Una aventura en la selva tailandesa de Khao Sok

Este parque nacional es uno de los más desconocidos del país, pese a tratarse de una joya

Noelia Ferreiro
 | 
Foto: dadoodas / ISTOCK

A Tailandia, comúnmente, se llega en busca de playas deslumbrantes, que para eso está su cincuentena de islas de postal desperdigadas por diversos mares. También para sentir el latido urbano de la capital con su equilibrio entre tradición y vanguardia, entre armonía y caos.

Khao Sok | Tempura / ISTOCK

Pero si lo que se quiere es entrar en contacto con la naturaleza, el destino ha de ser el sur, esto es, las tierras bajas, allí donde se concentra el territorio más húmedo del país. Un lugar donde el mayor monumento es la biodiversidad.

Animales salvajes

Pocos lo visitan, pero el Parque Nacional de Khao Sok, en la provincia de Surat Thani, es una de las grandes joyas naturales del sudeste asiático. Una reserva natural protegida en la que se oculta una fauna apabullante: más de 300 especies de aves, 38 variedades de murciélagos, monos, serpientes, lagartos, insectos y aves.

Mono Langur | 4FR / ISTOCK

Por si fuera poco el exotismo, entre su flora figura una de las flores más grandes (y apestosas) de cuantas existen en el reino vegetal: la rafflesia kerrii, que puede llegar a alcanzar hasta un metro de diámetro y pesar hasta once kilos, y que es utilizada para remedios tailandeses. Eso y el hecho de que en Khao Sok crece uno de los bosques lluviosos más antiguos del planeta: más de 160 millones de años atesoran sus árboles

Al sur de Tailandia: la cara más salvaje del país de la sonrisa

Adrenalina o descanso

Trekking, rafting, excursiones por la selva con avistamiento de animales y descenso en barca náutica por el río son las actividades comunes que cautivan a los más aventureros, que acceden a estos parajes a través de una carretera sinuosa que serpentea desde Krabi.

Elefante en Khao Sok | Robert Meyer / ISTOCK

Los menos inclinados al deporte y más apegados a la conservación siempre podrán pasar unos días en Elephant Hills, al que se considera el primer glamping (camping de lujo) de Tailandia. Un campamento de elefantes abrazado por la selva primigenia donde se puede vivir entre simpáticos paquidermo, eso sí, sin desarrollar las típicas actividades que denigran al animal: nada de montarlos ni emplearlos en espectáculos.

La magia del lago

Otro de los atractivos del Khao Sok es Cheow Lan, un gran lago artificial de 165 km2, rodeado de exuberante vegetación y salpicado por esas enormes formaciones rocosas de piedra caliza tan características de Tailandia. Un paisaje realmente espectacular en el que encontramos la maravilla de Rainforest Camp, un campamento de tiendas flotantes sobre el lago en las que abandonarse a la paz absoluta con la sinfonía de la jungla de fondo.

Lago Cheow Lan | auleit / ISTOCK

Hay que llegar en long tail boat (el bote de cola larga tan popular en esta parte de Asia) para, una vez en sus suites, decidir la actividad a realizar. Una caminata por la selva en busca de elefantes salvajes, un chapuzón en las aguas cristalinas o una excursión en kayak a una cueva llamada Coral Cave, que para eso todos los días dejan una canoa a las puertas de la tienda.