargo, El Hierro continúa contando con el honor de constituir el punto más meridional y el más occidental del territorio de España, así como de haber sido declarada Reserva de la Biosfera hace ya más de dos décadas o, más recientemente, Geoparque por la Unesco.

Reconocimientos que no hacen sino apuntar al gran valor de esta isla tranquila que no deja de asombrarnos, como ocurre con estas cinco curiosidades que llaman poderosamente la atención de aquellos viajeros que la recorren con el sosiego que merece.

El Mar de las calmas y la línea que corta el horizonte

Tras sobrepasar una inmensa plantación de plátanos junto a Tacorón – la finca que se ha convertido en una de las localizaciones más famosas de la serie El Hierro – y continuar por la carretera HI-4 en dirección a la población de La Restinga, el océano nos ofrece una de las imágenes naturales más increíbles de las islas Canarias.

Mar de la Calma | D.R.

Allí, frente a nosotros, una línea perfectamente divisable corta en dos el horizonte desde la franja litoral, dividiendo las aguas en dos tonalidades en un espectáculo visual sin parangón. Se trata del comienzo del Mar de las Calmas, una extensión del Atlántico, frente al Parque Cultural de El Julán, resguardada de los vientos alisios y las corrientes marinas, en donde la quietud de la superficie marina es apabullante. No es casualidad su nombre, como tampoco lo es que en este sector se den algunas de las inmersiones submarinas más populares.

El campanario exento sobre la montaña de Joapira

El valle de El Golfo escode un lugar de una belleza paisajística única. La montaña de Joapira, un montículo de origen volcánico de color rojo intenso contrasta con su entorno, teñido de verde y punteado de blanco con el diseminado de casas a sus pies, mientras que las imponentes murallas rocosas de Gorreta y Jinama se alzan como teloneros.

El campanario de la iglesia de Nuestra Señora de La Candelaria sobre la montaña de Joapira | Flavio Vallenari / ISTOCK

Un conjunto espectacular con un estandarte de excepción, el campanario de la iglesia de Nuestra Señora de La Candelaria, que erigido a distancia del templo que le da sentido muestra sus tres cuerpos superpuestos, cada uno de una forma diferente. Tratándose de uno de los pocos campanarios exentos que existen, es todo un símbolo del municipio de La Frontera y uno de los enclaves más bonitos y menos frecuentados turísticamente de la isla.

El director de 'Hierro' nos lleva por los espectaculares escenarios de la isla

La luz de El Hierro y los líquenes

El faro de Orchilla es sin lugar a dudas uno de los emblemas de El Hierro. Son muchas las razones que colocan a esta construcción civil entre los imprescindibles turísticos recomendados al desembarcar en la isla. Ya sea por su esbelta silueta, su importancia como punto geográfico, su valor estratégico en la unión de los continentes europeos, africano y americano o por su especial situación en mitad de un campo de lava, el faro de Orchilla es la luz de El Hierro.

Faro de Orchilla | RobertSchneider / ISTOCK

Frecuentado por los viajeros por tratarse de un excelente punto desde donde contemplar unas vistas memorables, no es tan conocido, sin embargo, que el nombre de "Orchilla" tiene relación con un liquen del que se ha obtenido desde muchos siglos atrás un tinte que proporcionaba el color púrpura, estando íntimamente asociado a las Islas Canarias.

Un tubo volcánico desde el que admirar el océano

Precisamente junto al faro de Orchilla, en un sendero que discurre entre lavas y con la señal inequívoca de la icónica Cruz de los Navegantes a modo de Lucero del alba, se encuentra un tubo volcánico de gran longitud por cuyo interior es posible caminar.

Tubo volcánico | Flavio Vallenari / ISTOCK

La colada de magma, al enfriarse a su paso, dejó esta formación tan característica de los entornos volcánicos pero que, en este caso, cuenta con la particularidad de acabar en un jameo con vistas al océano. Un hueco que nos puede pasar completamente desapercibido - como de hecho suele ocurrir -, pero que es bien conocido por los habitantes de la isla.

El Meridiano 0

No nos vamos muy lejos de los puntos anteriores puesto que muy cerca de ellos nos topamos con un cruce de caminos en el que un cartel alude a un lugar donde se encuentra una escultura que señala el paso del Meridiano 0.

Meridiano 0 | Charles03 / ISTOCK

Como bien sabemos, el Meridiano 0 está establecido actualmente en la localidad inglesa de Greenwich, pero no siempre fue así. Allá por el siglo XVII ese honor correspondía a El Hierro – de ahí que se conociera por aquel entonces como "la isla del Meridiano" -. Fijado en ella por los franceses en 1634, no fue hasta finales del siglo XIX cuando se cambió a la ubicación que todos conocemos hoy en día. Sin embargo, y a pesar de esta modificación, la isla aún conserva ese halo que la considera el lugar de referencia de la división entre el Viejo y el Nuevo Mundo.