5 saltos de agua ocultos en la sierra de Madrid

Revelamos los chorros que bañan la serranía de Madrid. La caída del agua sobre los peñascos, su sonido, frescura y hábita, incrementan el atractivo de las excursiones de fin de semana, sobre todo, en una de las estaciones más entrañables del año. Las cascadas son uno de los espectáculos más bellos de la naturaleza. Y la sierra madrileña esconde algunas fascinantes.

Irene González
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Foto: JJFarquitectos / ISTOCK

Las cascadas son uno de los espectáculos más hermosos de la naturaleza. Algunas resultan desconocidas, otras tienen renombre, pero todas son perfectas para senderistas y muchas para llegar en bicicleta. Sin duda, los saltos de agua resultan una propuesta indispensable para disfrutar de una gran jornada al aire libre. Y aunque parezca increíble, muchas de ellas están a menos de una hora de la gran urbe. Aunque Madrid no posee grandes saltos, los que contiene están en parajes tan hermosos que jamás dejan indiferente. Y es que, varios de los nutridos arroyos que surcan la sierra madrileña se encuentran de repente con bruscos desniveles donde se forman bellísimas chorreras que se precipitan por sus abundantes peñascos rocosos. Casi todas estas fantásticas chorreras tienen su origen en las altas cimas de la Sierra de Guadarrama. Y casi todas, contribuyen al caudal de los cuatro ríos que abastecen a Segovia y a Madrid.

La mayor cascada de toda la Comunidad de Madrid es la extraordinaria Chorrera de los Litueros, muy cerca del Puerto de Somosierra, en la misma línea divisoria de las provincias de Madrid y Segovia. Aquí, a 1 440 metros, se ubica el poblado a mayor altura de la Sierra de Guadarrama. Por la antigua Nacional I se llega a los Litueros donde, además de su espectacular salto, hay que disfrutar de los piornos, las rosas caninas, los majuelos y los enebros. La conocida como Ducha de los Alemanes, posee tanta naturaleza como historia. Apenas a tres kilómetros de las Dehesas de Cercedilla, hay que subir por la calzada romano-borbónica y pasar por el Puente del Descalzo, donde aún se conserva la parte empedrada de la calzada. A la altura del paraje conocido como Los Corralillos, hay que tomar la carretera de la República, y llegar al desvío de la Senda Victory, unida al arroyo de la Navazuela. A pocos metros, una pasarela sobre el mismo arroyo, lleva a la chorrera. Cerca están los miradores de los Poetas y el Reloj de Camilo José Cela.

La Chorrera de Mojonavalle se esconde en un valle con un clima perfecto para albergar especies propias de latitudes boreales. Abedules de corteza blanca, ancianos tejos, y majuelos de blancas flores, aglutinan una imponente biodiversidad de gran valor ecológico. Por ello, algunos de los ejemplares cercanos a la Chorrera de Mojonavalle, están incluidos en el Catálogo de Árboles Singulares de Madrid. Y en Rascafría está la Cascada del Purgatorio, uno de los parajes más bonitos de la Sierra de Guadarrama. A estos dos saltos, que forman el arroyo del Aguilón, se puede acceder a través de una preciosa ruta que parte desde el Puente del Perdón, fundido con el legendario Monasterio de Santa María de El Paular. Inverosímil pero cierto, a menos de treinta minutos de la gran urbe de Madrid, se resguardan las Cascadas del Hervidero. Desde San Agustín de Guadalix, tras el puente que hay a la salida del pueblo y paralela al río, entre frondosa y colorida vegetación, se llega a los saltos del Hervidero y el fenomenal charco que forman las aguas del Guadalix.