7 iglesias románicas en las tierras de Castilla y León

Castilla León está salpicada de iglesias de estilo románico que retrotraen al viajero al arte religioso de los siglos XI y XII.

Manuel Mateo Pérez
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Estos son los siete mejores ejemplos de aquel patrimonio en tierras castellano leonesas.

San Martín de Frómista

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No es que San Martín de Tours, en la localidad palentina de Frómista, sea solo uno de los más bellos ejemplos del románico español. Es que figura entre las obras más bellas del románico europeo de todos los tiempos. Declarado Patrimonio Mundial, es punto obligado del Camino de Santiago y su construcción se inició en la segunda mitad del siglo XI como parte de un monasterio hoy desaparecido. Sus torres circulares, el cimborrio y su exquisita estereotomía lo hacen una piza única en el patrimonio castellano leonés.

Nuestra Señora de La Anunciada de Urueña

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Urueña, la pequeña localidad amurallada de Valladolid famosa por sus librerías, es dueña del único ejemplo de arquitectura románica de aliento catalán en tierras de Castilla y León. El templo de Nuestra Señora de la Anunciada, construido en el siglo XI, se halla extramuros de la localidad, en un valle frente a los campos de cereales. Antes de su construcción fue un monasterio mozárabe y la llegada de aristócratas del condado de Urgel determinó con el tiempo el estilo del edificio. La Anunciada está construida en sillarejo, bandas lombardas y un crucero sobre el que se eleva un airoso cimborrio.

San Lorenzo de Sahagún

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Es el más vivo ejemplo del románico mudéjar en tierras de León, un templo soberbio construido por completo en ladrillo a principios del siglo XIII entre lo que hoy conforma el eje histórico de la plaza de San Lorenzo y la calle del Arco de la villa de Sahagún. El templo exhibe otros elementos góticos posteriores, pero el aliento románico es inequívoco en su planta basilical, el triple ábside y sobre todo en su soberbia torre abierta por multitud de arquillos que simbolizan uno de los elementos patrimoniales más conseguidos del Camino de Santiago leonés.

San Vicente de Ávila

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Es basílica y su nombre real es Santos Hermanos Mártires Vicente, Sabina y Cristeta. Pero todo el mundo en Ávila la conoce como iglesia de San Vicente, la segunda de mayor importancia y rango después de la catedral, Monumento Nacional desde 1882 y uno de los ejemplos más elevados del románico español. Promovido por reyes y príncipes castellanos, San Vicente es un templo de exquisita armonía ubicado fuera de las murallas romanas. En su interior se exhibe el cenotafio de los santos mártires, una de las esculturas románicas labradas en roca más bellas del país.

San Zoilo de Carrión de Los Condes

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El monasterio de San Zoilo de Carrión de los Condes, convertido hoy en hotel, es uno de los más iluminados ejemplos de los cambios de estilo a los que obliga el paso de los siglos. Su estilo románico cluniacense es evidente en sus restos más antiguos, pero el claustro –de estilo plateresco– y la iglesia, convertida a partir del siglo XVII en un sólido aparato de estilo barroco, confunden al visitante que ha de guardar la sagacidad necesaria para determinar la edad de lo mucho y bueno que el conjunto monumental posee. San Zoilo se halla a orillas del río Carrión, a las afueras del pueblo. Dentro de él, al lado de la plaza mayor, sobresale la portada románica de la iglesia de Santiago con su soberbio pantocrátor.

San Isidoro de León

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La Real Colegiata Basilical de San Isidoro, el segundo gran templo de la ciudad de León, es el vivo ejemplo del mejor románico capitalino. Construido entre los siglos XI y XII por orden de Fernando I y Sancha, el monumento estuvo dedicado en su origen a San Pelayo aunque todo apunta a que hubo en él un anterior templo romano. Con el traslado de los restos mortales de San Isidoro, obispo de Sevilla, la consagración del templo cambia. Su elemento patrimonial más importante es el Panteón de los Reyes, obra cumbre del románico europeo por sus pinturas murales, los sarcófagos y los capiteles que sostienen sus cúpulas.

San Pedro de Arlanza

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Conocido como la cuna de Castilla, el monasterio de San Pedro de Arlanza se halla en la localidad burgalesa de Hortigüela, a orillas del río Arlanza, y fue uno de los conjuntos más importantes del reino durante los siglos del románico. Su origen como eremitorio se remontan al año 912 con ruinas que aún hoy son visibles. A su lado se construyó la iglesia románica y el resto de dependencias claustrales, hoy visitables con guía turístico, al igual que algunas de las celdas que han sido recuperadas para ilustrar al visitante de la vida monástica de los antiguos monjes de la orden de San Benito.