De Huesca al Tourmalet: la nueva ruta de los pirineos

A la manera de la Ruta 66 norteamericana y del Grand Tour suizo, este recorrido denominado Pirineos Road Trip, que une por carretera los mayores atractivos de ambos lados de la cordillera francoespañola, borra fronteras para convertirse en un destino rutero inexcusable de los que buscan un turismo activo y variado. Huesca es el punto de partida de esta ruta desde España y el tourmalet uno de sus enclaves más bellos.

Alfredo Merino
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Foto: ALFREDO MERINO

Vaya por delante que estamos ante un destino rutero y, como tal, los recorridos por carretera son su esencia verdadera. Aunque las posibilidades de esta ruta, que tiene a sus hermanos mayores en la norteamericana Ruta 66 y el Grand Tour de Suiza, van mucho más allá de los límites del asfalto de las estrechas carreteras pirenaicas. Más que el destino, que son todos por los que pasa, el objetivo del Pirineos Road Trip, que así se llama esta ruta, es el viaje en sí mismo. Un viaje que cruza de Norte a Sur, o viceversa, el país mágico de los Pirineos al tiempo que borra sus fronteras. Al final de cada etapa, que cada cual organiza a su gusto, siempre espera un spot de primer orden. Cultural, activo, de naturaleza, gastronómico, histórico o puramente hedonista, que hay para todos los gustos.  

ALFREDO MERINO

“Nuestra ruta quiere poner en valor la identidad pirenaica y es un espacio conjunto de promoción de ambos lados de Pirineos”, corrobora Isabelle Peliu, responsable de Turismo de Hautes Pyrénées. 

Este producto ha sido puesto en marcha por los responsables turísticos de ambas vertientes de la cadena montañosa. TuHuesca, de la Diputación Provincial de Huesca, y el Departamento de Turismo de Hautes Pyrénées. La ruta ha nacido para convertirse en un clásico de los viajes por carretera. No le faltan atractivos para ello: dos Parques Nacionales, dos Parques Naturales, tres sitios Patrimonio de la Humanidad, cinco destinos con marca de calidad Grand Sites Occitanie, ocho grandes puertos de montaña, ocho balnearios y una docena de localidades históricas. Todos ellos unidos por carreteras caracterizadas por su fuste y personalidad inolvidables.

“Es una propuesta de 800 kilómetros que realizan sucesivas paradas emblemáticas a ambos lados de la frontera. Nuestra intención es mostrar que, antes que separar nuestros dos países, estas montañas los unen y los convierten en un destino único”, explica Fernando Blasco, director de TuHuesca y uno de los padres del seductor proyecto.

Seis itinerarios 

La puesta en marcha de la ruta permite organizar itinerarios de extensión y duración variables: de un par de destinos a la docena, desde un fin de semana hasta diez o más días. El libro de ruta, que puede conseguirse en la web de la ruta o en las oficinas turísticas de las regiones implicadas, así como en una selección de hoteles y otros establecimientos, señala seis itinerarios para meterle mano a un trayecto tan extenso como intenso. Cita en primer lugar a los ineludibles, lugares de categoría universal, situados tanto en España como en Francia, “esos que hay que visitar al menos una vez en la vida”, señala Blasco. Lo Mejor de los Pirineos, La Gran Travesía de los Pirineos, La Vuelta de los Pirineos, Las Joyas de los Pirineos e Intensos Pirineos son las propuestas, aunque la unidad global de los destinos permite mezclarlas para obtener una ruta a la carta. 

MARGA ESTEBARANZ

Sobre el mapa, el Pirineos Road Trip es un recorrido circular, más bien estrellado, circunscrito al norte de Huesca y su territorio hermano del lado francés, cuyas entradas llevan a destinos de primer orden. De hecho, cada uno de ellos merece una visita, pero se trata de obtener una visión conjunta y transfronteriza. Descosiendo pasos fronterizos, subiendo puertos históricos y haciendo paradas en puntos irrenunciables, el Pirineos Road Trip aguarda a los viajeros verdaderos. Empezamos. 

Inicio: San Juan de la Peña

Desde TuHuesca señalan que San Juan de la Peña es un recomendable punto de inicio del periplo. Ya que estamos en España, les hacemos caso. Situado en las cercanías de Jaca, el histórico monasterio se protege bajo una enorme peña. Coincide en este lugar la ruta con otro recorrido histórico, el Camino de Santiago, en el que San Juan de la Peña es parada de primer orden. Su el monasterio fue el más importante del Alto Aragón durante la Edad Media. En realidad son dos monasterios que acogen un Panteón donde se enterraron los reyes del reino de Aragón. Su imagen más conocida es el extraordinario claustro que se protege bajo el voladizo de roca. Con maestría comparable a la del Pórtico de la Gloria, los capiteles de las arcadas reproducen escenas del Génesis y la vida de Cristo. Historia, mística y naturaleza empapan al visitante, que no encuentra el momento de abandonar la tranquilidad del templo y regresar al ajetreo cotidiano. 

