7 encantos del Alto Nervión y Tierra de Ayala

Los valles de Arrastaria y Ayala se extienden en la frontera entre Burgos y Álava, a los pies de la sierra Sálvada. Un hechicero viaje al desconocido cañón de Délica, por el que se despeña el Nervión. Sin olvidar las localidades de Orduña y Quejana/Kexaa, caminamos por la tranquilidad y un entorno inigualable. Si no te gusta la masificación, tienes que viajar por esta tierra.

Irene González
 | 
Foto: David González Rebollo / ISTOCK

En territorio vizcaíno, el Alto Nervión y Tierra de Ayala, en heredades alavesas, se combina un precioso y excepcional entorno natural con su rico e interesante patrimonio cultural. Por estos lares se puede volar en globo, practicar parapente, pedalear en bicicleta o caminar por sus pueblos cargados de historia. Aquí y allá se alzan casas-torre concebidas antaño para uso defensivo y residencial. Estas casas- torre se alternan con los ancestrales caseríos, prototipo de la arquitectura rural vasco-atlántica. Los cerca de 250 caseríos de toda la comarca, un verdadero tesoro etnográfico, están incluidos en el Catálogo de Bienes Inmuebles de la Comunidad Autónoma Vasca. Tiene gran volumen y un interesante toque arquitectónico que se completa con horno, silo, huertas, arbolado, cuadras y cabañas.

En la recogida Luiaondo, el Árbol Malato es recuerdo de cómo los caballeros, escuderos e hidalgos acompañaban al señor de Vizcaya sin cobrar sueldo alguno. Bajo la cruz de piedra, que se erigió en el XVIII para recordar aquel árbol histórico, la inscripción. De este árbol hablan las historias y la ley quinta del título primero del Fuero del muy noble y leal señorío de Vizcaya que data del año 1730.

De camino hacia Amurrio se despliega el campo de Zaraobe, donde se reunían los representantes de las cinco cuadrillas administradoras del valle de Ayala, para hacer valer sus fueros. Más adelante se llega a Orduña, que presenta un espectacular paisaje salpicado de pequeñas aldeas a los pies de sólidas barreras calizas. Entre ellas destaca el perfil inequívoco de la Sierra Salvada o Gorobel, gran muralla natural de Orduña y protagonista de los pasajes de su pasado. Orduña es, por privilegio concedido por los Reyes Católicos, la única ciudad de Vizcaya.

Desde Orduña es imprescindible acudir a Délica, por su portentoso e imponente Salto del Nervión. Por el camino se encuentra el espacio natural de monte Santiago, un cerrado y bien conservado bosque de hayas, un verdadero paraíso para los micólogos. Cerca, Nuestra Señora de la Antigua, un templo barroco que goza de gran devoción popular. Sin duda, Quejana/Kexaa merece su tiempo. Dominio de los Ayala, conserva un importante conjunto monumental. El torreón-capilla de la Virgen del Cabello, la iglesia de San Juan Bautista y el Palacio Fortificado de los Ayala que alberga el Museo de Arte Sacro son muy interesantes. El torreón-capilla de la Virgen del Cabello, guarda los sepulcros con sus figuras yacentes en alabastro de Pedro de Ayala y su esposa Leonor. Otra sorpresa se esconde en Artziniega, con un exclusivo casco medieval, en forma almendrada y tres calles principales. Aquí, se aprecia la importancia mercantil que tuvo durante la Edad Media.

 

// Outbrain