8 maravillas de la Tierra del Burgo

Arte, naturaleza, historia, leyendas, y misterio se combinan en este atractivo recorrido por la bella e inexplorada Tierra del Burgo. Aquí perdió Almanzor su gran batalla y en estos parajes vivieron los misteriosos monjes guerreros templarios, cuyo halo de misterio aún perdura en esta comarca.

Irene González
 | 
Foto: curtoicurto / ISTOCK

La poco transitada Soria esconde innumerables encantos envueltos en arte, historia y leyendas. Recorremos la Comarca de la Tierra del Burgo, en un viaje de vuelta a la Edad Media, bajo el contraste de su nacarado brillo y el rojo intenso de su tierra. Un trayecto por el esplendor de la Tierra del Burgo para descubrir iglesias románicas, torcas, cuevas, callejuelas, arquitectura y castillos, en un entorno de pura naturaleza y con una historia que parece sacada de una película. Andamos por caminos cuajados de leyenda que ya recorrieron los míticos templarios, lleno de simbolismo entremezclado con el Arca de la Alianza y la ermita templaria de San Bartolomé. Esta Tierra del Burgo era una comarca tradicional de la provincia de Soria que perteneció a la Comunidad de Villa y Tierra de Osma, hasta su escisión en el siglo XIV. La situación estratégica de Soria como fortificación castellana hacia Aragón y Navarra hizo que la reconquista que Alfonso I El Batallador emprendió, diera el poder sobre este territorio soriano a gobernantes aragoneses. Estos, al hacer el inventario, recogieron en documentos oficiales que la Orden del Temple ya tenía posesiones en esta zona antes de 1134.

Viajamos por El Burgo de Osma, que despliega un impresionante legado cultural, por la medieval Calatañazor, donde aún se perpetúa la estela Almanzor y de El Cid. Recorremos la seductora Fuentona y el milenario sabinar. Caminamos por tierra de  caballeros templarios, que siguen levantando pasiones. Estos monjes guerreros, de cruz bermeja, espada y breviario, conformaron la Orden Militar más importante de la Cristiandad durante el Medievo. Y vagamos por el sensacional Cañón del Río Lobos, con su ermita de San Bartolomé, de la Orden del Temple, cuya brusca erradicación ha dado lugar a misteriosas leyendas, que han mantenido viva la reputación de los míticos caballeros.