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La cercana Jaca es la siguiente parada. El camino por el puerto de Oroel y Bernués es el más recomendable. Más largo y esforzado que la bajada directa a la capital jacetana, la belleza de los paisajes que cruza y los miradores sobre el valle de Tena y los Pirineos justifican la elección. El casco histórico de Jaca y sus monumentos, sobre los que destaca la catedral de San Pedro, señalan la importancia de la villa oscense. 

MARGA ESTEBARANZ

Rumbo al Norte, la siguiente parada lleva a la pintoresca localidad de Torla. La villa conserva algunos edificios tradicionales, aunque lo mejor que ofrece es la postal del caserío rematado por la torre de la iglesia parroquial delante de la tremenda muralla rojiza del Cotatuero. Es la entrada del Parque Nacional de Ordesa, uno de los espacios naturales más valiosos del continente europeo (ver recuadro). 

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Un hotel con mucha altura

El observatorio astronómico del Pic du Midi es un histórico centro con más de siglo y medio de vida que ha tenido momentos estelares en la historia de la relación del hombre con las estrellas, como la toma de imágenes de la superficie de la Luna para la preparación de las misiones Apolo. Situado a una altitud de 2.877 metros y sobre la estación invernal de La Mongie, ha sabido adaptarse a los tiempos actuales. Sin dejar de lado su esencia científica, en invierno es punto de partida de algunos de los fuerapistas más exigentes del esquí europeo. Durante todo el año, un singular hotel cuyas habitaciones son las mismas que utilizan los astrónomos. Solo puede accederse en teleférico, en un trayecto de vértigo sobre un vacío de 350 metros. Acoge un restaurante y un muy interesante museo. Desde sus terrazas, gracias a la pureza de la atmósfera de la alta montaña, las vistas abarcan todos los Pirineos y durante la noche son visibles en el Cosmos estrellado la contaminación lumínica de las lejanas Barcelona y Zaragoza. 

MARGA ESTEBARANZ

Emoción y gastronomía

Aínsa es el siguiente destino. Considerado uno de los pueblos más bonitos de España, ni un edificio rompe la armonía medieval del casco histórico. Cuenta con una pequeña judería en la que recientemente se ha descubierto un raro mikvé, baño ritual judío. Se organiza la villa en dos calles paralelas, la Mayor y la de la Santa Cruz, que trepan hasta el apogeo de la Plaza Mayor. Porticada, está considerada entre las más bellas de nuestros pueblos. Las escuadrillas veloces de golondrinas sortean con acrobacias los arcos de la plaza y el gentío que la visita para cazar a boca abierta cientos de mosquitos. 

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Encima de todo ello, la torre de la iglesia de Santa María es un extraordinario mirador sobre la población y las tierras del Sobrarbe, que se prolongan hasta las cercanas cumbres de los Pirineos.

“Somos uno de los principales destinos del Alto Aragón, por la excelente conservación de la villa, pero también por nuestra situación estratégica y por la amplia oferta cultural y gastronómica que tenemos”, reconoce satisfecho Enrique Pueyo, el dinámico alcalde de Aínsa-Sobrarbe, desde su Ayuntamiento sobre una Plaza Mayor en cuyas terrazas no es posible encontrar una mesa libre.

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El monasterio de San Juan de la Peña fue el más importante del Alto Aragón en la Edad Media 

En una de las esquinas abre sus puertas el tesoro gastronómico de Ainsa: el restaurante Callizo. Gobiernan sus fogones Josetxo Souto y Ramón Aso, Magu,  que ofrecen un espectáculo gastronómico en el que las papilas gustativas no son las únicas que disfrutan. “Es una experiencia gastronómica. A través de nuestro menú de hoy, por ejemplo, viajamos desde el paisaje del Somontano que nos rodea hasta los Pirineos”, señala la pareja en la gastrotienda situada bajo su restaurante, abarrotada de productos del terruño. Arriba hay tiempo para degustar un insólito menú que acoge caviar con remolacha, ceviche del Cinca con leche de tigre y ají amarillo, papada lacada con calabaza de radique y cosas así, elaboradas a base de emoción y sorpresa, plato a plato y durante dos horas. Más pronto que tarde, aseguran los expertos, a Josetxo y Magu les va a caer una estrella Michelin con la misma fuerza que el chaparrón estival que se ha desencadenado con violencia, poniendo en fuga al tropel de turistas que se refugian en los cercanos soportales. Cosas de Pirineos. 

