Diez inolvidables viajes en tren

La estepa rusa, la fauna salvaje de África, las majestuosas montañas de Canadá y hasta el desolado paisaje de las Antípodas. Hay trayectos sobre raíles para los que no alcanzan las palabras.

Noelia Ferreiro
 | 
Foto: ISTOCK

Encarnan como ningún otro medio el romanticismo del viaje, la magia del trayecto en sí mismo. También suponen aventuras en las que el destino no importa y las prisas por llegar no existen. Y son recorridos en los que la meta es mucho más que un lugar: es otra época, otra dimensión… tal vez un sueño.

Nada hay nada como los trayectos en tren para despertar la mística viajera. Porque con ellos se ralentiza la marcha y el paisaje que se desliza por la ventana se va degustando despacio, sin perder detalle, como acontecía en los viajes de antaño. 

Algunos son sinónimo de lujo, auténticos palacios sobre raíles. Otros, un cúmulo de nostalgias como en los relatos de Agatha Christie o Paul Theroux. Y otros tantos expresión de progreso, como describe Víctor Hugo en un pasaje de Los Miserables: “Al rodar de esas poderosas máquinas, al soplo de esos monstruosos caballos de la civilización que comen carbón y vomitan fuego, la tierra, llena de gérmenes, tiembla y se abre para absorber las antiguas moradas de los hombres y dejar salir las modernas”.

Muchos de los paisajes más bellos del mundo están transitados por estos ferrocarriles evocadores y mágicos, que son fuente de inspiración para la literatura. Locomotoras que han sido protagonistas de estremecedores éxodos como el de la novela El Tren, de George Simenon; que han servido de escenario para crímenes perfectos como el de Extraños en un tren, de Patricia Highsmith y que incluso han ejercido de metáfora de una pasión como la de la trágica heroína rusa Anna Karenina, de Leon Tolstoi.

Con ese punto de leyenda e idéntica magia que en los libros, le invitamos a saborear diez viajes únicos en tren que pueden abordarse en nuestros días. Diez rutas inolvidables al ritmo de un monótono traqueteo.