Alcoy celebra la cabalgata de Reyes más antigua de Europa

Desde 1885 la ciudad alicantina de Alcoy celebra la cabalgata de Reyes más antigua del Viejo Continente, una fiesta que cumple 124 años de existencia y culmina con la Adoración del Niño por parte de los Magos de Oriente.

Las fiestas de Alcoy tienen una cita de gran importancia cuando el calendario señala el mes de enero. Se trata de la Cabalgata de los Reyes Magos, la más antigua de España y de cuantas se celebran en todo el mundo cristiano. La primera referencia histórica documentada data de 1866 y se celebra de forma ininterrrumpida desde 1885.Este enero cumple, por tanto, su cita 124 con los alcoyanos y los visitantes, muchos de ellos franceses e italianos, en virtud de la cobertura mediática que se ha realizado en los últimos años desde los países vecinos. Con independencia de su antigüedad, es la decana de cuantas se conocen y destaca por su originalidad, detalle y esmero en aquellos aspectos que deben dar identidad a lo que es la llegada de Sus Majestades de Oriente. Lo comercial queda al margen de esta puesta en escena.

El ciclo de los Reyes Magos en Alcoy es muy fiel a lo representado. La víspera de la Cabalgata, alrededor de las 19 horas, unas burritas cargadas con buzones recogen las cartas de los ilusionados niños que, con toda seguridad, esa noche leerán Melchor, Gaspar y Baltasar en su campamento cuyas luces se ven en las montañas desde la ciudad. Así lo anuncia el Embajador Real que precede esta comitiva mientras lee el bando de sus Majestades, los Reyes de Oriente, en la víspera de la llegada de los monarcas. Las ilusiones se depositan en los buzones y van directamente a ser leídas esa misma noche para iniciar los preparativos para que al día siguiente no se quede nadie sin regalos.

Al anochecer del día 5, los Reyes de Oriente hacen su entrada solemne en la ciudad montados sobre camellos. El desfile incorpora músicos, antorcheros, pastorcillos... Los niños ven en Alcoy la entrada física de los regalos desde la propia Cabalgata hasta sus domicilios. De eso precisamente se ocupan los pajes, que entran por las ventanas y los balcones encaramándose por las largas escaleras que se despliegan en las fachadas. No importa el volumen del paquete, tanto si es una muñeca como una bicicleta. Los colaboradores de los Reyes Magos sujetan la escalera y ayudan a que los regalos se suban de uno en uno. Mientras tanto, los más pequeños esperan nerviosos e impacientes sus regalos al tiempo que sienten ilusión, fascinación y algo de miedo.

Como si de un Belén viviente se tratara, tras el primer tramo del itinerario de la Cabalgata, los tres Reyes Magos escenifican la Adoración en el pesebre que se instala en la Plaza de España. Desmontan de sus camellos y ceremoniosamente proceden a adorar y entregar los presentes al Niño Dios. Para ello caminan lentamente mientras suena una música que envuelve a los presentes. Es el momento culminante de la Cabalgata y se desarrolla con una gran pompa. Un castillo de fuegos artificiales se eleva a gran altura por encima de los edificios para que pueda ser visto desde todos los puntos de la ciudad a modo de anuncio de un momento tan especial.