7 parajes a ritmo de verdiales en La Axarquía

Cuando el Islam dominaba estas latitudes decidieron llamar a esta tierra Al-Sharquiyya, las tierras que están al oriente. La Comarca de La Axarquía es uno de los más bellos parajes de interior de Málaga que, escondida entre cerros, montañas y vegas, guarda muchos secretos de su pasado.

Irene González
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Foto: Hilary Morgan / ALAMY

Pueblos singulares, alminares transformados en campanarios, campos de almendros y olivares, tradiciones celosamente conservadas y las más bellas panorámicas están a cada paso del viaje por la Axarquía interior. Veinticinco municipios forman la ruta de la árabe Sharquiyya, todos blancos, todos de calles estrechas y empinadas, y todos con un clima envidiable, que se considera el mejor de Europa. Este rincón montañoso con pleno sabor morisco pertenece al club de los privilegiados. A ritmo de verdial, un antiguo fandango cuya cuna parece estar en el entorno de Verdiales, recorremos los montes de Málaga. Este canto se acompaña de guitarras, violines de dos cuerdas, grande panderos y otros inventos caseros.

Las pandas de verdiales se han convertidos en el canto generalizado de las serranías malagueñas. Axarquía, que proviene del árabe sharquiyya y que significa oriente, es tierra de montañas, lomas, valles y vegas. Es sierra que se asoma al mar entre pueblos mudéjares, a veces recostados sobre la ladera y otras agazapados en recoletos valles con la montaña a la espalda. Pero también es cornisa de manantiales que avenan arroyos y riegan bancales. Son pueblos con casas de labor que se visten de blanco, que conservan sus formas y trazado de pasado andalusí. En ellos lucen sus calles estrechas, sinuosas, floridas y encaladas, salpicando el paisaje de color. Esta Axarquía laberíntica se viste de frutos subtropicales, de olivos, almendros y vides.

En la Axarquía la vida crece, entre la rica variedad de cultivos hundidos en estrechos valles, que asciende por laderas, y se solea en los riscos. Recorremos pueblos cuyo el urbanismo morisco es innegable, y con un denominador común: su admirable belleza paisajística. Esta comarca tiene una gastronomía de interior casi desconocida, regada por los caldos de las mejores bodegas de la Axarquía y por el aceite. También hay que saborear la uva pasa, un producto único en la comarca, los caracoles en caldillo, las migas, la miel, y el dulce de membrillo.

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