MARGA ESTEBARANZ

Con las emociones a tope y satisfecha la andorga, Benasque es el siguiente objetivo. A los pies de los Montes Malditos, el valle es un prodigio de naturaleza dispuesta para turistas andarines. Entre las actividades, la más asequible lleva desde el Hospital de Benasque al Forau de Aigualluts. 

Ordesa, Parque Nacional centenario

Destino irrenunciable del Pirineos Road Trip, el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido es uno de los espacios naturales españoles más sobresalientes. El Centro de Visitantes situado en la localidad de Torla da cuenta de sus valores, destacando la sala dedicada al bucardo, cabra montés exclusiva del lugar cuyo último ejemplar desapareció en el 2000, siendo la primera especie extinguida en el tercer milenio. Ordesa celebró el año pasado sus primeros cien años de historia, como señala el vistoso mural frente a la entrada del centro. 

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Paraíso del montañismo, los amantes de las caminatas tienen en su territorio un objetivo preferente. Excursiones como las de la cascada de la Cola de Caballo, la Senda de los Cazadores y la Senda de las Flores se incluyen entre las rutas pedestres más hermosas de Europa. Más exigentes son las ascensiones a los veinte picos de tres mil metros aquí aposentados, con el Monte Perdido a la cabeza. Un recorrido por los Miradores, sucesión de balcones que se asoman al vértigo de Ordesa desde sus alturas, es la opción recomendable para los más comodones. Se contrata en alguna de las empresas autorizadas de Torla, que hacen el recorrido en vehículos todoterreno. 

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Ordesa incluye los cañones de Añisclo y Escuaín, joyas escondidas del Parque Nacional. Para alcanzarlos desde Torla hay que recorrer reviradas carreteras de montaña que pasan por aldeas tan adorables como Fanlo y Nerín. La ermita rupestre de San Urbez es la entrada al mundo salvaje y elemental del primero. En el segundo aguarda la mayor colonia de Europa del raro y escaso quebrantahuesos. 

El primer puerto

En pleno Parque Natural Posets-Maladeta, es un hermoso recorrido por los bosques y praderas del fondo de un valle recubierto de acónitos, rododendros y otras flores alpinas, hasta el sorprendente fenómeno geológico donde las aguas del glaciar del Aneto, que descienden tumultuosas, desaparecen bajo la tierra. Saldrán unos kilómetros después en el más impensable de los lugares: el alejado valle de Arán, donde se rendirán al Garona para cruzar el sur de Francia hasta el Atlántico. Hacia Arán continúa la ruta, para cruzar el valle de refilón y emprender la ardua subida al col del Portillón. Es el primer puerto de la travesía y el paso a la vertiente francesa. Al otro lado aguarda la presumida Bagnères-de-Luchon, que como su nombre indica mucho tiene que ver con el termalismo. Conocida al menos desde el siglo I antes de nuestra era, los romanos empezaron la explotación y fue en la segunda mitad del XIX y principios del XX la época de mayor esplendor. Dejamos la tentación de sus aguas termales, rumbo a nuestro destino, otro balneario algo menos anacrónico: Balnéa. 

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Orillado al recoleto lago de Génos-Loudenvielle, este Spa presume de ser el centro de balneoterapia más grande de montaña. Bienestar del cuerpo y de la mente en mitad de un paisaje que todavía en verano muestra sudarios de nieve en las alturas. Relax para afrontar el siguiente plato fuerte, la subida al observatorio del Pic du Midi y al Tourmalet, uno de puertos de montaña más luminosos de la galaxia de la bici. En especial para los centenares de ciclistas que todos los veranos peregrinan desde los lugares más diversos del mundo para subirlo. Más aún en años como este, en los que el Tour de Francia ha tenido en los 2.115 metros de su cima la meta de una de sus etapas más formidables. 

Los Altos Pirineos 

Al pie de la montaña, la acogedora Luz Saint-Sauveur, con su tranquilo casco histórico que rodea la rarísima iglesia amurallada de San Andrés, invita a caminar por sus tranquilas callejas. Auténtica rampa de lanzamiento desde la que cada día decenas de aficionados a las dos ruedas emprenden el ascenso a los míticos puertos que la rodean: Tourmalet, Luz Ardiden, Gavarnie, Hautacam, Soulor, Aubisque... También es puerta de entrada de los dos destinos de más relumbrón de los Altos Pirineos: Gavarnie y Cauterets. El primero, un gigantesco circo calizo de un kilómetro y medio de altura, donde se despeña la cascada más alta de Europa, de 423 metros. Vignemale es otra postal de montaña a la que se accede desde Pont d’Espagne, paraje de cuento desbordante de bosques y saltos de agua. 

