Dormir en una vivienda mongol en el valle del Jerte. Así es el primer alojamiento singular de Extremadura

El jardín de las delizias, en pleno valle del Jerte, ofrece la posibilidad de dormir en este tipo de viviendas nómadas que son Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

María Escribano
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Foto: Ángel Vicente Simón Tejeiro

El 27 de enero de 2021 empezó a funcionar como establecimiento turístico singular en Extremadura El jardín de las delizias, situado en Casas del Castañar, en pleno campo ecológico de cerezos en el valle del Jerte. Se trata del primero que consigue este calificativo en la comunidad autónoma, una nueva categoría que introdujo la Ley 6/2018, que modificaba la Ley de desarrollo y modernización del turismo de Extremadura de 2011.

La nueva norma del año 2018 definía estos establecimientos singulares como aquellos excepcionales o que tienen unas características o morfología especiales que no les permiten encuadrarse en los restantes tipos de establecimientos turísticos definidos en la ley. Y verdaderamente El jardín de las delizias es excepcional y tiene una morfología especial. El complejo está formado por tres yurtas o ger, las típicas viviendas circulares utilizadas por los mongoles en las estepas de Asia Central. Es la gran oportunidad de hospedarse en unas viviendas que en Mongolia están designadas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde 2013.

Interior de una de las yurtas.  | El jardín de las delizias

Los dos responsables del proyecto, Leticia y José, se enamoraron de estas viviendas singulares viendo un documental de La 2 hace más o menos 10 años y desde ese momento empezaron a maquinar cómo se fabricaban, si se podrían comprar aquí en España… “También empezamos a investigar toda la simbología y el significado que tienen las yurtas”, nos cuenta Leticia, quien también es presidenta de TuJerte, la Asociación de Turismo del Valle del Jerte. El montaje y desmontaje de estas viviendas representa el antiguo mito del Caos y el Orden, presente en todas las culturas nómadas de Asia Central, y también es una representación de todo el universo como un microcosmos.

Es el primer alojamiento singular de Extremadura.  | El jardín de las delizias

La ger existe desde hace más de 2.000 años en Mongolia y es habitual que los habitantes de estas tierras de Asia Central la monten y desmonten hasta cuatro veces al año con el fin de encontrar pastos para sus rebaños. En su incorporación en la Lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, la Unesco destacó su fabricación artesanal, que requiere el trabajo conjunto de una familia o una comunidad. Los hombres tallan la madera y, junto con las mujeres, la pintan, cosen las lonas y fabrican el fieltro que compone la estructura. Aquellos que las fabrican son muy respetados en la comunidad y las operaciones de montarlas y desmontarlas se realizan siempre en familia, permitiendo que los niños aprendan a hacerlo observando a los adultos. Una de las partes más especiales de la ger es su corona, una estructura circular abierta en el techo que permite la ventilación y la entrada de luz solar. Esta corona suele adoptar la forma, por influencia del budismo, de la rueda del Dharma y es el elemento más duradero de la vivienda y el que se hereda de padres a hijos.

Interior de otra de las yurtas.  | El jardín de las delizias

El jardín de las delizias ha logrado traer un trocito de Mongolia a España gracias a estas yurtas (ger) originales del país oriental fabricadas de manera artesanal, con su madera pintada y ornamentada con motivos tradicionales, cubiertas de lonas y fieltro, sus pilares, sus paredes compuestas de una trama flexible de varas de madera, su revestimiento de suelos… Por dentro, son una explosión de color y cuentan con todos los servicios, como climatización, baño propio, cama, televisión… Los que ya las han probado manifiestan que son comodísimas.

Cada yurta dispone también de jardín privado en 200 metros de parcela, ya que el complejo se encuentra situado en una gran finca ecológica de cerezos y otros árboles frutales, el lugar ideal para estas construcciones singulares que pueden presumir también de ser una construcción ecológica y bioclimática y de estar aisladas térmica y acústicamente, así como de ahorrar energía.

Panorámica de la finca.  | El jardín de las delizias

Tal nivel de perfección les ha costado trabajo, inversión y decenas de permisos a sus dueños; desde la recalificación del terreno hasta un proyecto de arquitectura, pasando por permisos de urbanismo, de la Mancomunidad de Municipios del Valle del Jerte, de Turismo… Sin contar todas las obras necesarias para dotar de servicios la finca (como agua potable, sanitarios, luz…) y amueblar las construcciones. “Todo lo que está dentro de la yurta está hecho a medida para ella, por lo que el coste es increíble”, explica Leticia. Ese es el motivo por el que actualmente estén en funcionamiento solo dos de las tres yurtas disponibles en la finca (una para dos personas y la otra para tres); la tercera está terminando de acicalarse.

Finalmente, el delicioso jardín de Leticia y José vio la luz tras 10 años, en los que fueron invirtiendo poco a poco en sus yurtas lo que ganaban con una casa rural y un apartamento que tienen en la zona. Hace unos días, este singular establecimiento era galardonado con uno de los Premios Turismo otorgados por El Periódico de Extremadura, en colaboración con el Ayuntamiento de Alcántara y también recibía la visita de la consejera de Cultura, Turismo y Deportes de Extremadura, Nuria Flores Redondo. Sus propietarios desean que pronto lo puedan hacer también clientes de fuera de la comunidad autónoma en cuanto se levanten las restricciones de movilidad por la pandemia. Pero pandemia mediante, lo cierto es que este tipo de alojamiento es ideal en estos tiempos. “No queremos ofrecer lo que todo el mundo ofrece. Queremos hacerlo de una manera muy exclusiva, muy privada, donde tú vengas y no tengas que estás rozándote con nadie. Cada yurta tiene 200 metros de parcela, con su mobiliario privado…”, explica Leticia.

Frutales en el jardín.  | El jardín de las delizias

Y espacio no es lo único que ofrecen. Este inmenso jardín busca que el cliente se reencuentre con la naturaleza, algo que podrá hacer tanto en la finca como en los alrededores, con la famosa Garganta de los Infiernos o el Parque Nacional de Monfragüe relativamente cerca. También ofrecen experiencias de astroturismo, tan de moda, o rutas en kayak o 4x4 por la zona. Pero si no quiere salir del jardín, hay servicio de masajes, terapias naturales…

También se ofrecen masajes.  | El jardín de las delizias

Se encuentran a unos 15 minutos en coche de Plasencia, en la carretera N-110. Km. 390,3 de Casas del Castañar, Cáceres. Más info en www.eljardindelasdelizias.com y 605 82 93 29/630924479.