Las 15 paradas esenciales del Camino francés

Fue el primer camino a Santiago declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en 1993. Dentro de España se puede comenzar por Aragón o Navarra y discurre por importantes ciudades, catedrales y localidades repletas de arte e historia

Antonio Guerrero
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Foto: Bepsimage / ISTOCK

Desde San Juan de la Peña hasta Santiago de Compostela, estos son algunos de los tesoros que el peregrino puede encontrarse en el histórico Camino Francés, el itinerario jacobeo más reconocido internacionalmente y uno de los símbolos de la unidad europea. 

1. San Juan de la Peña

Claustro del Real Monasterio de San Juan de la Peña.  | Marta Ortiz / ISTOCK

Los peregrinos que entren en España por Somport (Pirineo aragonés), una vez hayan pasado por la estación de Canfranc y la ciudad de Jaca, se encontrarán con un desvío, a algo más de cinco kilómetros de esta última localidad, que los llevará hasta San Juan de la Peña. Un cenobio de 920, de origen rupestre, panteón de los reyes aragoneses y donde se dice que se custodiaba el Santo Grial.

El monasterio antiguo consta de las iglesias inferior (mozárabe) y superior (románica) y de un claustro románico bajo la enorme roca. El monasterio nuevo, de estilo barroco, tiene una espectacular fachada del s. XVII. Llegar hasta allí supone un desvío de unos 10 km (con una fuerte subida), por lo que merece la pena añadir una etapa más a nuestro Camino y pernoctar en Santa Cruz de la Serós.

2. Santa María de Eunate

Santa María de Eunate.  | Tramont_ana / ISTOCK

Cuando queda muy poco del tramo aragonés, a punto de encontrarse con el navarro en Obanos, aparece la impresionante iglesia de Santa María de Eunate, seguramente el templo más enigmático del románico español. Una construcción de planta octogonal, con espadaña central, rodeada de una arquería sin cubierta cuya utilidad se desconoce. Erigida en 1170 y consagrada a la Virgen María, su nombre significa, en euskera, 100 puertas, y cuenta la leyenda que lo construyeron los templarios; aunque los historiadores se inclinan por establecer su autoría en la orden hospitalaria de San Juan de Jerusalén, que la habría construido como linterna de muertos y faro para los peregrinos. En los capiteles de su portada se puede observar la imagen de dos hombres barbudos que, si se miran al revés, se tornan en machos cabríos. 

3. Alto del Perdón

Escultura de peregrinos de Vicente Galbete en el Alto del Perdón. | Iñigo Fdz de Pinedo / GETTY

Aquellos que han optado por entrar en España por la localidad navarra de Roncesvalles, y ya han pasado por Pamplona, Cizur Menor y Zariquiegui, se encontrarán con la fuerte subida al Alto del Perdón. Allí, donde antiguamente hubo una ermita (donde el peregrino debía confirmar su voluntad de llegar hasta Santiago de Compostela) y un hospital de peregrinos, ahora se levanta una procesión escultórica metálica, obra de Vicente Galbete, erigida en 1996 por los Amigos del Camino de Navarra, que representa a un grupo de peregrinos por “donde el camino del viento se cruza con el de las estrellas”. El conjunto está formado por 12 personajes, dos caballos, un asno, un perro y un pájaro. La bajada, en dirección a las ruinas de la aldea de Akiturrain, es una fuerte pendiente donde las rodillas se resentirán.

4. Puente la Reina

Puente la Reina.  | Nachosuch / ISTOCK

Su nombre le viene del puente románico situado al final del pueblo, al que se accede por un arco de piedra. No hay mucha certeza sobre quién mandó construir este elegante puente de siete ojos (uno de ellos, enterrado), del siglo XI. Se dice que fue la reina Muniadona de Castilla, viuda de Sancho III el Mayor; pero también pudo ser la reina Estefanía, esposa de García el de Nájera. Pero, sin duda, el lugar más misterioso de Puente la Reina es la iglesia del Crucifijo, cuyo origen se atribuye a la Orden del Temple y que guarda en su interior un Cristo que, en vez de estar crucificado en una cruz, lo está sobre una pata de oca, símbolo de algunas hermandades de canteros. Al parecer, fue regalado en el siglo XIV, a su regreso de Santiago, por unos peregrinos renanos, que lo llevaron a cuestas durante su peregrinación.

5. Juego de la Oca

Puente de piedra en Logroño.  | jcfmorata / ISTOCK

De Puente la Reina al Puente de Piedra. De puente a puente. Como en el Juego de la Oca, cuyo origen muchos sitúan en el Camino de Santiago, ya que sería como una representación de este y de la vida misma. Y por el Puente de Piedra se entra en la ciudad de Logroño, en la que existe un gran tablero de este juego, junto a la iglesia de Santiago el Real (siglo XVI). Se trata de un enorme mosaico situado en el suelo de una plaza, presidida por la Fuente del Peregrino, que representa el Juego de la Oca y cuyas imágenes son localidades y monumentos que nos iremos encontrando a lo largo del Camino. El lugar está decorado con enormes dados, como una gigantesca invitación a jugar a este atávico juego.

