Tres motivos por los que Casablanca debería ser tu viaje de septiembre

Esta ciudad marroquí deslumbra por su arquitectura Art Decó y su legado cinematográfico

Anna Tomàs
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Foto: SeanPavonePhoto / ISTOCK

Más allá de las notas de jazz que tocaba Sam al piano y que permanecen en el recuerdo de todos junto a Humphrey Bogart y a una encantadora Ingrid Bergman, esta ciudad portuaria marroquí es la meca de los amantes del diseño y la arquitectura. Cual ave Fénix, ha resurgido de sus cenizas coloniales y es hoy un epicentro cultural que, al igual que dicta la canción que interpretaba Rick una y otra vez, adquiere más y más valor a medida que pasa el tiempo.

Vista de Casablanca en un cálido día
Vista de Casablanca en un cálido día | ugurhan / ISTOCK

Siempre nos quedará París. Y el Rick's. Y el capitán Renault. Y ‘Casablanca’. Cuando uno evoca esta localidad situada al oeste de Marruecos el imaginario se tiñe de blanco y negro y de la niebla de un aeropuerto. Nostalgia, en el sentido más lírico de la palabra. Sombreros fedora y barcos de vapor. Canciones que hablan de besos inolvidables, como la que tatareaba también en el teatro Rialto de Casablanca la mismísima Josephine Baker. “J’ai des amours” se une a “As time goes by” en esta ensoñación marroquí.

Famoso fotograma de la película Casablanca
Famoso fotograma de la película Casablanca | Warner Bros

A decir verdad, el glamur de Hollywood nunca llegó a pisar sus calles, ya que el film se rodó en un estudio. Pero con su arquitectura majestuosa decadente y sus polvorientas y estrechas calles coloniales, este centro administrativo en el que viven cerca de cinco millones de personas llama ahora a la puerta con nuevos y florecientes restaurantes y locales de ocio… Ideal para gozar de la dolce vita marroquí al mismo tiempo que se aprehende la tradición y las costumbres de una cultura milenaria.

1. La ciudad antigua

Callejuela con telas tejidas a mano en la Medina de Casablanca
Callejuela con telas tejidas a mano en la Medina de Casablanca | Starcevic / ISTOCK

La medina de Casablanca no es tan antigua como en otras ciudades. Fue reconstruida en el siglo XVIII y es relativamente pequeña, pero en ella encontramos sin duda el ambiente de las antiguas ciudades marroquíes. Para visitarla lo mejor es partir de la plaza del mausoleo Kouba Sidi Bou Smar. Desde allí bordeando la muralla encontramos el bastión de la Sqala, donde se hallan los antiguos cañones de la ciudad y desde donde podremos disfrutar de una increíble vista panorámica de la medina y el puerto.

En esta zona se encuentra también el faro de Casablanca, que data del año 1920 y simboliza la importancia que tenía el puerto a principios del siglo XX. Un poco más lejos se erige el santuario del primer santo patrón de la ciudad "Sidi el Kairouani". Su tumba aún es un sitio de recogimiento para muchos marroquíes.

2. La energía de la modernidad

La tradición arquitectónica de la capital económica tiene su icono en la mezquita de Hassan II (Bd Sisi Mohammed Ben Abdallah) que, alzándose sobre el océano Atlántico, es una de las más grandes del mundo con sus 200 metros de altura. En 3 minutos, la sala se transforma en un patio gracias a un techo corredizo. Su minarete de 200 metros la convierte en la construcción religiosa más alta del mundo. Esta mezquita, visible desde cielo, mar y tierra, es una de las pocas mezquitas abiertas a los no musulmanes y ofrece recorridos de una hora de duración en inglés, español, alemán y francés.

La vida en la Casablanca moderna es un reflejo del barrio trepidante de Mâarif. Esta antigua zona pobre, situada al oeste del parque de la Liga Árabe, se ha ido transformando poco a poco en uno de los barrios más destacados de la ciudad. Paseando por sus calles veremos cómo es el día a día de la juventud marroquí, que trabaja en oficinas de esta zona o frecuenta los comercios de lujo y establecimientos de moda que aquí se encuentran, bajo la mirada de las torres gemelas del Twin Center.

Impresionante panorámica de la Mezquita Hassan II en Casablanca
Impresionante panorámica de la Mezquita Hassan II en Casablanca | Daniel_Keuck / ISTOCK

Situada al sur de la ciudad, en el barrio de los Habous, la nueva medina se ha diseñado en su totalidad siguiendo el modelo tradicional. Con sus plazoletas, sus numerosos comercios de artesanías y sus soportales, resulta muy agradable de visitar. Aquí encontramos el Mahkama del Pachá. Este edificio de estilo hispano-morisco, totalmente construido en mármol y madera, cuenta con sesenta salas y hacía las veces de tribunal y de sala de recepción para el antiguo Pachá de Casablanca.

Construido por el arquitecto Marius Boyer, la Prefectura o Wilaya se inauguró en 1937 y se erige sobre la actual plaza de Mohammed V. El edificio se organiza en torno a un espléndido triple patio central adornado con un jardín tropical. Dos pinturas monumentales, obra de Jacques Majorelle, decoran la escalera principal. Una torre de 50 metros permite, una vez en la cima, admirar un panorama único de toda la ciudad de Casablanca.

3. La arquitectura de los años 30

Al este se extiende el barrio Art Decó, donde podemos ver varios conjuntos monumentales que contribuyen al estatus particular de la ciudad: la plaza de Mohammed V, el parque de la Liga Árabe, las amplias avenidas flanqueadas por palmeras…

De obligada visita es la Villa de las Artes, una casa de estilo Art decó construida en los años treinta, rodeada por un jardín de 2.500 m². Cerca, encontramos la Wilaya o Prefectura, construida entre 1927 y 1936 por Marius Boyer y restaurada recientemente para poner en valor los insólitos artesonados de madera, los mosaicos multicolores y los adornos de cuero.

Arquitectura Art Decó en las calles de Casablanca
Arquitectura Art Decó en las calles de Casablanca | mtcurado / ISTOCK

Paseando por el Boulevard de Paros, el Boulevard Mohammed V y la avenida Lalla nos sentiremos como en el distrito 16 de París, contemplando balcones de hierro forjado y edificios con buhardillas deliciosamente ornamentadas.

Casablanca despierta mil sensaciones. Deambulando por sus pequeñas calles, nos atraparan sus perfumes y su exquisito bullicio ¡Todo puede pasar en Casablanca! Y su dinamismo es contagioso.

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