Cinco hitos del Camino de Santiago del Norte, encajado entre el mar y la montaña

Presentamos la ruta más bella de la peregrinación a Compostela

Noelia Ferreiro
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Foto: jarcosa / ISTOCK

Son 824 kilómetros que dan comienzo en Irún y que se extienden por el País Vasco, Cantabria y Asturias hasta llegar a las tierras gallegas, donde el itinerario vira al suroeste para culminar en Compostela. Al fondo la mirada se pierde en el azul infinito del Cantábrico, mientras al otro lado reluce el verde intenso de las montañas.

Así es el Camino de Santiago del Norte (o de la Costa), una de las rutas más largas y, para muchos, la más bella de la peregrinación a Compostela. Un trayecto que recorre la costa septentrional de este a oeste, regalando a los sentidos toda la esencia de la cornisa cantábrica.

percds / ISTOCK

Durante la Edad Media, esta vía que enlazaba el norte cristiano de España con el resto de Europa fue la elegida por los reyes europeos para hacer de forma segura la peregrinación a Santiago. Hoy la recorren caminantes y ciclistas alentados por la belleza de los paisajes que desfilan a lo largo de 34 etapas. Aunque las ciudades que atraviesa (San Sebastián, Bilbao, Santander, Gijón…) son paradas que merecen la pena, estas pequeñas villas son hitos imprescindibles:

CASTRO URDIALES

Esta villa cántabra conserva el encanto de un pueblecito marinero en cuya parte más alta, sobre un promontorio asomado al mar, se alzan sus grandes joyas: el castillo-faro, la ermita de Santa Ana y la iglesia de Santa María de la Asunción que, además de un impresionante templo-fortaleza que custodia las aguas del Cantábrico, es el mejor ejemplo gótico de la región. También es el lugar donde descubrir las más ricas anchoas, especialmente por el barrio modernista.

Castro Urdiales. | carloscastilla / ISTOCK

COMILLAS

Esta peculiar parada del Camino de Santiago es un auténtico museo al aire libre, además de una aldea de pescadores trasformada en un paraje de cuento gracias al sueño modernista de un marqués. Comillas está repleta de edificios firmados por arquitectos de la talla de Lluís Domènech i Montaner, Joan Martorell o el mismísimo Gaudí, una playa estupenda e impactantes acantilados en los que golpean las olas.

Comillas, Cantabria | Juan Carlos Hernández Hernández / ISTOCK

LLANES

El Cantábrico impetuoso marca el horizonte de esta parte de la ruta, mientras que los prados de un verde arrebatador anticipan la entrada a Asturias. Así se planta el peregrino en el concejo que atesora el más largo litoral: nada menos que 48 kilómetros moldeados en 32 magníficas playas. Llanes tiene, además, un bonito casco histórico, un bullicioso puerto, un impresionante conjunto de casas de indianos y los coloreados Cubos de la Memoria, ideados por Agustín Ibarrola.

Llanes, Asturias | e55evu / ISTOCK

RIBADESELLA

La villa famosa por el Descenso Internacional del Sella tiene su alma en este río –que a su paso por el pueblo se convierte en ría– que divide el entramado en dos partes, unidas por un enorme puente. Las vistas son espectaculares, especialmente desde la Ermita de la Virgen de Guía, patrona de los marineros.

Ribadesella, Asturias | Nicolas Cuervo / ISTOCK

RIBADEO

La primera villa gallega no sólo esconde un pintoresco casco histórico con palacios y casonas sino también la prodigiosa Playa de las Catedrales, declarada monumento natural y esculpida por la fuerza de las olas. Ribadeo es la despedida de la costa y la entrada hacia un interior montañoso que, en 190 kilómetros, culminará en Santiago de Compostela

Ribadeo, Galicia | vvvita / ISTOCK

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