6. Santo Domingo de la Calzada

Monumento a los peregrinos frente al monasterio de San Francisco en Santo Domingo de la Calzada. | Stanislava Karagyozova / ISTOCK

Al poco de entrar en tierras de Burgos, nos encontramos con la localidad de Santo Domingo de la Calzada, cuya bella catedral está consagrada al santo del mismo nombre. Mezcla de románico y gótico, y con un maravilloso retablo mayor, este impresionante templo rinde homenaje al santo que más hizo por los peregrinos, construyendo calzadas, puentes, iglesias y hospitales, y que también obró el famoso milagro del peregrino ahorcado y el ave que cantó después de muerto (“Santo Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de asada”), hecho maravilloso que se recuerda con un gallo y una gallina vivos que ocupan una recargada jaula situada sobre una puerta de la catedral, muy cerca de donde se encuentra el sepulcro del santo. El antiguo hospital del siglo XII para acoger a los peregrinos, situado frente al templo, es ahora un parador nacional, en el que destaca su vestíbulo de arcos góticos y artesonados de madera.

7. San Juan de Ortega

Monasterio de San Juan de Ortega.  | lkonya / ISTOCK

El principal discípulo de Santo Domingo de la Calzada era Juan de Quintanaortuño, más conocido como San Juan de Ortega. Este peregrinó a Jerusalén en 1112 y, convencido de que San Nicolás de Bari le salvó de un naufragio, erigió una iglesia en su honor en un lugar llamado ortega (de ortiga), en los Montes de Oca. La iglesia, conocida ahora como San Juan de Ortega, contiene el sepulcro del santo (obra de Gil de Siloé) y, entre sus muros y columnas románicas, cada año ocurre el llamado Milagro de la Luz: coincidiendo con los equinoccios (el 21 de marzo y el 22 de septiembre) y hacia las 17:00 hora solar, un rayo de luz entra por una ventana ojival, en el muro occidental del templo, y se proyecta sobre un capitel que representa la Anunciación. Y la imagen de la Virgen, que debería mirar a San Gabriel, mira hacia la luz.

8. Arco de los Antonianos 

Arco de los Antonianos, en el Monasterio de San Antón, Castrojeriz. | Joel Carillet

Todavía en la provincia de Burgos y a unos cuatro kilómetros del pueblo de Castrojeriz, los peregrinos viven una de las experiencias más inolvidables del Camino Francés, al pasar bajo el esbelto Arco de los Antonianos, perteneciente a las ruinas de un convento de la Orden Hospitalaria de San Antonio, fundado en 1146 bajo el patrocinio de Alfonso VII. Sus monjes, de hábitos negros, portaban unos báculos en forma de tau (letra griega y hebrea que San Francisco utilizaba como firma) y se decía que tocando las extremidades de los enfermos con estos bastones curaban el llamado Fuego de San Antón, que, en realidad, era ergotismo gangrenoso producido por el consumo prolongado de pan de centeno contaminado por el hongo cornezuelo. Y la milagrosa cura no era el báculo, sino comer pan de trigo candeal.

9. Frómista

Canal de Castilla a la altura de Frómista. | Bepsimage / ISTOCK

Ya en la palentina Tierra de Campos, una vez dejado atrás Castrojeriz y el empinado Alto de Mostelares, la ruta jacobea se encuentra, a la altura de Boadilla del Camino, con el Canal de Castilla, por cuya orilla izquierda seguirán adelante los peregrinos. Más tarde, y cruzando por una de las artísticas esclusas del canal, entrarán en la localidad de Frómista que les regalará la visión de una de las joyas del románico español: la iglesia de San Martín de Tours. Fundada en 1066 por la condesa de Castilla, doña Mayor, perteneció a la Orden Benedictina. Y aunque en el siglo XIX sufrió una controvertida restauración, lo cierto es que resulta un placer para la vista admirar sus más de 300 canecillos, sus tres naves y ábsides semicirculares, sus torrecillas, el cimborrio octogonal sobre el crucero y sus bellos capiteles interiores.

10. Órbigo

Puente del Paso Honroso, en Hospital de Órbigo. | demachi / ISTOCK

Después de pasar por la ciudad de León, el Camino nos lleva hasta el puente del Paso Honroso, que une las localidades de Puente de Órbigo y Hospital de Órbigo. Se trata de una gigantesca construcción medieval del siglo XIV, formada por 19 arcos de piedra, por lo que es uno de los puentes más famosos del Camino Francés. Su fama también le viene de cuando, en 1434, el caballero leonés Suero de Quiñones, queriendo demostrar su amor a Leonor de Tovar, juró que protegería el puente desafiando a todos los nobles que por allí cruzasen, para lo que pidió permiso al rey Juan II de Castilla. Tras romper 300 lanzas, entre el 10 de julio y el 9 de agosto, Suero de Quiñones y sus nueve compañeros de torneo peregrinaron hasta Santiago, llevando una gargantilla de oro que se guarda en la catedral compostelana. Estas justas se recrean cada primer fin de semana de junio.

