Piscinas para soñar

Junto al mar, en la azotea de un edificio del centro de la ciudad o en plena Naturaleza. En cualquier lugar puede encontrarse ese oasis tanto tiempo anhelado durante los fríos meses de invierno. Sol y piscina forman un tándem perfecto, una combinación irresistible que nos hace sentir que el cielo también puede estar en la tierra. Solo hay que ponerse el bañador, lanzarse al agua… y disfrutar.

Silvia Roba
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Foto: Thierry Delsart

Es el sueño de muchos: dejar pasar las horas en una hamaca junto a la piscina tumbado al sol. También la imagen que mejor define el relax más absoluto, el descanso, las vacaciones. En el valle de Valldemossa, en Mallorca, existe un lugar donde ese deseo se hace realidad. Finca Son Brondo es una posesión rural cuyos orígenes se remontan al siglo XI. El intenso verdor que proporciona el paisaje de la serra de Tramuntana que la envuelve se mezcla con el que brinda su jardín, cubierto de tilos y palmeras, con un inquilino muy especial: un pavo real de nombre Feliz. El antiguo aljibe de la casa es hoy una espectacular piscina, cuyas aguas, continuamente renovadas, provienen de una fuente natural, un manantial que abastece a todo el hotel a través de un arco.

En la isla existen muchos más remansos de paz, como Cap Rocat, un mundo aparte que encuentra acomodo en una antigua fortaleza militar. Instalada en sus murallas, tras las almenas, toda una sorpresa: una piscina de agua salada. Sus vistas a la bahía de Palma la convierten en un idílico mirador. También idílica es la Habitación de El Cabo, con tres terrazas a diferentes alturas, piscina privada y un gazebo de madera para contemplar la panorámica y dejarse mimar por la brisa del mar.

caprocat.com

Entre viñedos se esconde el Hotel Torralbenc, en lo alto de una colina del municipio de Alaior, en el interior de Menorca, privilegiado enclave para descubrir la costa sur de la isla. Piedra caliza, madera noble y tejidos naturales en tonos blancos y ocres dan vida a cada uno de los espacios de esta finca tradicional, con habitaciones y suites independientes, como la Pool Cottage, con piscina privada. Para el uso de todos los huéspedes queda una magnífica exterior de agua salada, hasta cuyas tumbonas llega un agradable aroma a romero.

Enrique Palacio

Este es, sin duda, un lugar muy recomendable para parejas, como lo es también La Garriga de Castelladrall, una masía con vistas al macizo de Montserrat (Barcelona). Hasta aquí se viene a conectar con la Naturaleza y a experimentar la verdadera vida en el campo. El antiguo pajar de la casa ha dado paso al comedor; la almazara, a una sala de estar, con chimenea en invierno, y la bodega, a un bar, en el que es posible degustar una amplia selección de vinos. Cuenta con 14 habitaciones de decoración rústica, y una piscina junto a la era totalmente integrada en el entorno. Aunque esté al aire libre, es un rincón íntimo en el que reina el silencio, interrumpido solo por el canto de los pájaros.

Unspecified

Pero las piscinas no tienen que ser siempre sinónimo de calma total. Hay también hoteles que han hecho de ellas obligados puntos de encuentro, sitios de moda para darse un chapuzón entre cócteles, música y buen ambiente. Es el caso de las del W Barcelona, que se corresponden con las terrazas Wet, solo para clientes, y la Sun Deck, abierta a todo el mundo, con impresionantes vistas al Mediterráneo y tres exclusivas Wow Cabanas que se alquilan para grupos. En la temporada estival son el place to be de referencia.

En Madrid lo es la piscina del Hotel Emperador, la más grande que se puede encontrar en una azotea en la ciudad, con 15 metros de largo, diez de ancho y tres de profundidad. A partir de junio, ¡habrá que probarla! A su alrededor, césped, hamacas y lo más importante: unas vistas increíbles, sobre todo al caer la tarde. La panorámica, de 360º, es única: ahí está la Gran Vía en todo su esplendor, las torres de la Plaza de España, el Palacio Real... y la sierra de Guadarrama en el horizonte.

emperadorhotel.com

Por su tamaño destaca también la piscina del Gran Meliá Palacio de Isora, la más grande de agua salada de Europa dentro de un hotel, que discurre en paralelo al paseo marítimo de este municipio del sur de Tenerife. En sus 7.500 m2 se suceden diferentes ambientes, para que puedan disfrutar tanto los mayores como los más pequeños, con sus respectivas zonas de restauración. Sus aires caribeños nada tienen que ver con el estilo oriental del Asia Gardens Hotel & Thai Spa, en Finestrat (Alicante), con cinco áreas de piscinas distintas, cada una con su propia denominación: Langkawi, o lo que es lo mismo, varias infinity pool en sucesión; Caras de Angkor, solo para adultos; Zen, climatizada y con jacuzzi; Thai Spa, con una temperatura constante a 30º, y las dos del Thai Club, exclusivas para clientes alojados en las suites y suites deluxe, con una zona de hamacas.

Si tenemos que elegir unas perfectas camas balinesas nos decantamos por las de la Finca Cortesín, en Casares (Málaga), estratégicamente situadas junto a su impresionante piscina de 35 metros de largo. Construido alrededor de dos patios principales de proporciones palaciegas, el hotel, cien por cien andaluz, cuenta con 67 luminosas habitaciones, como la Pool Suite, Club de Playa y Spa, con cabina de nieve y piscina cubierta.

masialagarriga.com

Nuestra última recomendación no puede ser más original: Torre do Río, en Pontevedra. Una fábrica textil rehabilitada del siglo XVIII, junto a un meandro del río Umia, a solo un kilómetro de Caldas, una de las villas termales con más tradición en España. Hay muchos rincones mágicos en este hotel, pero ninguno tanto como su piscina natural con cascada, rodeada de un entorno verde y único que hará sentir a quien se bañe en ella que lo hace en las aguas del propio río.