Cinco motivos para descubrir Astorga, la ciudad de todas las culturas

Un paseo por esta joya leonesa que es una interesante encrucijada de caminos

Noelia Ferreiro
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Foto: Fer33 / ISTOCK

Un campamento militar romano. Un nudo de comunicación de los territorios del norte. Un lugar de paso de todos los pueblos y culturas que han escrito la historia de España. Con todas estas facetas, Astorga no sólo es el lugar donde evocar el más rico patrimonio arqueológico y monumental, sino también la ciudad donde revivir un esplendor pasado que da forma a su presente.

Joel Carillet / ISTOCK

Porque esta joya leonesa sigue siendo una encrucijada de caminos para los moradores, peregrinos y visitantes que se acercan a conocer sus grandes reclamos de su riqueza histórica. Y aunque son muchos los atractivos que ofrece, estos son los que no puedes perderte en una primera visita:   

El Palacio de Gaudí

El gran icono arquitectónico de Astorga es también la obra más destacada de Antonio Gaudí fuera de Cataluña. Un proyecto que no estuvo exento de desavenencias, pero que acabó despuntando en el panorama monumental de la ciudad desde su conclusión en 1913 (las obras se habían iniciado en 1889) y su reconversión en 1963 en el Museo de los Caminos.

El Palacio es la obra más destacada de Antonio Gaudí fuera de Cataluña. | pabkov / ISTOCK

De líneas neogóticas, se trata de un palacio en el que se expone una genial reinterpretación del arte medieval con innovaciones brillantes como las arcadas abocinadas del acceso principal o los capiteles estrellados. La visita a edificio se completa con un paseo por los jardines, con el que admirar la atmósfera romántica que generan las cuatro torres cilíndricas coronadas por chapiteles.

Este palacio es la obra más destacada de Antonio Gaudí fuera de Cataluña. | Juan-Enrique / ISTOCK

La catedral

Su construcción comienza en 1471, pero no es hasta el siglo XVIII cuando se culmina, lo cual permite apreciar una considerable evolución estilística. Para muestra, las dos fachadas, una barroca y otra renacentista, cuyos rasgos merece la pena detenerse a contemplar durante largo rato. También hay que descubrir su interior, con un retablo que está considerado el primero del Romanismo español y la mejor obra de Gaspar Becerra. Excepcional imaginería, tallas con influencias bizantinas y retablos hispanoflamencos son, entre otro muchos, tesoros que también podemos encontrar.

Catedral de Astorga, en Leon | Leonid Andronov / ISTOCK

La ciudad romana

Astorga debe su origen a una fundación romana de la época del emperador Augusto, cuyas huellas pueden seguirse en una sorprendente ruta que debe finalizar en el Museo Romano, inaugurado en el año 2000 para mostrar las piezas más significativas de las distintas excavaciones arqueológicas. Así podemos pasear por la histórica Astúrica Augusta, que mantiene buena parte de sus murallas. Bajo los edificios del centro se hallan los restos de termas, basílicas, el foro... y hasta so las cloacas romanas, que han sido utilizadas hasta el siglo XX. En definitiva, un repaso de dos mil años que incluye también puertas y mosaicos.

Muro romano de  Astorga | Mercedes Rancaño Otero / ISTOCK

El Museo del Chocolate

Astorga es la ciudad chocolatera por antonomasia. La elaboración de este manjar ha sido, hasta los tiempos que corren, una de sus principales industrias. Se dice que en el siglo XVIII ya tenía ocho artesanos chocolateros que evolucionaron hasta 50 fábricas de chocolate en los inicios del siglo XX. Aunque hoy esta actividad ha descendido considerablemente, queda la memoria de este dulce en el que está considerado uno de los mejores Museos de Chocolate del mundo. No sólo expone una esmerada colección de cartelería y etiquetados, con piezas litográficas que son una delicia, sino que además muestra todos los detalles sobre esta tradición, su cultivo y sus procesos de elaboración.

Museo del Chocolate de Astorga | Museo del Chocolate de Astorga

La gastronomía

Aunque aún quedan muchos monumentos, no podemos pasar por alto este apartado fundamental en toda visita a Astorga. Porque esta ciudad ha heredado una rica tradición gastronómica en la que el plato estrella es el cocido maragato, con tres vuelcos que se comen al revés: la carne, los garbanzos y la sopa. Otras delicias son el congrio al ajoarriero, la cecina de vaca y las carnes de vacuno y lechazo procedentes de la vecina Sierra del Teleno. Por no hablar de los dulces como las mantecadas y los hojaldres.