11. Astorga 

Catedral de Astorga.  | Manel Vinuesa / ISTOCK

Lugar de encuentro de caminos. Ya, desde que los romanos la bautizaron como Asturica Augusta, allí se unían nueve calzadas. Muchos años después, Astorga se convirtió en un centro importantísimo para los peregrinos, pues llegó a tener hasta 25 hospitales ya que allí confluyen el Camino Francés y la Vía de la Plata (cuyo nombre no tiene nada que ver con tan valioso metal, sino que corresponde a una mala utilización fonética del andalusí al-Balat, que significa camino empedrado). De entre las muchas visitas que se pueden realizar, destaca el neogótico Palacio Episcopal, que diseñó Antoni Gaudí. Este edificio, que parece salido de un cuento de hadas, contiene el Museo de los Caminos. También merecen ser visitadas las murallas, la Ergástula (edificio romano) y la catedral, junto a la cual se pasa para continuar el Camino.

12. Cruz de Ferro

Cruz de Ferro. | Sergio Formoso / GETTY

Este es, sin duda, el hito más famoso del Camino Francés. Se dice que donde hubo un altar dedicado al dios Mercurio (protector de los caminantes) se eleva, a modo de milladoiro, un poste de madera de roble, en cuyo extremo superior se encuentra una humilde cruz de hierro. El conjunto está rodeado de pequeñas piedras que forman un mágico montículo de deseos, ya que cada una de ellas ha viajado en la mochila de un peregrino, que la transporta desde su lugar de origen y abandona en este sagrado lugar. Al cumplir esta tradición, algunos suplican un favor y otros, sencillamente, invocan protección. Desde allí el Camino nos lleva hasta Manjarín, un pueblo abandonado y reconvertido en un peculiar albergue para peregrinos por el Círculo Templario de Ponferrada y cuyo hospitalero, Tomás, es muy popular entre los caminantes.

13. Villafranca del Bierzo

Iglesia de Santiago Apóstol, en Villafranca del Bierzo. | Juan-Enrique / ISTOCK

Atrás quedaron el imponente castillo templario de Ponferrada y el bonito pueblo de Cacabelos, cuando se llega a Villafranca del Bierzo. Y la fama, entre los peregrinos, de esta localidad no lo es por su castillo o su colegiata, sino por la Puerta del Perdón de la pequeña iglesia románica de Santiago (s. XIII), junto al Camino, a la entrada del pueblo. Este portón, por un privilegio que concedió el papa Calixto III, solo se abre los Años Santos para que los peregrinos enfermos, que ya no puedan seguir el viaje, pasen por ella y obtengan el jubileo sin llegar a Compostela. Cerca de la iglesia se encuentra el albergue Ave Fénix, de la familia Jato; otra institución en el Camino Francés.

14. O Cebreiro

El Camino de las flechas amarillas.  | Andres Victorero / ISTOCK

Aunque, con sus 1.296 metros de altitud, O Cebreiro no es el punto más alto del Camino Francés (le superan Somport, la Cruz de Ferro y el Alto del Poio), para algunos es una de las grandes ascensiones de la ruta. Quizá sea porque se supera la última barrera montañosa, se entra en Galicia y se vislumbra el final de la peregrinación. En lo alto hay una aldea, en la comarca de los Ancares lucenses, donde todavía quedan pallozas perfectamente conservadas. Junto a estas, se alza el santuario de Santa María la Real (s. IX y X), en el que se produjo, en 1300, el llamado Santo Milagro, cuyas reliquias se guardan en su interior (del cáliz se llegó a decir que era el mismísimo Santo Grial). De esta iglesia fue párroco Elías Valiña, el que inventó las flechas amarillas para señalizar el Camino.

15. Monte del Gozo

El Monte del Gozo, o Monxoi en gallego, es donde los antiguos peregrinos se arrodillaban a la vista de las torres de la Catedral de Santiago y cantaban el Te Deum. Allí mismo, existe, desde 1993, un conjunto escultórico de unos peregrinos de bronce, obra del gallego José María Acuña. Según cuenta el escritor y peregrino Antón Pombo, había una tradición entre los grupos de romeros: desde la ermita de San Marcos salían corriendo para ver quién era el primero en vislumbrar las torres de Santiago. Al ganador se le declaraba rey de la peregrinación y así lo hacían constar por escrito al dorso de su Compostela. Desde allí, ya solo queda un trecho de poco más de cuatro kilómetros, durante el que los peregrinos de antaño entonaban el Dum Pater familias, el canto jacobeo más antiguo del que se hace eco el Códice Calixtino.