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El Pirineos Road Trip enseña todo lo que atesora el país pirenaico, incluido el turismo religioso

El Pirineos Road Trip enseña todo lo que atesora el país pirenaico. No puede faltar, por tanto, el turismo religioso, con uno de sus destinos más preciados. Hablamos de Lourdes, naturalmente, donde a diario la fe mueve montañas... de turistas. “Somos el segundo destino de Francia en cuanto a número de camas. Por delante solo está París”, reconoce con indisimulado orgullo Laurent Ponzo, director comercial del Gran Hotel Gallia & Londres, histórico establecimiento situado en el centro de la urbe. Corine Laussu, de la Oficina de Turismo de Lourdes, añade que los turistas religiosos son mayoría, aunque las últimas temporadas la clientela se está diversificando en busca de actividades como el trekking, la bicicleta y la gastronomía. Y mientras lo explica, una pandilla de gaiteros escoceses entra en el vestíbulo del Gran Hotel entonando una ruidosa melodía mística que despierta el entusiasmo de las religiosas que adormecían en los sillones.

VIAJAR recomienda

Verano y otoño son los momentos más recomendables para realizar el Pirineos Road Trip. En invierno la nieve mantiene cerrados puertos como el Tourmalet. Es posible hacer algunas etapas en bicicleta. Es un trazado revirado con abundantes puertos, parajes tan impresionantes como el Congosto del Ventamillo, en los accesos a Benasque, y tiradas como las que llevan a Añisclo y Escuaín.

Redacción Viajar

Dónde dormir

Monasterio de Boltaña (barcelogrupo.com): ubicado en un monasterio del siglo XVII, cuenta con un Spa de más de mil metros cuadrados. Llanos del Hospital (llanossdelhospital.com): enclave del valle de Benasque al pie del macizo de las Maladetas, construido sobre el antiguo hospital de peregrinos. Hotel Les Templiers (hotel-luz.com): rústico y tranquilo establecimiento situado frente a la iglesia amurallada de Luz St-Sauveur. Grand Hotel Gallia & Londres (hotelgallialondres.com): este hotel de Lourdes es uno de los grandes hoteles de Pirineos.  

Dónde comer

Callizo (restaurantecallizo.es): desde Aínsa este restaurante propugna una tecno-cocina de alta calidad con productos locales y un concepto hermanado a las tierras del Alto Aragón. Premio al mejor restaurante de Aragón en 2018. Leyendas del Pirineo (leyendasdelpirineo.com): en Fiscal, el joven chef Alberto Abadía elabora con maestría sus interpretaciones de la gastronomía altoaragonesa. Biarritz (restaurantebiarritz.com): en Jaca, especializado en carnes a la brasa. A la Bonne Franquete (a-la-bonne-franquette.business.site): coqueto restaurante de montaña con menú contundente de especialidades locales, como la garbure, tradicional olla de verduras y carnes, y platos de caza en temporada. Hostelería del Pont d’Espagne (leyendasdelpirineo.com): carta correcta frente a la cascada más famosa de los accesos al lago de Gaube y Vignemale. Alexandra (tel.: +33 5 62 94 31 43): conocido restaurante de Lourdes que sirve cocina local y de temporada en el centro de la urbe.

Qué hacer

Ordesa y Monte Perdido. El acceso al Parque Nacional está prohibido a los vehículos particulares los meses de verano y el puente del Pilar. Tiene que hacerse en los autobuses públicos que llevan desde la entrada del Centro de Visitantes del parque a la pradera de Ordesa. Horario: de 6.00 a 20.30 horas. Precio ida y vuelta: 4,50 €

Balnéa (balnea.fr). Centro termolúdico del valle de Louron para disfrutar en familia del termalismo. Pase de dos horas: adultos, 19 €; familia dos adultos y dos niños, 46 €. Hay tratamientos a la carta. 

Circo de Gavarnie. Se alcanza por un cómodo camino desde la localidad de Gavarnie, donde alquilar un burro o un caballo para hacer el viaje sobre sus lomos.

Pont d’Espagne (cauterets.com). Ideal para excursiones por sus bosques. Acceso y aparcamiento hasta doce horas: 6 €. 

Más información

www.pyrenees.trip.es