Las cinco calles más románticas de España

Hay calles en España, paseos y caminos donde es más fácil regalar una declaración de amor. Son lugares de una belleza inenarrable, ubicados en ciudades únicas donde late un viejo romanticismo y un valioso patrimonio artístico.

Carolina Oubernell
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Carrera del Darro, Granada

Quizá sea una de las calles más bellas de España. O mejor aún: Quizá figure entre las más bellas del mundo. La Carrera del Darro de Granada es un lugar único que une Plaza Nueva y el Paseo de los Tristes a lo largo del cauce del río Darro, cuyas aguas nacen entre las estribaciones de la inminente Sierra Nevada. Moteada de edificios históricos como la Casa de Castril, el Convento de Santa Clara o la iglesia de San Pedro y San Pablo, la Carrera termina en la bella plaza del Padre Manjón desde donde se advierte una de las vistas más impagables de la Alhambra con la torre de Comares presidiendo el gran conjunto monumental nazarí. 

Calle de Pintor Rosales, Madrid

La calle más romántica de Madrid se extiende entre el Templo de Debod y el Parque del Oeste. Es la calle dedicada al pintor Eduardo Rosales, un bulevar de aroma parisino, historicistas edificios, delicioso comercio, sugerentes negocios de restauración y un mirador frente al oeste de la capital y las primeras estribaciones de la Sierra de Guadarrama. La calle es una incitación permanente a ser paseada. Desde el viejo templo de adoración al dios Amón hasta las praderas de césped siempre verde del Parque del Oeste se extiende una avenida en la que confesar lo que uno siente por el otro. Pocos lugares de la capital abren tanto el corazón.

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El Puente del Tajo, Ronda

Ronda es el prototipo de la ciudad romántica española. No hay un lugar en el país más vinculado a una corriente estética, a un momento histórico y a una nómina tan grande de viajeros –ingleses y franceses sobre todo– que pontificaran en sus crónicas la belleza de esta ciudad ideal y prototípica del sur. El Puente del Tajo salva el precipicio por donde se despeñan las aguas del río Guadalevín. Une la ciudad nueva y la ciudad vieja. En esta última la calle Armiñán ejerce de columna vertebral. A un lado y otro se alzan casonas y palacios barrocos, y se diría que en cualquier momento saldrán de ellas caballeros despechados y damas de ardiente corazón dispuestas a todo por hallar el amor de su vida.

Paseo de San Saturio, Soria

Aún están escritas en las cortezas de los álamos de la ribera inscripciones que son nombres de enamorados. El famoso poema de don Antonio Machado evoca las declaraciones de amor en el paseo entre San Polo y San Saturio, en Soria, junto a las aguas quietas del río Duero. El paseo más famoso de la ciudad castellana es un lugar idílico y mágico. Los puentes que unen una orilla y otra están llenos de candados con el nombre de parejas que se prometen amor eterno. Al otro lado del paseo de San Saturio aguarda el viejo cenobio de San Juan de Duero donde el también poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer situó alguna de sus más célebres leyendas vinculadas al Monte de las Ánimas.

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Huerto de Calixto y Melibea, Salamanca

El huerto más famoso de la célebre novela La Celestina de Fernando de Rojas se halla en la calle Arcediano de Salamanca, a un salto de la ribera de río Tormes. El huerto es en realidad un delicioso jardín donde la leyenda sitúa los encuentros de una de las parejas de amantes más famosas de la literatura española de todos los tiempos. A la entrada, entre el trajín universitario tan característico de la ciudad, hay una escultura de la alcahueta y una vez dentro el visitante disfruta de una de las vistas más bellas de la vieja catedral y de las faldas urbanas que descienden hasta las orillas del río.